Juan A. Rodríguez Molina    Juan4@telefonica.net Fecha  16/09/2006 
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Volver al foro Responder Yo, no estoy con el Islam   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Bien, Ameba, esto es otra cosa; más “tuya”. Tu mensaje tiene dos partes claramente distintas, voy a ocuparme antes de la segunda porque me interesa más la primera. Evidentemente guardan cierta relación, pero no entremos en meticulosas disquiciones que pudieran despistarnos de lo importante.

Como en lo demás de esta segunda parte, estamos de acuerdo en lo sustancial, veamos si tengo o no razón en lo que dices que no la tengo. Incluso voy a intentar convencerte de que te has puesto de parte de los moros con bastante premura. Con lo cual no quiero decir que yo esté de parte de los judíos o tú debas estarlo tras “mis poderes de convinción”. Confío en tu buen juicio, pero también en el mío: he procurado usar la razón en este caso; es lo que voy a intentar mostrarte, de lo que quiero convencerte.

Respeto al Islam como respeto todas las ideas y a las personas que las defienden con integridad moral e intelectual. No creas que es por algo muy complicado, se trata de tomar en cuenta dos verdades de Perogrullo, de lo más comunes y corrientes: 1) Nadie es perfecto 2) El que tiene boca se equivoca. Ahora bien, no admito, por respeto a las ideas, el integrismo en su defensa; porque ya no hay unas ideas a las que poder oponer otras, sino una ideología, una fortaleza inexpugnable que pretende, precisamente, derrotar todo lo ajeno. Hay integrismos católicos, judíos e, incluso, anarquistas y demócratas, no sólo islámico, pero en el caso de éste hay un problema: Un duda surge a cualquiera que estudie el Islam con toda la objetividad posible de las ciencias, de la filosofía y de la historia: su esencia, lo islámico, aboca al integrismo. No sólo por su misma auto-denominación (sumisión —a Dios), sino por su teoría y su método, por así decirlo. Además, el Islam no es sólo una religión, sino una forma de sociedad entera y verdadera que abarca todos los ámbitos de las relaciones entre humanos bajo la dirección de las enseñanzas de un profeta que asegura haber leido lo escrito por el único Dios existente, Alá (ni siquiera se admite que el Corán sea obra de Mahoma). Enseñanzas interpretables, claro, pero inmutables (no son humanas); por eso hay varias maneras de entender ciertas cosas, pero no lo esencial de lo que Dios le escribió a Mahoma: sométete a mí. [Simplemente esto le hace incompatible con el anarquismo (ni Dios ni amo). Ha habido anarquistas cristianos (la Iglesia posee una teología muy elástica y racional), es imposible un anarquista islámico. Así como hay plantas que no crecen en ciertos ecosistemas, hay ideas que no brotan en ciertas sociedades].

Podrás replicar que algo muy parecido ocurre con el resto de religiones o de ideologías, incluso. No. Piensa que el Islam es el último invento al respecto y mira dónde se sitúa geográficamente: entre Oriente y Occidente. Oriente tampoco separa la religión de la filosofía (o una labor intelectual, a menudo, bastante compleja), pero sí de otros aspectos humanos y sociales; Occidente separa todo; el Islam no separa nada, no hay diferencia entre sagrado y profano. Allá donde vaya, en el este o en el oeste, sea en un individuo o en un país entero, en cuanto deja de ser una minoría, mejor o peor tolerada (sólo se tolera, expresión inusltante para el tolerado, a las minorías) surge el “esfuerzo” —que, lógicamente acaba en guerra— por someter a los demás. Porque aunque no sea uno de los cinco pilares, se recuerda con insistencia la importancia de la yihad (esfuerzo por seguir el camino de Dios). La historia (tú dices que hay mucha, yo que poca y mala, pero “haberla hayla”) muestra esto con una claridad tan irrefutable que da verdadera grima oir lo que se oye por interés o ignorancia; máxime si tenemos en cuenta que también muestra (la historia) el afán de la religión en general por tener controlada la sociedad. Ninguna sociedad, sin embargo, admite la violencia implícita y evidente que contiene la doctrina de Mahoma; ni relega el uso de la razón con la indisimulada fuerza que lo hace ésta: mucha fe y poca razón. Otra cosa es cómo la interpreten algunos, más influidos por occidente u oriente que por el propio Islam. Además, claro, también dice cosas bonitas y hasta sabias. El Corán es una buena lectura, sin duda, pero, como toda lectura, hay que ejercerla con ojos críticos. (Cosa que no pueden hacer sus fieles sin arriesgar la vida).

Por todo esto, la preocupación de Occidente no son los moros, sino el Islam. Es lógico y humano que te duela ver las masacres y su diferente valoración, pero ten en cuenta el diferente valor que un islámico da a la vida individual respecto al que le damos nosotros. Y el (poco) respeto que, en general, muestra por nuestras costumbres y forma de vida. Luego, si me obligaran a tomar partido, lo haría por los judíos. A los que, al fin y al cabo, nunca se les ha dejado en paz; ni en su tierra ni en la ajena. Y, encima, jamás han intentado propagar sus creencias (a los sectarios que empezaron con la mariconada del amor al prójimo se los mandó a freir espárragos; ¡y vaya si los frieron!, pero esto es otra historia y no debe simplificarse o ridiculizarse como he hecho; lo siento). Admirable pueblo. El más racional, si no me equivoco.

Preguntas que si tuviera poder... me resulta inimaginable el que necesitaría para arreglarlo definitivamente (no olvides que es un cápitulo más de una larga serie), pero haciendo un esfuerzo de ensoñación, te respondo que intentaría hacer entrar en razón, por las buenas o por las malas, a mucho hijoputa; de todos los bandos, eso sí.

Bueno, pasemos a la primera parte. De <pedrada considerable> nada, Ameba; en todo caso, yo también la tengo y no lo considero así, al contrario. Lo que dice García-Trevijano, con o por los anarquistas, es que toda la teoría política no es más que una continua elaboración de ideologías del poder y del Estado, sin entrar en el auténtico meollo del asunto: el poder (político) que es de lo único que debe ocuparse la teoría (política)... Pero quizá mejor que explicarte todo esto a mi manera (con lo cual pudiera alterarlo) sea que acudas a su blog (antoniogarciatrevijano.com), donde, basado en su Teoría Pura de la Democracia (formulada en Frente a la Gran Mentira), se está gestando el Movimiento Ciudadano por la República Constitucional, al cual me he adherido tras resolver algunas dudas (con la ayuda de los participantes). Creo que su propuesta, además de basarse en una lógica apabullante (no exenta de idealismo), es lo más revolucionario que, dadas las circunstancias, puede hacerse. No se trata de un partido, sino de un movimiento ciudadano (abierto a toda idea y cerrado a toda ideología) para obligar a que se establezcan unas reglas del juego (una democracia “de verdad”) aceptables, incluso, para anarquistas con dos dedos de frente, es decir los que no confunden posibilismo con realismo y, por tanto, ven que una propuesta así no es mero reformismo. No obstante, entiendo que, para un anarquista, quedan algunos problemas sin resolver, pero creo que merece la pena intentarlo, al menos. A mí, personalmente, me ha re-ilusionado.

Mira, lee —mirad, leed— y lo comentamos.

Salud                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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