Juan    juan4@telefonica.net Fecha  30/06/2005 
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Las cuatro preguntas están relacionadas, pero esto no impide que puedan responderse por separado; así pues, aunque vayamos a repetirnos, iremos una por una.

1. «¿Qué estrategias podrían dar una oportunidad a la implantación de la Anarquía?»
Necesitamos táctica (ordenar) y estrategias (operar). Lógicamente, antes de ver cómo podemos actuar (operar), hemos de ver qué queremos hacer, con qué fuerzas contamos..., hemos de “ordenarnos”. Si partieramos de cero, si acábaramos de fundar el anarquismo, esto no sería tan difícil, pero no es así; puede que necesitemos una estrategia previa para elaborar la táctica que nos permita elaborar las estrategias adecuadas. Repito, por enésima vez en este foro, yo propongo basarnos, partir, empezar en la CNT por todas las razones que he dado y alguna más que quedará.

2. «¿Sólo puede llegarse a la Anarquía por la vía de la Revolución?»
La Revolución requerida por el Anarquismo no es la que se ha dado habitual (y escasamente) en la historia. De todas formas, sinceramente, no creo que se den en España (la verdad, este espacio geográfico ya me resulta demasiado grande como para ocuparme de otros) todos los factores condicionantes y coadyuvantes de una Revolución. Dejémonos, pues, de ilusiones sin fundamento. Por supuesto, afortunadamente, la Revolución no es la única vía; incluso, repito, dudo que sea “la vía” de la Revolución Social, que es más una Evolución de consecuencias revolucionarias que una Revolución de consecuencias imprevisibles. O, desgraciadamente, archiconocidas.

3. «¿Podría avanzarse en la transformación de la sociedad por otros medios?»
Acabo de decir que sí. Pudiéramos enfrentarnos (ya lo he propuesto más veces, pero habría que pensarlo mucho mejor) a instituciones con instituciones, a ideas con ideas, a leyes con leyes, a creencias con creencias... a arquismo con anarquismo. Dicho así, a lo bruto. No construyendo una sociedad paralela a la que hay (sería caer en utopismos ridículos) e invitando a que se vengan, sino haciendo lo mismo que hacen los demás (que es lo que único que se puede hacer —del dicho al hecho va mucho trecho) a nuestra manera. Es imprescindible, claro está, determinar antes esa “manera” (pregunta 1).

4. «¿Qué aspectos del Estado, de la economía o de las empresas son más negativos desde un punto de vista anarquista?»
Los que se basan, precisamente, en la visión mayoritaria de la realidad; o sea, en lo que el anarquista quiere cambiar. La realidad mayoritaria es que el hombre no es digno de confianza, pero no se tiene en cuenta que esa realidad es también deudora de esa falta de confianza. Digámoslo de otra forma: Tanto anarquistas como no anarquistas estamos de acuerdo en que sin unas normas no hay nada que hacer en común; todos vemos que las normas se supeditan al grupo y viceversa, que el grupo ha de acatar las normas (no hay derechos sin deberes), por lo que esas normas no cambiarán hasta que no cambie el grupo. Todo cambia, el grupo también. Ahora bien, hay unas normas, por tanto, el cambio producido en el grupo choca con las normas del grupo “anterior”, en el cual la mayoría se había acostumbrado; es decir, por los “intereses creados” en la situación anterior, se ha trastocado la relación entre deber y derecho, pasando éste a ser imperativo, como si no pudiera haber deberes sin derechos cuando es originariamente al revés. Los que “así están bien” apelan a la norma anterior para evitar los cambios que no les interesan. En esta actitud puede observarse ya un olvido de lo que les ha permitido tener intereses que defender. Es lógico, pues, que muchos niegen que lo originario sea lo que aquí apuntamos, sino, precisamente, lo que consideramos que se ha trastocado. Pero se olvidan de lo más importante: ¿cómo hemos llegado a aceptar todos que sin normas no hay nada que hacer en común? Teniendo un interés común, confiando los unos en los otros e impidiendo que cada uno haga lo que dé la gana; ambas actitudes (confianza y límite) son necesarias. Si la Sociedad se diferencia de la Naturaleza (sin separarse, claro, de ella) es por una mayor capacidad operatoria que el resto de organismos, tanta que cuesta reconocer que un reproductor de MP3 sea algo “natural”. Pero lo es. No sé si os habéis fijado en que el símbolo de la CNT es Hércules luchando contra el león.

Salud

P.S.: Como he respondido a wg (sobre Ayn Rand) cuando iba a intervenir aquí, he dicho cosas allí que no he repetido aquí. Y, por cierto, la pregunta adicional de wg no es ninguna tontería; tampoco es una novedad, pero hay que abordarla, sin duda.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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