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Los terroristas del Yihad Islámica, que lanzaron el martes por la noche un cohete Qassam provocando la muerte de un niño palestino de cinco años y ocho heridos en el pueblo de Beit Hanun, anunciaron ayer que cesarán momentaneamente sus ataques.
En un comunicado enviado en nombre de un destacado dirigente de esa organización extremista a la prensa palestina se informó que su brazo armado interrumpirá momentaneamente.
El texto califica de "un accidente desafortunado" las consecuencias del ataque.
Terroristas de Yihad Islámica se proponían alcanzar con el cohete el pueblo israelí de Sderot, vecino a Beit Hanun, cuando miles de manifestantes protestaban contra la evacuación de Gaza.
Antes de la declaración enviada a los periodistas de Gaza, Yihad Islámica difundió un comunicado en el que desmentía que sus militantes hubiesen disparado el cohete.
Fuentes en Gaza indicaron que el desmentido les había sido aconsejado por funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo presidente, Mahmud Abbas, tenía previsto reunirse ayer con los miembros del Gabinete Nacional para analizar la situación.
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