Ameba     Fecha  6/12/2005 
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Volver al foro Responder Liberalismo y democracia   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Se que juego con ventaja, porque te mando un borrador que forma parte de un texto más amplio que estoy preparando. Pero que creo que establece claramente la “distancia” entre democracia y capitalismo. Seguramente no te sentirás incluido en la descripción que hago del liberalismo en su relación con la democracia, pero creo que para los objetivos de una crítica al art. de Esplugas es oportuno.


El utilitarismo, el pragmatismo, el darwinismo social y el determinismo mecanicista son las bases filosóficas que han definido el liberalismo y/o el capitalismo como modelo ideológico desde sus inicios de cara a su estrategia mundial. Es decir, a los liberales les ha importado siempre mucho más el derecho a la propiedad y al beneficio individual que los derechos humanos. La historia nos dice que es un hecho evidente que, aunque siempre y en todos los casos el liberalismo político implicó el liberalismo económico, no se puede decir lo mismo al contrario. En muchos y sangrantes casos, el liberalismo económico convivió y confraternizó sin ningún escrúpulo con dictaduras y sistemas totalitarios. Por otro lado, algunos autores establecen una dicotomía (desde posiciones cercanas a los partidos liberales y socialdemócratas) entre el liberalismo como sistema político y el liberalismo como sistema económico. Esta división se establece a partir de presupuestos que tienen más que ver con objetivos tácticos que con un verdadero análisis ideológico. Para los socialdemócratas y los liberales de centro-izquierda esta diferenciación serviría para poder ser tibiamente críticos en la teoría (no así en la práctica) con el liberalismo como sistema económico (es decir, el capitalismo) y ser al mismo tiempo defensores a ultranza del modelo político liberal. Sin embargo, esta dicotomía no se sostiene. Desde el punto de vista de muchos autores, el capitalismo se puede entender más bien como un todo, esto es, un sistema total, cultural, mediático, social, político y económico (la superestructura de Marx o la bio-política de Foucault). Desde este punto de vista, el liberalismo o capitalismo en esta versión fuerte sería un sistema antagónista de forma absoluta con cualquier modelo de izquierdas o con cualquier sistema que establezca la democracia como una de sus señas de identidad.

Pero incluso si prescindimos de estas disquisiciones generales y bajamos el nivel hacia lo que se llama tradicionalmente liberalismo político, también podemos plantearnos un claro antagonismo entre el liberalismo político y la democracia.

El liberalismo no ha considerado nunca que el derecho al voto sea un derecho natural, sino más bien una función, un servicio público para el que el estado habilita a una serie de ciudadanos siempre que posean un determinado status socio-económico. El sufragio universal masculino no fue nunca parte de la doctrina liberal. Incluso John Stuart Mill, el más evolucionado y demócrata de los intelectuales liberales, adalid aparente del sufragio universal, y para algunos precursor de la socialdemocracia (o mejor dicho, el social-liberalismo), defendió en la práctica un sufragio universal masculino con determinadas correcciones y ponderaciones (“un sistema complejo de voto plural”) según el estatus ocupacional. Es decir, “los más sabios y con más talento” (que se correspondían con las clases privilegiadas) deberían tener más votos que los ignorantes o los menos hábiles (que se correspondían con la clase obrera). Aunque teóricamente lo planteara desde un punto de vista transicional, es decir, hasta que las masas alcanzaran niveles morales e intelectuales superiores; lo cierto es que lo que defendía realmente se distanciaba bien poco del sufragio censitario.
En la sociedad liberal del siglo XIX, sólo una minoría disponía del derecho al voto (sufragio censitario), y para ejercer ese derecho debías alcanzar una renta mínima. Es decir, el dinero determinaba los derechos políticos, el sufragio activo y pasivo. La lucha por el sufragio universal y por la democracia no fue un objetivo de los liberales, sino de los radicales (socialistas, federalistas, comunistas, republicanos de izquierdas). El liberalismo aceptó a regañadientes el sufragio universal por la presión del movimiento obrero y como táctica para evitar “males mayores” y lo hizo de forma muy "inteligente", es decir, con fórmulas que mantenían al pueblo fuera de las decisiones políticas. En un primer momento, mediante el caciquismo (el ejemplo español es paradigmático) o el “clientelismo”, la compra de voluntades, el uso abusivo de la burocracia estatal, la violencia estructural del estado (coacción violenta o legal), la manipulación del censo y las leyes electorales restrictivas (con distritos uninominales y un reparto de escaños que beneficiaban de forma descarada a las mayorías conservadoras-liberales). Todavía hoy en muchos estados se siguen usando algunas de estas técnicas sin ningún rubor. En los estados donde los modelos representativos evolucionaron por la presión de la izquierda hacia sistemas más proporcionales, e igualmente en los países anglosajones, el sistema parlamentario tradicional ha derivado en un sistema político mediático (el abuso de los medios de comunicación o “manipulación” de masas para la defensa de los intereses del poder político-económico) en donde la competencia entre opciones políticas está condicionada de forma abusiva por el acceso restringido a los recursos económicos y mediáticos. Con lo cual la vieja crítica marxista y libertaria a la democracia burguesa sigue estando más vigente que nunca. El estado parlamentario actual sigue siendo un estado dominado por una minoría, la de mayor status social y económico. En cierta forma, sobre todo en los sistemas mayoritarios y/o bipartidistas, seguiríamos en la práctica en una especie más moderna de sufragio censitario, en un sufragio falsificado, tanto en su forma pasiva, sobre todo, como en su forma activa, que se refleja en los crecientes niveles de abstención. Las evoluciones posteriores del liberalismo no van a comportar cambios significativos en el modelo parlamentario representativo. La democracia elitista-competitiva, la teoría pluralista, el corporativismo, la democracia legal y el estado mínimo no son más que reminiscencias modernas de ese modelo liberal decimonónico.

En el liberalismo la soberanía en la práctica no la detenta el pueblo (democracia) sino los parlamentos y/o los gobiernos ya sean presidencialistas u orgánicos. La llamada democracia representativa (un parlamentarismo con sufragio aparentemente universal) no es una verdadera democracia desde un punto de vista serio. El pueblo no decide, simplemente vota (en un contexto mediáticamente no igualitario y manipulado por los poderes económicos) entre opciones muy similares sobre los que decidirán por él.

Esto es así en el sistema político, en un proceso histórico de democratización cortado de raíz casi al mismo tiempo que empezaba.

Pero si vamos más allá y analizamos lo que ocurre con otros centros de poder la realidad es todavía más sangrante. La lucha contra el capitalismo como superestructura pasa por la democratización de los elementos que lo definen y construyen (el sistema económico, político, social, mediático, cultural, ideológico). En este sentido, la lucha anticapitalista (de izquierdas) debe sustentarse en la democratización-transformación-destrucción de los dos grandes bloques de poder jerárquico y autoritario de la sociedad, el Estado (sobre todo sus instituciones más coactivas) y el Capital (la gran empresa, las transnacionales) en los que se sustenta el sistema. Porque si los ciudadanos toman las decisiones en todas las instituciones, si el pueblo decide en todos los ámbitos de poder, el poder oligárquico desaparecerá y desaparecerán las instituciones liberales que lo apoyan y avalan (entre otras, la gran empresa y el estado tal y como los conocemos).
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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