Ameba     Fecha  6/10/2006 
Host: No mostrado/ Not shown    IP: No mostrado/ Not shown    Sistema: Windows 98


Volver al foro Responder Sobre discronías y división de poderes   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
Para mi la democracia ateniense fue una “discronía”. La discronía es un término que se utiliza en psicología diferencial, que describe el desfase entre el nivel intelectual del niño superdotado, más próximo a un adulto (o mejor dicho, a algunos adultos), y el nivel afectivo-emocional, en el que muestra un comportamiento más o menos adecuado a su edad.

Ahora puede ser el momento de que deje de serlo, adecuándola a la realidad de hoy en día.

Lo que quiero decir también con esto de la discronía es que no se puede analizar la democracia ateniense sin acudir al contexto social de la época.

En mi opinión, la división de poderes en su sentido clásico (aristotélico, republicano o liberal) es una falacia tanto en el terreno de la teoría como, en consecuencia, de la praxis. Puesto que para que dicha división fuera efectiva debería emanar de un concepto sobre un origen filosófico diferenciado realmente para cada uno de los tres poderes. Sin embargo, los tres poderes emanan teórica y relativamente (dependiendo del autor) de un mismo concepto, “pueblo”, que además ha sido extraordinariamente ambiguo a efectos prácticos a lo largo de la historia (la comunidad de ciudadanos libres, de ciudadanos propietarios, de ciudadanos masculinos, de ciudadanos pobres o de “todos” los ciudadanos).

Cuando se busca y “se encuentra” el verdadero origen de los tres poderes, nos encontramos con ideas anteriores a la ilustración. Ya que en realidad, salvo el poder legislativo, e independientemente de su forma liberal o republicana, los otros dos poderes tienen un origen premoderno. El poder ejecutivo sería una reminiscencia del concepto de trono, es decir, monarquías sin reyes. Siendo el presidencialismo una forma todavía más evidente y extrema de esa reminiscencia. Y el poder judicial lo sería del altar, los jueces como sacerdotes (el concepto sagrado de la ley y de sus depositarios).

Por otro lado, la concepción clásica implica una diferenciación clara entre la política (institucional) y la sociedad, entre el Estado y el pueblo, cuando desde un punto de vista libertario no debe haber distancia entre ambas o, por lo menos, la distancia debe ser reducida al máximo, dentro de lo razonable. De lo cual, obviamente, no se debe deducir que todo lo que atañe a la sociedad es un asunto político, eso sería totalitarismo. Esto me hace pensar en la propuesta de “fusión” entre las tradiciones de la democracia clásica y el anarquismo. Ya que en ese acercamiento, el Estado se disuelve en la sociedad, la política pasa a ser instrumento de la sociedad y no como ahora, en donde la sociedad o la gente son un instrumento de la política (o de los políticos) y/o del Estado.

Es decir, la existencia desde la teoría clásica de los tres poderes está sujeta, como mínimo, a controversia. Desde un punto de vista más racional y/o libertario, el “demos” entendido no de una forma absolutista detenta la soberanía de la cual emanan aquellas instituciones cuyo poder debe equilibrarse con otras formas de poder, que sean representativas de algunas partes o de una minoría del “demos”, independientemente de su forma institucional. El “demos” puede tener muchas formas y muchas ramificaciones. El concepto más amplio de “equilibrio de poderes” que habla de los poderes sociales, económicos, mediáticos y, también, institucionales, tanto desde una referencia “intra-poder” como “inter-poder” (siempre está el gran Foucault guiando nuestros pasos) me parece más pertinente.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

Respuestas (4)
 


Responder Volver Ayuda
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje