Juan A. Rodríguez Molina    juan4@telefonica.net Fecha  4/10/2006 
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Volver al foro Responder ¿Mejor “realista”?   Admin: Borrar 	mensaje
 
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“Posibilista”, sobre todo así, entre comillas, podría aceptarse, pero “queriendo entender”. Y puestos a “querer entender”, ¿no sería mejor llamarlo “realista”? También entre comillas porque, evidentemente, el realismo (sin comillas) lleva a aceptar lo que hay como lo que tenía que haber. Desde luego el realismo olvida que lo que hay siempre ha sido, cuanto menos, discutido; o sea que no se ha conseguido sin fuerza bruta, y que, por tanto, no es tan realista como se cree. Así, yo, para empezar (y ver que os parece), hablaría de anarquismo político realista, pues la realidad no suele ser lo que dicen de ella los realistas. (Quizá lo haya liado un poco; olvidémoslo).

El texto al que remites me parece bien por señalar aspectos importantes del asunto. Ahora bien, a pesar del galimatías anterior, pienso que debemos partir de lo que hay; por supuesto, sin olvidar lo que queremos que haya por considerarlo más racional y perfectamente posible. Como estamos en una Monarquía, pasar a una República como forma de Estado, no sería una reforma más que para anarquistas muy radicales. Si aquí no rechazamos toda forma de Estado, siendo anarquistas sólo podemos querer una República, es decir la forma de Estado que no ubica la soberanía (palabra que a mí cada vez me gusta menos) en ningún poder sobre otros ni, por supuesto en ninguna persona; en ninguna otra instancia que no sea la res-pública. Verdaderamente difícil de identificar, pero... se trataría, precisamente, de dibujar una república anarquista más que democratista.

La Teoría Pura de la Democracia de García-Trevijano, por ejemplo, apunta a una teoría de la república, pero creo que sin mucho esfuerzo sería una República Ilustrada: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Los anarquistas somos, seguramente, los únicos políticos que no quieren nada sin el pueblo. Este es un problema muy gordo; su acierto y su error. La política anarquista no separa la teoría de la práctica; su praxis es un todo, no una unión artificial que puede variar dependiendo de las circunstancias. Acaso por esto, no posea una teoría, como se nos achaca, pero esta es también nuestra original característica y en la que aventajamos al resto; lo que para los demás —digan lo que digan, aunque no lo parezca— es un problema (unir teoría y práctica), para nosotros es la solución, lo natural. Mas algo de teoría ha de haber, ¿cuál? ¿Cuál es nuestra teoría política? Como pienso que más que un contra-todo (como se empeñan en hacernos creer y acabamos creyendo) es una acertadísima visión de que el problema político no es otro que la organización del poder, o sea del Estado y del Gobierno, explicarlo racional y sensatamente será lo que nos otorgue una teoría y, consiguientemente, su práctica, la forma de llevarlo a cabo. Porque siempre seremos más praxis que teoría y práctica cada una por su lado. No sé si me explico. Lo que quiero decir es que el anarquismo no empieza equivocado, quizá se equivoque después, pero parte del problema (no la situación) real, sin adulterarlo como hacen los demás, que parten de la situación, no del problema. Hay que ubicar el problema en la situación, en la actualidad. Volveré a intentarlo.

Salud                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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