Ameba     Fecha  28/09/2005 
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Volver al foro Responder Re: La propiedad ¿robo o defensa?   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Lo único que perjudica realmente al “libre mercado” es no consumir o consumir fuera de los canales capitalistas


No entiendo esa discriminación que haces con el alquiler, quizás lo que dices procede de un análisis anterior en otro hilo y quizás estoy metiendo la pata.

La cuestión es que el alquiler se puede considerar como un servicio o, más molarmente, un producto más (aunque estratégico sobre todo en este país) en el sistema de libre mercado. No voy a decir nada nuevo, pero es que plantear que el alquiler perjudica al mercado es muy fuerte.

El enfoque liberal clásico en un plano teórico está lógicamente contextualizado históricamente y, por tanto, condicionado por la importancia que se daba en la época al sector primario y a la naciente industria (productiva). Eso ha cambiado, obviamente, hoy en día el sector terciario, servicios, es el predominante en los países occidentales y el precio de los servicios está más manipulado y controlado que nunca para beneficio del sistema capitalista. Quiero decir que el sistema capitalista pervive en la medida de que las necesidades de los individuos no estén cubiertas o impliquen un esfuerzo considerable. Por eso, variables como el empleo o la vivienda (la escasez de) se mantienen en determinados niveles, ya que de otra forma se corrompería el sistema de precios y los privilegios sociales y económicos (tanto de las clases altas como medias, desde el punto de vista estrictamente económico). En lenguaje neoliberal, el mantenimiento de un empleo precario (en sentido amplio) es requisito fundamental para el control de la inflación. Y el mantenimiento de una vivienda precaria (en sentido amplio) es requisito fundamental para fomentar en niveles estables (a pesar de la inmigración), aunque inflados, el sector de la construcción (y el empleo). Pero esto no siempre ha sido así y depende de la coyuntura política del momento (por ejemplo, la época del desarrollo fordista, desde la 2ª GM hasta los años 70, con el cambio del patrón oro y la crisis del petróleo). Por otro lado, la llegada tardía y efímera al Estado de Bienestar de nuestro país ha creado una situación peculiar con respecto al sector de la construcción y al precio de la vivienda (en propiedad o alquiler). Aunque también la descapitalización del Estado en los noventa y la economía sumergida, no perseguida en la práctica, han sido factores importantes a la hora de analizar la relevancia del sector construcción en el crecimiento de la economía española en el último decenio. La cuestión es que el capitalismo pervive con contradicciones en las prácticas cotidianas siempre que beneficien al equilibrio del sistema en su conjunto.

La propiedad hoy en día está en manos de personas con diferentes niveles de renta. Sin embargo todavía existe una elevada concentración de la propiedad. Y en estos niveles altos no existen incentivos suficientes a la oferta de viviendas en alquiler. Y, por otro lado, en los niveles medios de renta existe un tipo de propiedad diversificada, lo que podríamos llamar la co-propiedad de los bancos. Por lo que estaríamos hablando de una importante cantidad de individuos beneficiándose directa o indirectamente de los precios abusivos de los alquileres. De lo que resulta que la actual oferta no llega con mucho a equilibrar la demanda. Es un círculo vicioso que beneficia individualmente a unos pocos, o a unos cuantos, pero perjudicando a la mayoría. Por este motivo hay un mercado de venta de vivienda por encima de las posibilidades reales de la economía española. Y hay mucha gente que compra vivienda para ponerla en alquiler o para especular con ella (para obtener plusvalía) ya que le resulta más beneficioso a medio-largo plazo.

Por eso, el alquiler de la vivienda no sólo no perjudica sino que beneficia tremendamente al libre mercado. Sólo necesita de un requisito para que esto sea así, que el precio del alquiler se adecue al mercado. Requisito que siempre se cumplirá a no ser que cambie radicalmente la situación económica o a que dicha vivienda no se oferte en los canales privados del libre mercado sino en otros más sociales o cooperativos (economía alternativa) que, además y para ser realmente perjudiciales para el libre mercado, sean “competitivos” con los propios canales del libre mercado.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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