Ameba     Fecha  10/12/2005 
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Volver al foro Responder Los intelectuales y el capitalismo, Nozick   Admin: Borrar 	mensaje
 
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El hecho de que la mayoría de las personas piensen exactamente lo contrario de lo que yo pienso no es relevante para mí, además no tengo claro que sea así. Puesto que dudo que la mayoría de las personas piensen o por lo menos, que piensen sobre este tipo de cuestiones con un mínimo conocimiento. Y no interpretes esto como un pensamiento elitista, no va por ahí el tema.

A mi este artículo me recuerda a algunos textos firmados por aquel “científico de la política” o más bien, “político de la ciencia”, llamado Lysenko. Según este tipo, que fue un biólogo genetista de gran prestigio en la URSS, todo aquel científico que se apartara del camino correcto, es decir, el materialismo dialéctico (su propia interpretación, claro está) necesitaría reeducación en Siberia. Al final el problema de los intelectuales anti-capitalistas es según Nozik también de índole psicológica y educativa, casi, casi, una psicopatología. Nozick plantea algo parecido, si bien, desde posiciones más tolerantes en la práctica.

Aunque desde otro punto de vista, el texto de Nozick parece más bien un ajuste de cuentas consigo mismo, creo que habla con gran conocimiento de causa. ¿No es Nozick un intelectual? Porque al fin y al cabo viene a establecer la idea del elitismo de los intelectuales incluso más allá de los aspectos concretos de ese apego a la meritocracia. Y no creo que sean ciertas las interpretaciones que hace con respecto a la vida en la escuela. De hecho, los verdaderamente brillantes casi nunca fueron bien tratados en la escuela, puesto que por su propia “superioridad”, la escuela no los estimulaba suficientemente. El propio elitismo de los intelectuales les hace muchas veces valorar de forma elitista la admiración, es decir, valoran mucho más la que procede de un sector minoritario que la de la masa. En realidad, si analizas psicológicamente los contextos de vida de los intelectuales puedes observar que ese deseo de ser admirado está satisfecho en la mayoría de los casos, aunque sea en círculos reducidos, seguramente. Esa idea de que los intelectuales piensan que la sociedad debe ser una extensión del mundo escolar no se sostiene.

Nozick reduce el problema, no a un asunto de racionalidad, sino a un burdo análisis psicosocial. Al final todo es un problema de comparación social o, dicho de forma más vulgar, de envidia. Comete errores de bulto, es evidente que Nozick no es un psicólogo social, que es interpretar que los intelectuales tienen las mismas motivaciones que los empresarios de éxito. Los factores implicados y los motivos que hacen que una persona se dedique al estudio o al éxito económico dependen de cuestiones bien distintas de las que habla el autor. Lo mismo que el hecho de estar a favor del capitalismo o en contra depende de factores situacionales y de personalidad que en ningún momento se expresan en el artículo. Al final cuál es el problema, ¿que existan posiciones críticas con el sistema capitalista? Incluso en el caso de que el capitalismo fuera el mejor de los sistemas posibles, ¿sería algo positivo la desaparición de los intelectuales anticapitalistas?

Nozick es poco riguroso al plantear el problema, demasiado sesgo ideológico, cuando plantea que los intelectuales se sitúan más a la izquierda que los que tienen su mismo status socio-económico. Porque se pueden invertir los términos y preguntar ¿por qué las personas del mismo status que los intelectuales se sitúan más a la derecha? ¿por qué los empresarios piensan de forma diferente? ¿por qué existen profesiones que marcan las tendencias políticas? Esa es verdaderamente la pregunta.

También hay que decir que el contexto que conoce Nozick no tiene nada que ver con otros, como por ejemplo, el español, y que sobredimensiona la importancia de la cantidad de intelectuales anticapitalistas en EEUU, incluso teniendo en cuenta eso de los otros sectores del mismo status social. De hecho, lo que puede molestar es la gran cantidad de intelectuales de prestigio que son críticos con el sistema capitalista. Sin embargo, la mayoría de los intelectuales, tanto en EEUU como en Europa, suelen ser más bien pesebreros o mercenarios del consumismo en sentido amplio, es decir, de las ideas que les marcan los que tienen el dinero, los capitalistas.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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