Müller    goodoldhouse@yahoo.es Fecha  16/07/2004 00:07 
Sistema: Windows 98

Admin: Borrar mensaje Spinoza: correspondencia entre alma y cuerpo
Mensaje
Para el filósofo holandés, la excelencia del alma no puede ser otra cosa que la excelencia del cuerpo. Pero esta visión, sin carecer de sentido, es de alcance limitado.

Alma y cuerpo están relacionados, indudablemente, mas no directamente. La asociación entre ambos se podría expresar, según Spinoza por: cuerpo->alma. Existen también relaciones, igual de intangibles, de sentido inverso. El alma también interviene, y se muestra, en el devenir del cuerpo. El cuerpo es el reflejo del alma, de la misma manera que el alma refleja las acciones del cuerpo.

Volviendo sobre el enunciado de Spinoza, el cuerpo y el alma actúan de una forma paralela e interactiva. El cuerpo no es un concepto rígido, sino que cambia a lo largo de su vida fisiológica. Lo mismo que el alma a lo largo de su vida espiritual. La alegría del alma dota de mayor libertad al cuerpo. De igual forma, La tristeza del alma restringe la libertad del cuerpo, sometiéndolo a las servidumbres humanas. Las relaciones entre alma y cuerpo no se ciñen a parejas de sus atributos, sino que múltiples atributos del cuerpo se relacionan múltiplemente con los atributos del alma, y viceversa.

El consumo de un veneno puede provocar una decadencia fisiológica, mas provocar un enaltecimiento del alma. De la misma forma, el consumo de un alimento provoca un aumento de la energía del cuerpo que puede afectar negativamente al alma. El cuerpo no se nutre únicamente de materias física, sino también espirituales. Por lo que el crecimiento de la persona, de su conjunción de alma y cuerpo, no va a depender exclusivamente del dictado de los afectos de su cuerpo.

Spinoza representa alma y cuerpo como dos puntos de vista de un mismo ser, desde ópticas diferentes. El bien para el ser no va a consistir únicamente en la evaluación de la parte consciente del mismo, sino que interiormente también se disparan ciertas causalidades que modifican sus atributos. Que el cuerpo, por físico, sea más fácil de mesurar no lo convierte en la única métrica de que dispongamos para guiarnos hacia la felicidad. Hay otras, más difíciles de obtener, más espirituales, que son precisas de controlar de la misma manera para que se pueda hablar de una libertad completa.

No se puede expresar un ser como únicamente el conjunto de sus cuerpos materiales. Es, sin lugar a dudas, lo más sencillo y económico. Si se dispone de recursos para también conocer el alma, se debe acometer la tarea. Y estos recursos existen desde que un cuerpo humano se concibe.

Desde que nace, un hombre crece y se desarrolla en un entorno cultural. Es algo que no es común a todos los seres. Los insectos no llegan a conocer a sus padres, por lo que no tienen esta facilidad, ni necesidad, de recibir alimento espiritual inicialmente. Pero en todas las culturas humanas, se educa a los hijos dentro del entorno familiar en el que crecen. Se puede hablar de excepciones, o de casos en los que otros seres, como el Estado u otras organizaciones, tutelan su crecimiento. Pero no son la norma, y suelen seguir el esquema de la custodia familiar como referente.

La implícita confianza familiar es un primer alimento espiritual en los seres humanos que vienen al mundo. Educa dentro de un contexto y una cultura, moldea el alma de la persona de manera totalmente independiente al cuerpo. Es algo completamente diferente a un entrenamiento. No se premia lo bueno y se castiga lo malo, de manera absoluta, sino siempre teniendo presente un contexto.

Cuando se entrena a un tirador, se le instruye en el manejo del arma, sus partes, su limpieza, su mantenimiento y, en fases posteriores, sobre la balística del proyectil y la dinámica de la puntería. Se le premia conforme alcanza objetivos bien definidos y se le castiga a medida que se aleja de ellos. Entrenar a un tirador es idéntico a entrenar a una máquina. Sin embargo, también se le educa para que a la llegada al frente, ante el tiste espectáculo de la guerra, no se ponga a correr en dirección contraria, y mantenga una mínima disciplina. Ahí tenemos el aspecto educativo dentro de la cultura castrense. Aquí ya no hay objetivos bien definidos, sino nociones vagas, ideales, que han de suprimir su instinto de supervivencia individual y supeditarlo a la supervivencia grupal. Un tirador, aislado, sirve de poco. Una unidad de tiradores que funciona como un hombre y puede ser manejada por un hombre se puede controlar dentro de una estructura más amplia, el Estado, y hacerle útil de cara a unos objetivos políticos más amplios.

Un alma, pues, no se circunscribe a un cuerpo necesariamente. Es algo paralelo, con lo que interactúa, pero con lo que no está en relación directa. Mientras un alma se puede atomizar en infinitos atributos, inabarcables, un cuerpo dispondrá siempre de un número finito de atributos. De ahí que el sefardí reconozca que un cuerpo no puede llegar a conocer conscientemente el alcance del alma al que está relacionada. Para la expresión de este conocimiento inalcanzable el ser humano dispone de múltiples lenguajes, no necesariamente textuales. Y no deben se obviados. Por ello, la limitación en la divisibilidad de la materia, recientemente descubierta por la Física moderna, no supone la limitación de los atributos del alma, sino la limitación del conocimiento consciente, libre del contexto, que se puede mostrar. Que podemos expresarnos contextualmente, sin consciencia del mensaje, no es síntoma de debilidad. Es una barrera que nos protege del cegador resplandor del Infinito.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               


Respuestas (0)
  • » Spinoza: correspondencia entre alma y cuerpo « - Müller - 16/07/2004 00:07



Volver al foro

Responder


Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Notificar por e-mail respuestas.
Mensaje