Isa     Fecha  11/02/2007 19:46 
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Volver al foro Responder Historia terrorífica, jiji   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Veo que ya nos estamos empezando a animar. El comienzo siempre es difícil, pero una vez que empezamos con la primera anécdota, suceso… todas las demás vienen seguidas.
Ei Irati, ya me acuerdo cuando os subisteis a bailar batuta, jiji, k Lokas¡¡¡¡ ,jijijiji

Aquí va el un suceso que se nos ocurrió a Edurne y a mí. Es para morirse del susto ( no es para tanto, jijiji )

Hace Dos años, en el verano del 2004, mientras unas cuantas estábamos en la verbena (Miriam, Raquel, Edurne y yo), otras estaban en la peña y unas terceras por el bar. Recordad que esos días de San Lorenzo fueron bastantes malos para las fiestas, ya que nos llovió y hacia bastante frió; por ello, pusieron la carpa para que se pudiese seguir con la fiestuki.

Como acabo de decir, hacía bastante rasca, y quien más o quien menos, teníamos que sacar la chaqueta. Sin embargo, como es lógico, después de hacer un rato el chorra y de unos cuantos bailes en la verbena se va el frió rápido, y, entonces, es cuando empieza a molestar la chaqueta para continuar con la juerga.

Y así fue. Edurne se quito la chaqueta y después de andar con ella decidiendo qué podía hacer para que no le estorbase, me dijo que la acompañase a su casa a dejarla y de esa manera, ya no tenía que preocuparse más. Pues bien, dicho eso, nos encaminamos a dejarla. Antes de continuar os tengo que aclarar que la casa de Edurne, como la mayoría sabréis, está retirada de las demás casas del pueblo y que con un único foco que alumbra el camino o no con muchos más, pues el recorrido, aunque es corto, se hace largo por la oscuridad (estoy de acuerdo que a todo el mundo no le da miedo la oscuridad, pero bueno…).

Cuando ya nos encontrábamos subiendo las escaleras de la casa, a mí me pareció ver una persona agachada, no muy lejos de donde nos encontrábamos, vestida entera de negro, como si fuese una abuelita de las de antaño, de pies a cabeza con el traje de luto. Pensaréis que si es una abuelita no puede dar mucho miedo, pero en unos segundos el cerebro no da para pensar y lo único que deseas es salir corriendo. Por ello, en ese instante muy alterada le dije a Edurne que se diera prisa en abrir la puerta que me parecía haber visto a alguien allí cerca. Así que ella, sin preguntas y sin pronunciar palabra, entró, abrió lo más rápido que pudo y una vez dentro, volvimos a candar la puerta - no fuese que a esa cierta persona le diera por seguirnos-.

Ahora, de nuevo, os podéis imaginar la situación, Edurne y yo, pensando que no podía ser cierto. Bueno eso lo creía ella más que yo, pues supuestamente yo fui la única que me pareció verlo. Sin embargo, según iba transcurriendo el tiempo, como me veía tan convencida, empezó a tener miedo ella también. Se nos ocurrió que sería bueno mirar por la ventana para asegurarnos de que lo más probable es que no hubiese nada ni nadie - pues ya se sabe lo traicioneras que pueden ser las sombras-. Aun así, aunque conseguimos abrir la ventana, no hubo quien consiguiera sacar la cabeza, ya que el miedo por milésimas de segundo iba en aumento, y hasta el más mínimo ruidito nos hacia casi hasta ponernos la piel de gallina. ¡Que chorrada!, ¿no?, para no estar seguras de nada estamos pasando un miedo irracional completamente, pero hay que vivirlo para creerlo.

Como último recurso, ya que no nos atrevíamos a salir, se nos ocurrió llamar a Raquel y a Miriam, ya que como ellas se encontraban en la verbena, eran las que más a mano teníamos para que nos pudiesen “rescatar”, más que nada, de esa incapacidad que nos impedía pensar razonadamente y llegar a la conclusión que las sombras, con ayuda de nuestra imaginación, en ocasión toman formas extrañas e incluso de señora mayor, agachada y vestida de luto. ¡Casi nada lo que nos trabaja la cabeza! Y ahora, atentos que aquí no acaba lo mejor de este suceso, ya que Edurne al llamar por teléfono, empezó a decirlas que fuesen a casa a buscarnos porque había una señora FUERA.

Todo acontecimiento, hasta llegado ese momento, quizá, habría transcurrido con normalidad si no hubiesen estado en la verbena, ya que verbena en eso mismo instante actuaba como sinónimo de ruido, y que por lo tanto, si te llaman por teléfono no se consigue oír bien lo que te intentan decir. Pues dicho lo dicho, la palabra FUERA, se convirtió en la palabra FUEGO. Por lo tanto, ellas pensaron que había fuego en casa de Edurne. Ya os podéis imaginar lo rápido que vinieron Raquel y Miriam entendiendo que la casa se estaba quemando. ¡Pues menos mal que no las dio por avisar a medio pueblo! En ese caso, el rescate se habría producido de una manera muy vergonzosa, ya que no es ni medio normal que fuese medio pueblo para “rescatar” a dos chavales que no salen de casa, porque supuestamente una sombra que ha tomado forma las asusta. Ver para creer.

Por todo ello, de verdad que no la vuelvo a acompañar a dejar ninguna chaqueta, ya la puede molestar que ya no me acerco a su casa de noche. Para la próxima, si le molesta la chaqueta que la deje en mi casa que por lo menos en esta calle tenemos algún foco más que no nos dan pie a la confusión. ¿Gracioso no?, pues en estos momentos hay que decir que sí, pero hace tres años, en aquel momento no hacia ni pizca de gracia.

P.D. Esto de asustarse por las sombras de la noche debe ser cosa de familia, ya que mi padre en algunas ocasiones me ha contado que a el también le pasaba. Cuando era chaval y le tocaba llevar las vacas por la noche al campo, en ciertas ocasiones se solía asustar porque según iba caminando aparecían sombras extrañas, que la mayoría de las veces eran producidas por las siluetas de las zarzas o de las ramas de los árboles.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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