Juan A. Rodríguez Molina    juan4@telefonica.net Fecha  21/09/2006 
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Claro, porque conocía esto es por lo que me resulta difícil que no se vea a los judíos de Israel como víctimas —junto a los palestinos, por supuesto— de lo que, por denominar asépticamente, podemos llamar geo-estrataegia. Ocurre que a aquéllos los defiende esa geo-estrategia occidental con su opaca razón de Estado (y sus estúpidos “cargos de conciencia”) mientras, a los palestinos, antes del resurgir islámico, no los defendía nadie. En lugar de “defender”, leáse “utilizar”. Por eso el problema, ahora, es más grave que hace veinte años: a los palestinos y otros vecinos, los “ampara” (pobres) otra fuerza igual de oscura, pero —en mi opinión— mucho más peligrosa.

Voy a intentar razonar más o mejor con ayuda del muy interesante artículo de ainfo; en él se ve cómo los anarquistas (al margen de desacuerdos) estamos en lo cierto, pero no acertamos (valga) a explicarlo con la precisión que otros explican/confunden con sus errores. Extraigo tres párrafos dignos de comentario, el final del 3º dice, precisamente, esto que acabo de escribir, que es mi lucha constante (aunque solitaria y lenta) desde hace bastante tiempo, que tampoco acierto a expresar y que, me parece, podría llevarse a cabo en esta web.

No quiero entrar en tu “paliza” con detenimiento porque la daría yo; alargaríamos esta discusión en un sentido que no me parece innecesario, pero sí largo y complicado. La tengo muy en cuenta, pero, al poco de empezar y más tarde, hay un error que tú mismo reconocerás: la religión y la “cultura”, siempre difíciles de separar, aún lo son más en el Islam. Fiáte de mí en esto, que no sólo lo digo yo sino todos los historiadores y estudiosos de las religiones, sean o no islamófobos; concedámosles alguna autoridad al respecto.

Las innegables relaciones entre judaísmo, cristianismo e islamismo (por orden cronlógico), no implican que la posterior sustituya a la anterior por mucho que así se lo revele Yavéh, Dios o Alá; o sea, que el Islam deba sustituir al judaísmo y al cristianismo. Un integrista, sin embargo, se tomará este designio de la revelación al pie de la letra y procurará que así sea, pero siglos de historia demuestran que no es así, pues ahí están los tres a pesar de la lucha constante por hacerse desaparecer. Y es que —y voy a intentar, de paso, mostrar cuál es exactamente tu error respecto a lo religioso y lo cultural— aún teniendo cosas en común, presentan grandes diferencias. Para empezar, “religión” es un término cristiano (romano, en realidad) que los otros dos (y, como ves, no quiero decir “religiones”) encajan como pueden. El judaísmo, al ser anterior temporalmente, no podía pretender sustituir a lo que no existía, pero sí a la idolatría precedente (el becerro de oro y demás) y, desde luego, intentar eliminar lo que pudiera considerar excrecencias o tumores suyos; y tampoco lo ha hecho, pero mientras pudo lo intentó (la primitiva historia del juedo-cristianismo, menos precisa, con menos datos fiables que la posterior judeo-cristano-islámica, muestra que hubo bastante enfrentamiento). Ahora bien, olvidaríamos que el judaísmo ya estaba por lo que, más que atacar, se defendía. Un evolucionismo de lo más grosero deduciría que el Islam es mejor que las dos religiones que le preceden, pero es que, es a lo que voy, no son tres “religiones”: «Ser judío significa, primero y ante todo, pertenecer a un grupo, el pueblo judío, y las creencias religiosas son en cierto sentido secundarias en relación con esa fidelidad corporativa» (N. de Lange: Judaísmo, Barcelona: Riopiedras, 1996 (v.o. 1986), pp. 16-17). Claro que esto no puede quedar así sin los enfoques teológico y sociológico, como reconoce inmediatamente de Lange, pero él va a seguir el histórico; que, por cierto, nace del propio judaísmo. También, deberíamos añadir... Y ves por qué pienso que no deberíamos seguir este camino: entraríamos en “mi” terreno, en el que con más seguridad (por poder documentarme, no por ser una autoridad) soy capaz de discutir: en la historia de las religiones. O lo que sean, pues, en puridad, la única religión es la religio romana; el cristianismo diluye la revelación en una teología de tres pares de narices y el islamismo a puras y duras normas sociales basadas en otra revelación; pero no otra fe, ésta es la misma que judíos y cristianos; cada una a su manera, por decirlo mal y pronto. Son culturas diferentes, si tu quieres, pero ojo también con el término “cultura”; tendríamos que entenderla en sentido antropológico. Quizá sea mejor hablar de historia y tradición —sobre todo, particularmente, precisamente, en el caso de estas tres lo-que-sean— que de cultura. Entrelazadas, sí, juntas, acaso, pero nunca revueltas. Nos guste o no, así ha sido y es. Amén.

(Judaísmo, cristianismo e islamismo, en una sola persona, son de seguro enriquecimiento; un judío, un cristiano y un musulmán, pueden llevarse de maravilla y crear obras maravillosas; junta a cincuenta de cada a ver qué pasa; no necesitamos imaginar lo que ocurre cuando las cifras son cientos, miles y millones: pasa lo que pasa).

Por tanto, gran parte de lo que dices, cae por su propio peso; incluso llegas a contradecirte en varias ocasiones, repásalo. Aseguras, o insinuas, que estoy influido por un etnocentrismo o similar deformación. Posiblemente, sería lo más natural; una vez más, pensaría lo que soy. Pero voy a contarte algo que me ha hecho modificar bastante mi anterior (y etnocentrista) rebeldía al etnocentrismo: La famosa amenza de Ben Laden sobre Al-Andalus, nos la había lanzado ya, a mí y a otros españoles, con mucha cortesía e ilusión, como si nos fuéramos a alegrar con el re-encuentro, un taxista en Túnez en 1986. Yo creo que el que debería darse una vuelta por los paraísos islámicos eres tú. O al menos contrastar la información, antes de acusarme a mí —que estoy contrastando, precisamente— de que no lo hago. Ahí, te has pasado. Además, no ves lo que tú mismo señalas: una cosa es documentarse y otra informarse; ¿qué es más indolente? Lo malo es que con el conflicto de marras va a pasar, ha pasado, lo que tantas otras veces, o sea que se forman dos bandos inasequibles a que puedan equivocarse ellos y acertar los otros. No voy a entrar en tal maniqueísmo, prefiero quedarme con quiénes son las víctimas y preguntarte, si no te parece que los judíos también lo son. Por eso, ¡obligado! a tomar partido lo hago por ellos. Y por eso quiero discutir lo de ainfo, pues observo más ecuanimidad ahí que en tu “toma de partido”. Sí, ya sé que has dicho que los judíos, israleitas y hebreos, también son víctimas, pero también has escrito lo que cito: <Yo cuando hablo de tomar partido hablaba de tomar partido por el pueblo libanés, del pueblo musulmán contra el Estado Israelita o gringo.> ¿Por qué dices “pueblo libanés”, pero “Estado Israelita”? Quiero pensar que tú también te has “obligado” a tomar partido.

Vamos con los tres párrafos mencionados:

- <Pero no significa que los anarquistas deban oponerse a la liberación
nacional o ser neutrales cuando un Estado imperialista o colonialista
ataca a una nación oprimida (tercer mundista). Los anarquistas deben estar
del lado de los oprimidos. Reitero: no hay ninguna contradicción entre la
solidaridad con los pueblos oprimidos atacados y la oposición política a
los líderes de ese pueblo que les guían incorrectamente. Similarmente,
podemos apoyar una huelga obrera y demostrar nuestra solidaridad con los
trabajadores y su sindicato, a la vez que ser los enemigos más acérrimos
de la burocracia sindical. Si los anarquistas pueden hacer esto, entonces,
pueden hacerlo también con las guerras nacionales de las naciones
oprimidas.>

- <No son los chiítas del Líbano quienes deben abandonar la
lucha, sino que los opresores de Israel, a quienes les demandamos
abandonar sus privilegios nacionales. Que los trabajadores de Israel cesen
de apoyar su supremacía nacional y a su “Estado judío” –entonces, los
trabajadores y campesinos del sur del Líbano podrán abandonar su necesaria
defensa de los agresores Sionistas.>

- <Como estamos en solidaridad con una huelga a la vez que nos oponemos a la
burocracia sindical, de igual manera, debiéramos solidarizarnos con los
pueblos de las naciones oprimidas a la vez que nos oponemos a sus líderes
nacionalistas. El mundo es un lugar complejo, con muchas interconexiones y
sobreposiciones de sistemas de opresión. Necesitamos análisis concretos de
cada situación (por ejemplo, la situación en Québec es bastante diferente
de la de Irak). Las consignas no bastan. Necesitamos de esfuerzos más
sofisticados para expresar nuestras políticas.>

Vale, pero hay aquí varias cosas que debemos sopesar con más detenimiento. 1) Si nos solidarizamos con los trabajadores de otro sindicato, si apoyamos huelgas, es porque el nuestro no es capaz de declararlas pues, de lo contrario, las convocaríamos en conjunto o se solidarizarían los demás con nosotros. Se supone, si la apoyamos, que nos parece justa. 2) Hay bastante distancia entre un conflicto laboral, incluso una huelga general, que ya tiene otro carácter, y un conflicto internacional del calibre del que comentamos. Es evidente, que no podemos centrarnos en una batalla más de la guerra; y lo último del Líbano, es una batalla, no la guerra. 3) De buenas intenciones, dicen y lo creo, están empredados los caminos del infierno; es decir, ¡cuidado!, a ver si por ayudar a cruzar a una viejecita, vamos a provocar un accidente a un autobús escolar.

Se refiere, el autor (mucho más ponderado que el irascible Galloway de la entrevista) a “naciones oprimidas”. ¿Cuál de las naciones implicadas está oprimida y cuál oprime? Se dice que Israel es el portaviones occidental en el Próximo Oriente. De acuerdo, puede que esto le parezca de maravilla al Estado de Israel, pero ¿y a los israelíes? Puede resultar jocoso que quienes podrían volar por los aires medio Oriente Medio se sientan oprimidos, pero ¿por que, si se sintieran relajados, iban a vivir en estado de guerra permanente? Nuestro correligionario autor se refiere a «cuando un Estado imperialista o colonialista ataca a una nación oprimida —no sé por qué— (tercer mundista)»; ¿puede, en honor a la sana razón y al más franco sentido común considerarse imperialista a un Israel que instalaba kibutzs como más alta cima de su colonialismo? ¡Qué imperialismo más pedrestre!, ¿no?, ese de hacerse hueco a codazos. ¿Que también lo hacía a cañonazos? Éstos vinieron luego; luego de ver que los codazos les iban a devolver al exilio, a errar eternamente por esos mundos de Yavéh.

Puedo equivocarme, pero sospecho que la actitud israelí es algo así: Nos re-instalaron aquí, en nuestra tierra y aquí nos quedaremos, vivos o muertos. ¡Y te sorprende que le considere un pueblo admirable! Lo digno de reprobación no es la actitud judía, sino la que los re-instaló; mas, Ameba, re-instalados están. A ver, cómo solucionamos esto, porque este es el problema. ¿Te has parado a pensar por qué medio —o más— Occidente, el “dueño” del portaviones, está contra ellos y a favor de los pobres y oprimidos palestinos, libaneses y otros?... Además, como si palestinos y libaneses tuvieran mucho que ver. Bueno, ahora sí, ahora les une lo que ha venido a terminar de engorrinar definitivamente el asunto (junto al poderoso cizañero de la economía internacional y la geoestrategia mundial, o sea el causante del problema); ahora les une —contra los auténticos desgraciados— el resurgimiento del medievalismo integrista del Islam... Más de medio Occidente está contra ellos porque piensa —mejor dicho: cree— que la humanidad debería ser maravillosa (es lo que se vislumbra en los dos artículos de mundoarabe.org). Y la mayoría de los que está con ellos, en realidad, no están con los judíos, sino con “ellos mismos”, con sus altísimos intereses y bajísimos principios, como idiotas huyendo hacia adelante, como siempre. Por eso, repito por enésima vez, si me obligas a tomar partido, como el anarquista que me gustaría ser, lo hago por los más oprimidos de todos los oprimidos varios que aquí tienen papel. (Sin dejar, no obstante, de preguntarme si es esa mi obligación como anarquista; como dije el otro día).

Me encantaría saber qué opinan los anarquistas israelíes que, seguro, a pesar de sus circunstancias, alguno hay. ¿Por qué no sabemos nada de ellos? Dice el articulista que «los trabajadores de Israel cesen de apoyar su supremacía nacional...». ¡Hombre! esto es muy fácil de decir desde Canadá o Madrid. Como quizá también sea muy fácil lo que acabo de decir yo; no sé, pero creo que por aquí, entre lo de ese anarquista y “lo mío” hemos de realizar esos «esfuerzos más sofisticados» de los que él habla. Alguien pudiera pensar que también sería justo conocer la postura de palestinos y musulmanes con dos dedos de frente (o sea, influidos por la cultura occidental, no nos engañemos), pero si difícil tienen los judíos expresarse con libertad (me consta que hay desacuerdos), ¡imaginaos éstos! Ciertamente, también deberíamos apoyarlos. Aunque, bien mirado, ¿qué fuerza tenemos nosotros, para servir de apoyo a alguien, con toda la “libertad” que nos rodea? Es decir, oprimidos, lo que se dice oprimidos, del moderno reyezuelo abajo, todos. Pero, como siempre, unos más que otros. Esfuerzo, desde luego, hay que hacer; yihad ha de haber, pero ¿cuál es el camino? Ni el de Dios ni el del Amo; eso seguro, pues a la vista está a dónde llevan.

Salud

P.S.: De tu escrito “Sobre el origen del fundamentalismo islámico” que, despistado, no había visto hasta al ir a pegar el presente, creo que no hay contradicción con el mío, salvo que ofrece una explicación sobre el auge actual del fundamentalismo que, precisamente, cabría completar con los derroteros que tomaba mi paliza siguiendo los de las anteriores. Sólo voy a mostrar desacuerdo en lo del último párrafo: Que la idea del choque de civilizaciones, evidentemente, tenga bastante de estúpida o interesada (que es peor), no quiere decir que el Islam, tal y como se presenta hoy, ahora, no sea un peligro. Si las buenas intenciones, con frecuencia, acarrean disgustos, imagínate las malas; que los estúpidos e interesados EUA hayan colaborado en despertarlo no quiere decir que no fuera una majadería. Lo cierto es que estaba, lo usaron y se ha vuelto contra ellos. Es lo que tiene jugar con fuego.

Lo del pan-arabismo está muy bien traido, por cierto, ya que hoy mismo en El Mundo (p. 28) sale Yousif Hamdan, miembro de la resistencia iraquí, diciendo que lo que, en realidad, quiere EUA, ¡pero también Irán!, es evitar el pan-arabismo. Por eso, Ameba, el tema es tan complejo y podemos disponer de una información tan poco fiable, que yo, sinceramente, no creo que pueda decir nada más que no haya dicho; me supera. Por eso, me resulta muy arriesgado tomar partido y, si lo hago, es obligado. Y, más que nada, porque las “defensas” y “ataques”, se escudan y arman en un conocimiento tan superficial de la historia (y, consiguientemente del hombre como es, no como debería ser) que apenas se remonta a la Edad Media ¡y porque el Islam nace en el s. VII, que si no, al Renacimento, como siempre!; ni una palabra sobre las civilizaciones antiguas del Próximo, Medio Oriente y Egipto, ni una referencia —algo alejada de tópicos— a su influencia sobre Grecia y a la de ésta sobre Roma, etc. Mucha información y poco dato útil. (Encima, decir, esto, parecerá eruditismo).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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