Dr. José Luis Vérez Fraguela    presidente@setov.org Fecha  2/07/2007 22:13 
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Volver al foro Responder Re: Pectus excavatum en un gato   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Hola, no sé el sentido exacto de su pregunta, en todo caso le adjunto un pequeño resumen general del Pectus Excavatum desde su definición hasta los tratamientos de vanguardia
El Pectus excavatum o depresión condrocostal es una deformidad congénita caracterizada por un hundimiento o deformación cóncava de la porción caudal del esternón y los cartílagos costales asociados. Esta condición ha sido descrita en humanos, primates, gatos, perros, lemures rugosos, ( Lemur [Varecia] variegatus ), en langures de Douc ( Pygathrix nemaeus ) y en Coypú ( Mycastor coypus)(nutrias) La etiología es desconocida, aunque en humanos y primates no-humanos se considera una condición hereditaria, transmitida por un gen autosómico dominante. La predisposición de los gatos Burmeses y los perros braquiocefálicos a presentar la patología, sugieren también implicación hereditaria en pequeños animales. Otras teorías incluyen anormalidades en la presión intrauterina, un acortamiento en el tendón central del diafragma, un ligamento subesternal engrosado, la deficiencia congénita de la musculatura en la porción craneal del diafragma, falta de osteogénesis y condrogénesis durante el desarrollo fetal o anormalidades en los gradientes de presión respiratoria. La teoría mas reciente en humanos sugiere un sobrecrecimiento del cartílago costal desde su origen en la región condrocostal .
Los signos de pectus excavatum están relacionados con el grado de severidad de la condición e incluyen disnea, intolerancia al ejercicio, neumonía recurrente y una enfermedad respiratoria alta, leve pero crónica. En los casos mas severos se observa retardo en el crecimiento, intolerancia al ejercicio, taquipnea, cianosis y vomito Estos signos suelen estar asociados a la compresión cardiaca y la restricción de la ventilación. En humanos, la compresión del pulmón izquierdo se debe frecuentemente a la posición asimétrica del corazón en la cavidad toráxica Generalmente no tiene significado clínico, pero ocasionalmente puede estar asociado con alguna patología intratoráxica como hernia diafragmática congénita peritoneopericárdica.
A lo largo de la historia del tratamiento del pectus excavatum se han empleado diversas técnicas no invasivas, basadas fundamentalmente en procedimientos ortopédicos y fisioterápicos. Sin embargo, debido a la pobreza e inestabilidad de los resultados y a la necesidad de tener que realizar largos períodos de tratamiento para que sean efectivos, estos métodos han sido normalmente abandonados. Hoy en día, la cirugía sigue siendo la que ocupa el papel principal en el tratamiento de esta anomalía, sobre todo la cirugía mínimamente invasiva que desde hace más de una década ha popularizado el Dr. D. Nuss usando un sistema de vacío para poner plano la el excavatum. Desde hace 3 años se ha comenzado a emplear la ventosa de Eckart Klobe como un procedimiento novedoso adicional en el tratamiento del pectus excavatum. Se trata de una ventosa de material plástico consistente y moldeable para que permita una fácil adaptabilidad a la superficie corporal, conectada a un sistema de vacío regulable que permite, según la intensidad de la presión, disminuir el hundimiento del esternón y los cartílagos costales.
Por otra parte en los casos sintomáticos, el manejo es fundamentalmente quirúrgico y ha evolucionado en el tiempo. Para su corrección las técnicas quirúrgicas tradicionales, han considerado un abordaje con incisiones torácicas anteriores, resección de 3 a 4 cartílagos costales por cada lado más una esternotomía o sección parcial del esternón.
En la ultima década, las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas han alcanzado un importante desarrollo. En 1997 Donald Nuss notifica una novedosa técnica, mínimamente invasiva, que consiste en el implante temporal de una barra metálica retroesternal insertada a través de 2 pequeñas incisiones a cada lado de la pared torácica. La barra es colocada bajo visión videotoracoscópica y actúa como soporte temporal. Este procedimiento no requiere de otras incisiones ni tampoco de resecciones costales ni esternotomía, además luego de la cirugía los pacientes se reincorporan rápidamente a sus actividades, permaneciendo hospitalizados sólo por un plazo de 4 a 6 días. Desde su introducción en 1997, esta nueva técnica, mínimamente invasiva, ha sido aceptada por cirujanos y pacientes como un procedimiento menos radical y con mejores resultados estéticos.

Un cordial saludo.

José Luis Vérez-Fraguela, DVM, PhD
Presidente de la S.E.T.O.V.
HCV Ultramar
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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