AMEBA     Fecha  3/07/2005 
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Volver al foro Responder EL PODER EN EL ANARQUISMO. PARA G. CANELA   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Vuelvo a retomar el debate sobre "Votar en las Elecciones, Estado y Jerarquía".

JAVIER GARCÍA CANELA DIJO:

“No comparto tu criterio, es un problema de derechos, todos tenemos los mismos derechos, por ejemplo un Síndrome de Down tiene mis mismos derechos, pero no tendrá todas mis obligaciones, ya que mi capacidad es mayor que la de él, pero nunca estableceré relaciones de superioridad, de cooperación si.”

”Creo que confundes diferencias naturales con poder, el hecho de que una persona sea más inteligente o más fuerte no implica que se establezca una relación de poder. Por lo que creo preciso establecer que es una relación de poder, puede servir: “aquélla relación en la cual una persona impone su voluntad a otra”.


Creo que eres tú quien confundes los conceptos o que, al menos, tienes un concepto determinado y limitado de lo que es “poder”, y en cierta forma asumes que es el único posible.

Precisamente cuando utilizas el término “derecho” te equivocas al pensar que no tiene nada que ver con el poder. Ya que el poder desde una perspectiva amplia es “un tipo de capacidad generalizada para actuar”, es decir, una especie de fenómeno cuantitativo. Pero según algunos autores también es “un derecho para actuar”. Aunque este punto de vista está contemplado desde la perspectiva de las sociedades actuales, es decir, sociedades con estado y capitalistas. En este último sentido estaríamos hablando del poder como capacidad y como derecho, lo que se denomina “poder legítimo”, es decir, aquel que procede del consentimiento de las personas sobre las que se ejerce. A mi entender, este último concepto no tiene existencia propia más que por la existencia de las instituciones liberales, es decir, sería una subespecie del poder como capacidad generalizada.

Por tanto, cuando hablamos de “derecho” estamos hablando de una “capacidad o facultad para actuar” (poder), de una moral que lo condiciona (responsabilidad) y de una ley o norma de conducta, procedente teóricamente del poder y de la moral (aunque de una forma desigual) que lo determina (el Estado o la Comuna).

No confundo poder con “diferencias naturales”, lo que quería decir es que existen dos tipos de causas que condicionan las relaciones de poder. Por un lado, las desigualdades socio-económicas y educativo-culturales. Este tipo de desigualdades son de tipo fundamentalmente ambiental y de arriba a abajo, de tal forma que modificando las estructuras políticas y sociales de una comunidad podemos hacer que desaparezcan, produciendo una inversión de la polaridad de dichas estructuras y de la toma de decisiones (democracia). Acabar con este tipo de desigualdades ha sido objeto de muchas revoluciones, y en la época contemporánea, de las revoluciones marxistas y anarquistas. Por tanto, la desaparición de formas de poder condicionadas por estos factores me parece factible.

Lo que llamas diferencias naturales, que son aquellas menos condicionadas ambientalmente, es decir, las diferencias determinadas por la influencia social y sexual (diferencias en atracción), por las distintas capacidades intelectuales de origen no ambiental, las diferencias en personalidad, fuerza física, salud y discapacidad, edad, conocimientos específicos, etc., seguirán existiendo. Pues bien, estas diferencias condicionan también las relaciones de poder, de un poder más reticular quizás , de una red de relaciones de poder que además influye decisivamente en las relaciones de poder planteadas más arriba (este más o menos era el concepto de Foucault). Los tipos de interacciones en las relaciones de poder que plantea tradicionalmente la Psicología Social no desaparecerán, esto es, el poder coercitivo, el poder de recompensa, el poder de referencia (identificación con el otro) o el poder de experteza (del conocimiento). Es evidente que en una sociedad más igualitaria este tipo de relaciones de poder se aminorarán, pero seguirán existiendo de forma importante. Es decir, a pesar de que desaparezcan las desigualdades ambientales, seguirán existiendo relaciones humanas en las que unos sujetos impondrán su voluntad a otros. Desde mi punto de vista, entender este tipo de relaciones de poder está en la base de una posible revolución más interna. Es el hombre nuevo del que se habla en algunas tradiciones revolucionarias. Un concepto con el que hay que tener mucho cuidado. Porque todo ello implica por un lado una evolución educativa y ética superior y generalizada y por otro, una mayor y más específica regulación de estas relaciones de poder por parte de la comunidad, una especie de poder legítimo, diferente del que entiende la ideología liberal).


“Para mí una persona sea más longeva que yo, lo único que percibo es que vivirá más años, y hasta de otra perspectiva puede que sufrirá más que yo, una persona con mayor atractivo sexual que otras logrará tener más compañero/as sexuales. Tener unas aficiones u otras denota una mayor capacidad de ocio, por ejemplo una persona tenga cinco aficiones y otra sólo una, cada uno es libre de elegir como se divierte. El nivel de conocimiento lo único que indica es una diversa función en un grupo, un ingeniero, un topógrafo y un peón cada uno tiene un nivel de conocimientos que implica una función diversa, pero no superioridad, por ejemplo el ingeniero es soltero y vive solo y el peón vive con su pareja y cinco hijos el nivel de retribución será superior para el peón que para el ingeniero, ya que de cada uno según su capacidad a cada uno según sus necesidades”.


Para mí al contrario, las diferencias de edad implican relaciones de poder. En la familia, la escuela, en la situación de los jóvenes y los ancianos, etc., se desarrollan formas de dominación. Las relaciones sociales y de pareja también implican formas de dominación. El conocimiento también es un factor de dominación, en el momento actual lo vivimos de forma descarada con el acceso a los medios tecnológicos. De forma absoluta para mí no hay problema porque no se puede resolver absolutamente. La dominación en el ámbito privado, familiar,etc., sólo se puede evitar con otro tipo de dominación, el ámbito del estado. La cuestión es cómo hacer desaparecer aquellas relaciones de poder más cercanas a conceptos como la dominación y la coerción. La cuestión también es que este tipo de relaciones de poder condiciona las estructuras del poder político, es decir, las que relacionan a individuos con grupos o comunidades, o a determinados grupos con otros.

Esta cuestión se relaciona con cómo afronta el anarquismo la ineludible coexistencia de una sociedad igualitaria en el ámbito social, económico y educativo con el tipo de desigualdades comentadas. Por eso hablaba de qué hacer con los “disidentes” de todo tipo.

“Si todos consideramos que somos iguales nuestra finalidad será el objetivo no quién ha propuesto el objetivo y después del debate adoptar el acuerdo. La manipulación se evita con el debate y obligando a que todo el mundo participe en el debate, evitando que alguién se pueda constituir en lider.”

”Si alguno propone la mejor solución solo queda una solución llevarla a la practica. En mi grupo de afinidad no existían ni jefes ni lideres, había plena libertad, no tengo conciencia de que una acción determinada la propusiera uno u otro. Se hablaba y se actuaba.”

El debate no evita la manipulación, y menos si “obligamos” a que la gente participe. Para mí eso es una contradicción. Es la formación la que evita la manipulación y la libertad para participar la que provoca que las decisiones se tomen de forma natural. Es muy diferente incentivar que obligar, supongo que ahí se te ha ido un poco la pinza. Existiendo “diferencias naturales” entre las personas, es lógico que existan “líderes”, lo cual no quiere decir que se fomente y se refuerce con la creación de estructuras jerárquicas. Pero sería de una inocencia muchas veces engañosa negar esta realidad que, a la larga, crea relaciones de dominación y de coerción social no deseadas teóricamente. Mi experiencia tanto en los grupos de afinidad como en organizaciones más grandes es que en la práctica nacen líderes o camarillas de poder. El problema a mi entender ha sido negar esta posibilidad y, por tanto, no tener herramientas para prevenirlo hasta un grado razonable.

“¿qué hacer con aquellos disidentes que no respetan las opiniones de la asamblea? Que se vayan a otros sitio. ¿qué hacer con los disidentes que actúan violentamente contra la comunidad? Una cosa es que la comunidad sea una suma de individuos y otra que un individuos se imponga a la comunidad, en ese acaso la comunidad debe defenderse. ¿Qué hacer con aquellos que quieren crear un “Estado opresivo”? Que se vayan. ¿Qué hacer con los que son un peligro para los demás, ya sea por causas políticas, sociales, psicológicas o psicopatológicas?Que se vayan, y para los casos psicológicos la comuna determinará que es lo más idóneo, y de legará en las personas más preparadas el llevar a cabo lo acordado”.

”No quiero una sociedad sumisa, al contrario en cuanto cada uno defiende su libertad la sociedad se hace más rica, en tanto en cuanto existen muchos puntos de vista, lo interesante es que a la hora de la acción hacerlos coincidir.
Partiendo de la base que la única limitación de la libertad es la libertad de los demás no existe coerción social, tal y como lo entendemos, hay que sustituir el término coerción por cooperación. Seguiré tu consejo y leeré el libro.
Evidentemente libertad implica responsabilidad.”

“No creo en la profesionalidad, la sociedad se irá formando progresivamente sobre unos principios mínimos aceptados, libertad y socialismo, por ejemplo”.

Desde luego esto que planteas es para mí también coerción por mucho que emane de una decisión de la asamblea de la comuna y no es desde luego el poder legítimo que yo pueda entender. En definitiva el anarquismo desde posiciones más o menos ortodoxas no soluciona el problema del poder coercitivo, que es precisamente lo que se denuncia cuando se habla del Estado. Quiero decir que incluso en una sociedad anarquista debe existir una estructura coercitiva para aquellas personas que quieren destruir la comunidad o que no respetan las decisiones de la misma. Que desaparezcan los juzgados y las cárceles tal y como las entendemos actualmente es un objetivo a conseguir, pero algo parecido debe existir, aunque los jueces no tengan la posición de dominación que tienen ahora, el derecho sea otra cosa bien diferente y las instituciones penitenciarias sean de rehabilitación y estén en manos de educadores sociales. Todo puede cambiar pero seguirá existiendo coerción. El problema no es que existan estructuras coercitivas sino que existan equilibrios y contrapoderes para evitar la dominación de unos individuos sobre otros. Lo que hay que evitar es el poder concentrado, no el poder en sí mismo.

Sobre la profesionalidad no estoy de acuerdo contigo, porque si queremos que un médico esté bien formado, cómo no querer lo mismo para alguien que trabaja en la coordinación de la autogestión de un hospital o de una comuna. La profesionalidad no debe implicar convertirte en un funcionario o en un político profesional, eso se evita con la temporalidad, la revocación y una división racional del trabajo. Pero creo que será necesario que existan personas que elegidas por la asamblea se dediquen a determinados temas relacionados con la organización de la sociedad para que ésta funcione de la mejor forma posible.

Dices que “la única limitación a la libertad es la libertad de los demás”. Pues bien, esto no es tan sencillo ni indica siempre lo mismo. Es necesario especificar el tipo de limitaciones y el tipo de libertades que corresponden a las personas en una determinada comunidad. Los conflictos derivados de las relaciones entre los individuos en una sociedad anarquista podrán ser solventados con relativa facilidad, por lo menos en teoría. Pero qué ocurre cuando chocan la libertad individual y la libertad grupal o comunal. Porque para una determinada sociedad donde “la propiedad privada es un robo” la expropiación será obligada. Para una sociedad en donde se respete la propiedad privada la expropiación estará extremadamente limitada. Las cosas no son tan sencillas, a no ser que planteemos una ingeniería social sin atender a un riguroso análisis de la sociedad, a las necesidades y a los deseos de los ciudadanos en libertad.

En definitiva y esta es la cuestión fundamental de todo este debate, si analizo lo que dices sobre las medidas contra “los disidentes” sólo me quedan dos posibilidades para una sociedad anarquista:

- Un mundo ideal en el cual todos estaremos de acuerdo con los métodos y la forma de vida anarquista, trabajando cooperativamente en ese objetivo común de perfeccionar la sociedad libertaria en donde vivimos. Como creo que ello no es posible descarto cualquier análisis serio sobre ello.
- Un mundo separado o muchos mundos separados de aquellos que no quieran vivir de esa forma o de aquellos que son un peligro para la sociedad, es decir, estamos hablando de guetos marginales o elitistas. Cuyo futuro será o la auto-destrucción o una eugenesia socio-política de los marginados y expulsados de las comunas libres.

En suma, las proposiciones tradicionales u ortodoxas del anarquismo sobre la interpretación del poder conducen a posiciones comunitaristas y/o anarco-primitivistas y, por tanto, alejadas del cambio social.

Precisamente algo que he encontrado relacionado con esta cuestión puede ofrecer una solución al problema. Y esta puede proceder de un antropólogo y anarquista francés, Pierre Clastres (“La cuestión del poder en las sociedades primitivas”), cuando analiza a las sociedades sin estado, esto es, las sociedades primitivas. Ver www.nossa.unal.edu.co/biblos/PODERSOCPRIMI.doc

“Todas las sociedades con Estado están divididas en dominadores y dominados, mientras que las sociedades sin Estado ignoran esta división.’ Determinar a las sociedades primitivas como sociedades sin Estado’ es decir que ellas son homogéneas en su ser, indivisas. Vemos aquí la definición etnológica de estas sociedades: carecen de un órgano de poder separado, el poder no está separado de la sociedad.”

Todo esto no quiere decir que, contradictoriamente a lo que he dicho anteriormente, haya que volver a la sociedad sin estado tomando como modelo las sociedades primitivas. Lo que me interesa de este planteamiento es la creación de una sociedad en la que no se pueda separar lo político de lo social, es decir, la desaparición del estado tal y como lo conocemos, o mejor dicho, la sub-internalización del estado en la sociedad (como algo supeditado democráticamente a ella) , o, también la implicación absoluta de la ciudadanía en el funcionamiento del estado, …pero sin que ello implique la desaparición de determinadas estructuras y de la administración de la sociedad como tal.

Lo que me interesa es que en este tipo de sociedades el poder político emana del poder social, está controlado por él, no creo que en las sociedades primitivas, sean ideales o no, que describe Cartres no exista poder político, la cuestión es que al identificar poder político con Estado interpreta que no existe poder político. En las sociedades primitivas existe el poder en abstracto, el poder social y el poder político, pero este último esta condicionado casi absolutamente por los dos primeros.

Al final, como decía no se quién, todo se reduce a un problema de lenguaje.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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