irichc     Fecha  1/12/2004 16:16 
Sistema: Windows XP

Admin: Borrar mensaje Traducción y refrito.
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I.

Toda verdad es verdad siempre, luego es eterna.
Si es eterna, el conocimiento que tengamos de ella debe ser invariable;
si es invariable, no depende de lo contingente en general ni de los sentidos en particular;
si no depende de lo contingente, no depende del mundo;
si no depende del mundo, depende de Dios;
si nuestro conocimiento depende de Dios, el alma es eterna e inmortal.

II.

Ahora bien, si una verdad es eterna, procede de Dios. Si no procede de Dios, no es eterna. Si no es eterna, no es verdad. Si no es verdad, es una impostura. Si es una impostura, no merece ser obedecida. Ergo, o la moral procede de Dios y es siempre verdadera, o no merece ser obedecida incondicionalmente, sino sólo en tanto nos beneficia o nos perjudica.


Corolario 1.

Replican:

<< La afirmación “tengo cinco años” no es verdad actualmente, pero lo fue en su día. Es obvio que las verdades no son “eternas” >>.

Respondo:

No puedes negar el pasado. Lo que fue verdad una sola vez lo será siempre. Imagina que hoy trazas una línea recta y dices: “esto es una línea (o un segmento)”. Mañana trazarás tres rectas más, formando ángulos de 90 grados con la anterior, de manera que encierren un área, y dirás: “esto ya no es una línea, ahora es un cuadrado”. Pues bien, en ese caso estarías mintiendo, ya que es imposible dibujar un cuadrado sin emplear líneas rectas. Además, tampoco puedes cambiar la naturaleza de una línea añadiendo más líneas a la misma.


<< ¿Entonces no podemos aprender nada? Esto es falso, claramente >>.

Podemos tener un conocimiento más preciso de lo que ya sabemos inconscientemente. Platón y Freud habrían estado de acuerdo en lo siguiente: Ya lo sabemos todo, pero aún no lo sabemos.


<< Pero pueden hacerse afirmaciones verdaderas sobre hechos contingentes, así que dichas afirmaciones dependen de tales hechos >>.

En absoluto. Dependen de un caso particular de nuestra gramática lógica, que es comprendida por la gramática universal.


<< Una verdad puede cambiar con el tiempo >>.

Puede cambiar tu perspectiva sobre esa verdad o la expresión de ésta. La verdad nunca cambia, ya que para nada depende del tiempo. Por otro lado, es el tiempo el que depende de la verdad, ya que nada no verdadero puede suceder.


<< La verdad, por definición, debe reflejar la realidad, y la realidad cambia con el tiempo. Luego, la verdad debe cambiar igualmente con el tiempo >>.

No acepto tu definición. La verdad puede reflejar la realidad, pero hay también infinitas proposiciones verdaderas que no reflejan estados actuales de cosas. A menudo nos dejamos engañar por los sentidos y el lenguaje. Un cambio de forma o de concepción no convierte el estado de cosas anterior en falso, sino en parcial.


<< Una verdad nunca es parcial. La verdad no es una cuestión de grado >>.

No digo que haya verdades parciales. Algo puede ser totalmente verdadero sin identificarse con toda la verdad.


<< No creo que la verdad sea siempre eterna >>.

Entonces piensas que “La verdad no es eterna” tampoco es una verdad eterna. No soy capaz de discutir seriamente con quien cambia sus presupuestos a cada momento.


<< Falso dilema. Me decanto por “No todas las verdades son eternas”>>.

Demuéstralo.


<< Algunas verdades pueden ser eternas, pero no he de suponer que tengan una fuente de veracidad al margen de los objetos que describen >>.

En ese caso, si no hubiera objetos en el mundo, sólo mentes e ideas, no podríamos tener pensamientos verdaderos, ¿es así? Ni siquiera éste: “No hay objetos en el mundo”. Absurdo.


Corolario 2.

Decidme, ¿alguien puede hacerse merecedor de la vida?

No, porque para ser merecedor o sujeto de derechos hay que existir. Y, si no vives, no existes. Si no existes, no eres merecedor de nada, ergo tampoco de la vida.

Luego la vida es un regalo para los que la adquieren. No tenemos derechos sobre ella, salvo el derecho natural frente al resto de criaturas, pero jamás frente al Creador que nos la ha dado.

Dios no puede dictar preceptos injustos. Sin embargo, Dios puede quitarnos la vida, u ordenar por decreto que se nos quite, y continuar siendo justo.

Es más, si presuponemos que él es el Ser justo por antonomasia, será preciso concluir que con ello se evitan males mayores.

De modo que, cuando Dios establece el “No matarás” como precepto general, está declarando nuestros derechos naturales, que operan como verdades eternas.

Saludos.

Daniel.


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