Juan A. Rodríguez Molina    juan4@telefonica.net Fecha  20/10/2006 
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Creo que la “división de poderes” del anarquismo es más radical que la de otras teorías políticas, pero no era de esto de lo que quería hablar ahora.

Os preguntaréis por qué Juan se involucra en una discusión y se inhibe de ella; no es así, es que ha dado la casualidad de que, a los dos días de iniciarse, se me ha ofrecido la oportunidad de poner en práctica algunas teorías o, mejor, de experimentar en propias carnes desde el lugar del mando y no el de la obediencia o, mejor, desde otro lugar de la obediencia o, ya no sé si mejor o peor, desde la posición del que debe mandar y obedecer, que es como parecen estar estructuradas las jerarquías organizativas. Quiero decir que he aceptado un puesto de responsabilidad (¡como si el único responsable debiera ser yo!) no con la ilusa intención de "cambiar desde dentro", sino con la de si es posible aplicar la razón y el sentido común en bien del todo y no de una o varias de las partes; o sea, experimentar el anarquismo posibilista o realista que pretendemos analizar.

Lo que se me ha pedido, en realidad, es que organice (por supuesto, indicándoseme direcciones y poniéndoseme límites con más o menos claridad y contundencia), en principio, con entera libertad (no olvidar paréntesis anterior) y apoyo directivo un servicio complicado (en realidad son tres más revueltos que juntos) que se supone conozco y soy bien considerado por la mayoría. Lo cierto, también hay que decirlo, es que nadie de los posibles apetecía el puesto; yo tampoco, pero es un puesto necesario. Admito haberlo aceptado, en gran parte, por sentido de la responsabilidad: alguien tiene que hacerlo. Por supuesto, advirtiendo que, como nunca me he visto en otra igual, a lo mejor no soy capaz.

Sé que habrá aspectos de la tarea que no pueda —o no tenga ningún sentido— mencionar aquí, pero otros, dada mi actitud, es evidente que pueden serlo. Por ejemplo, atendiendo precisamente a mi actitud, tiendo a considerarme un elemento ajeno, en cierta forma, a las partes, como en un limbo operativo, ni trabajador ni directivo, cuando, realmente, he sido adherido a esta segunda parte sin dejar de pertencer a la primera. Ya he informado a todas las partes de que voy a guiarme por dos principios: sin secretos y sin privilegios. Las "exigencias" han de ser recíprocas...

En fin, puede que abrumado por las presiones, problemones y problemillas que en apenas una semana me han caído encima no sea el momento más indicado para entrar en detalles, pero debía responder o decir porque no respondo en este foro y, al ir a hacerlo, se me ha ocurrido lo dicho. ¿Qué os parece? ¿Soy un iluso sin remedio?

Salud                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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