Juan    juan4@telefonica.net Fecha  30/06/2005 
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Volver al foro Responder Re: En mis tiempos de comunista...   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Si te fijas en mis mensajes, lo que indican, en lo que inciden, es en la necesidad de insuflar realismo, sensatez, seriedad, lógica... en una teoría muy necesitada de ello. En la práctica somos otra cosa; dudo mucho que una empresa como la que describe (exagerando y llevando al limíte una concepción de «ley moral» que no es la nuestra) Ayn Rand fuera posible entre anarquistas. Lamentablemente no hay tal “práctica” y sólo podemos referirnos a la teoría; por eso, porque nuestra única carta de presentación es un pasado complejo, lleno de aciertos y errores, y unas ideas no menos complejas, es por lo que debemos sopesar lo que publicitamos, clarificar lo que proponemos; partir de la realidad, no de nuestras aspiraciones. Cegados por los fines y preocupados por lo medios, nos olvidamos del suelo por el que andamos. Y parte de ese suelo es la CNT, resultado, para bien o para mal, de la realidad (teórica y práctica) del anarquismo, al menos en España.

Confieso que nunca he visto claro el comunismo libertario ni el lema kropotkiniano (ridiculizado, en lugar de analizado, en el texto que tú mismo rechazaste una vez), pero entre la competencia (anarco-capitalismo) y la cooperación (anarco-socialismo) no tienen por que establecerse relaciones de incompatibilidad: o una u otra. De hecho, suelen trabajar juntas. No podemos abordar aquí un tema, en el que yo, además, no estoy muy capacitado para entrar (la economía), pero creo haber dicho por ahí que uno de los defectos del anarquismo es que parte de un individuo anarquista ya, lo cual, evidentemente, dista mucho de la realidad. Por eso, insisto, propongo partir (no asumir ciegamente) de la CNT, pues ésta, entre otras cosas, tiene experiencia en el trato con no anarquistas: la inmensa mayoría de sus compañeros de trabajo. Ahora bien, no cofundamos las cosas, no se trata de imitarlos, no hay que ceder ni un milímetro; el anarqusimo, en el fondo, no es más que la única y auténtica impugnación al estado de cosas actual, por tanto, para que es estado evolucione de forma más justa (no olvidemos, tampoco, que somos de los que llevan sobre sus hombros a los “listos”) tenemos que seguir en la brecha.

Ese “seguir en la brecha” implica algo que se opone a la creencia básica de Ayn Rand: el hombre no es digno de confianza. Eso es lo que refleja su texto. No se trata de salvar a la humanidad, sino, simplemente, de creer en el hombre; algo mucho más difícil de mantener que la creencia en ideas o dioses varios, pues ha de mantenerse contra toda evidencia. Ya dije que el acierto del anarquismo era su problema.

Salud                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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