Juan    juan4@telefonica.net Fecha  22/06/2005 
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Volver al foro Responder Re: Votar en las elecciones, Estado y Jerarquía   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Vamos a ver si nos aclaramos. Yo no le doy ninguna vuelta a lo posible o lo imposible ni a si el anarquismo puede o no participar en el "circo político". Veo perfectamente que desde el anarquismo, tal cosa es imposible (son otros participantes los que no parecen verlo); el anarquismo no lucha por el poder ni para laminarlo, precisamente porque lo que pretende es laminar el poder; lo que hace es luchar contra el poder. Evidentemente, algún poder tiene que tener para hacerlo, pero no olvidemos que contiene una moral rigurosa y que es la que le da consistencia; sin ella, seguramente ya se habría disgregado del todo hace bastante tiempo. ¿A cuántos anarquistas arrastró A. Pestaña o la CGT? Digo anarquistas, no individuos.

Creo que por aquí eludís mi propuesta (que no es presentarse a elecciones o fundar partidos) porque os olvidáis de lo nuclear del anarquismo. Mi propuesta se atiene a un anarquismo real y a una sociedad real, a lo que hay; claro que queremos cambiarlo, pero tendremos que apoyarnos en lo real no en lo imaginario. Será transformación si, como supongo, habrá una lucha larga y lenta; pudiera ser revolución si, como sería deseable, pero improbable, fuera muy rápido. La propuesta consiste en centrar las fuerzas en la única organización anarquista realmente existente, la CNT; porque ya posee una estructura aceptable para anarquistas y no anarquistas a los que tampoco convencen las formas "circenses" habituales. No creo que sea tan difícil de entender. Si no se ve "clara" la cuestión será por otros motivos, pero no porque sea anatema para los anarquistas o "demasiado" para los no anarquistas, pues se trata, justamente, de conjugar ambas "sensibilidades", sin olvidar el núcleo del anarquismo: libertad, igualdad y apoyo mutuo. (Y sin olvidar, tampoco, que el fin del anarcosindicalismo de la CNT es exactamente el mismo que el del anarquismo; la CNT es la táctica que hay, ¿para qué buscar otra?).

El contacto con el "circo" estaría en discutirlo abiertamente, presentando "nuestras" opciones junto a las demás para comparar. Creo que no tenemos todas las necesarias, pero haberlas, haylas. Yo no las tengo, además tendríamos que buscarlas entre todos (de abajo hacia arriba), pero os invito a que penséis en que lo que nos aleja de mucha gente es que nos ven lejanos, como si fuéramos nosotros los que nos alejamos con nuestra firme (férrea y acertada moralmente) negativa a aceptar las "reglas del juego/circo". Mi experiencia es que por mucho y bien que nos expliquemos y discutamos no terminamos de convencernos mutuamente. Y es que, en el fondo, ellos tienen más razón que nosotros, lo sepan o no (algunos sí lo saben): nuestra moral no es la moral vigente, que es en la que ellos se apoyan. No contamos, no hay contacto, no somos de su pueblo; tenemos formalmente (materialmente son las mismas) otras costumbres (mores), somos extraños, extranjeros. Esto es lo que hace dudar a tantos anarquistas; dudan con razón, ahora bien, si deciden dejar de ser extraños y aceptar (del todo, formal y materialmente) las costumbres del pueblo, automáticamente dejan de ser anarquistas. Para que el anarquista no esté condenado a ser un extraño en su propio pueblo (estoy usando "pueblo" en el sentido de ciudad, villa, comunidad, lugar), debería empezar por reconocer que las costumbres son poderosas y no se cambian por arte de magia. Esto lo sabe el anarquismo (no es el que falla, sino nosotros, los anarquistas), por eso siempre ha procurado mostrar su moral, haciendo ver que sus costumbres son perfectamente "pueblerinas" y aceptables (la propaganda por el hecho). Pero la sociedad no gusta de los cambios y menos aún en sus costumbres, sobre las cuales es muy difícil operar; por eso sólo en situaciones de inestabilidad social conseguimos crecer y llegamos a representar un peligro.

La política tiene más de guerra que de diálogo, aunque no use armas; por lo tanto no podemos claudicar ni cejar en la lucha. Si la situación es estable o pasiva políticamente, quizá resultara más fácil hacerles dudar enfrentando las morales, más que las políticas. No podemos olvidar que no somos utópicos, no construimos otro pueblo, vivimos en el mismo; en el que hay.

Salud                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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