Ameba     Fecha  27/09/2005 
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Volver al foro Responder No está en los genes ni existe determinación en la conducta compleja   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Estoy de acuerdo contigo en que el debate, tal y como está planteado, está superado. Ya que Cano contrapone el determinismo mecanicista al voluntarismo espiritualista y, en este último caso, en cuanto a su relación con el concepto tradicional de justicia.

Sin embargo, no estoy de acuerdo cuando dices que “nadie es determinista o voluntarista al cien por cien”. El problema de esto es cómo se quiere plantear. Puede existir una graduación sobre algunos aspectos relacionados con la conducta y estoy de acuerdo en concebirlo así. Por ejemplo, es obvio que el funcionamiento de un reflejo se puede etiquetar como determinista de una forma absoluta. Y que los instintos tienen un grado alto de determinación, aunque de una forma mucho más compleja o que algunas especies animales tienen una conducta extremadamente determinada. O llevado al terreno de la neurología se puede decir de igual modo que existen trastornos fuertemente determinados, como la demencia tipo alzheimer. Y que a medida que avanzamos en complejidad la determinación se desvanece. Por ejemplo, los extraños hábitos de mis gatos avalan el hecho de la ausencia de determinación. Y lo mismo se puede decir de trastornos mentales como algunos tipos de depresión o los trastornos de personalidad.

Schopenhauer, hablando del determinismo psicológico, lo soluciona diciendo que los motivos no son indeterminados sino inciertos (que no se conocen o se pueden conocer). El problema para este filósofo es de ignorancia o incertidumbre, no de indeterminación.

Sin embargo, estamos hablando de la determinación de la conducta, no de algunos aspectos de la misma. Está claro que la conciencia, la moral, la voluntad o la libertad son conceptos humanos. En este sentido, la voluntad se puede considerar como un constructo metafísico, sin embargo, dicho concepto se puede entender de otra forma. Ya que lo que hay detrás, es decir, los procesos cognitivos, no es exclusivo del ser humano, depende de la evolución cortical, y lo importante es que conlleva hablar de memoria, inteligencia y, sobre todo, de capacidad para tomar decisiones. Esto último es lo más cercano al concepto de voluntad que yo conozco y/o que se puede expresar desde un punto de vista científico. Sería, por tanto, un concepto de la voluntad muy alejado de la metafísica. Por ello, me posiciono claramente, lo mismo que el gran Malatesta, a favor del voluntarismo (“al cien por cien”).

Sobre el debate actual sobre esta cuestión, que ha vuelto a cobrar fuerza con las nuevas teorías científicas de la nueva derecha (la sociobiología), os recomiendo el libro “No está en los genes. Crítica del racismo biológico”, de Lewontin, Rose y Kamin, sobre todo su último capítulo, “la nueva biología contra la vieja ideología”.

Malatesta llamaba a Kropotkin el “poeta de la ciencia” y, aunque criticaba su determinismo mecanicista, valoraba positivamente su obra y su búsqueda de un “anarquismo natural”. Seguramente a Kropotkin le hubiera gustado mucho algunos datos científicos y teorías sobre el origen de la vida animal que apoyan esa pretensión más o menos utópica de una moral natural casi teleológica (el Gen Altruista, ver http://www.genaltruista.com/notas/00000216.htm)
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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