Müller     Fecha  4/01/2005 05:11 
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Admin: Borrar mensaje Teoría de Cluny
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En al largo camino recorrido por la iglesia romana para reconstruir el mundo antiguo, restableciendo en su beneficio el orden alterado por las invasiones de los bárbaros, desempeñó el principal papel el monasterio de Cluny, el primero que, rechazando toda injerencia secular en los negocios religiosos, establece los fundamentos del poderío papal. De sus filas saldrá el fabuloso monje Hildebrando o el Don Bernardo que, tras su recuperación, ocupara la silla primada de Toledo y tantos otros personajes imbuidos hasta la médula de la altísima idea de hacer una Cristiandad mejor. Para lograrlo toman a su cargo el interceder ante el Todopoderoso por ese «ordo» violento y feudal encasillado en un esquema rígidamente piramidado, cuyo vértice ocupa el Dios omnipotente y lejano, mientras rellenan los cimientos miles de felices siervos, quedando el resto a disposición de los «oratores y bellatores», usufructuarios directos de un sistema socioeconómico que Cluny difundirá al pie de la letra. Con la sujeción a la casa matriz de las filiales esparcidas por el mundo, crearon un «aparato» eficiente y autónomo de los poderes terrenos, que puestos en manos de grandes administradores como San Hugo (u Odilón), harán que ante él se inclinen los grandes de la cristiandad como nuestro Alfonso VI. Este soberano, tras la victoriosa recobración de Toledo, envió a Cluny la gigantesca suma de 10.000 talentos de oro fino, como pleito, homenaje y reconocimiento de que allí se encontraba la cabeza de los reinos de aquel mundo mágico y teologal brotado de los terrores del Milenio, que, con un dinamismo impresionante, se aprestaba a romper las ataduras que lo habían anquilosado desde la desaparición del Imperio Romano. Esta novísima postura ofensiva —coincidente con el siglo XI— dará nacimiento en España a la Reconquista o recuperación por la vía tremenda de los territorios en poder de los moros, que desde ahora se conciben plenamente como partes irrenunciables de la herencia de los godos, como ya había sido formulado en el 900 por los círculos ilustrados de la vieja corte asturiana del Rey Magno. Es la idea imperial que por los avatares humanos recoge el rey Sancho de Pamplona (iniciador de las «parias» y luego Fernando I, para llegar a las de Alfonso VI; los dos últimos fuertemente influidos por Cluny, que hasta llegó a buscar esposa al rey Alfonso, sacándose de la manga a la oronda viuda doña Constanza, que para las bodas llegó a Castilla con un eminente cortejo de tecnócratas, como el sobredicho don Bernardo y otros muchos peritos en el manejo de la trastienda de los Reinos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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  • » Teoría de Cluny « - Müller - 4/01/2005 05:11



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