irichc     Fecha  12/04/2004 23:26 
Sistema: Windows XP

Admin: Borrar mensaje Séneca frente a la crítica neocínica
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Si por lo que fuere, alguno de aquellos que ladran contra la filosofía se atreviera a decir, según acostumbran: "Entonces, ¿por qué hablas tú con una entereza mayor que en la que vives? ¿Por qué bajas la voz o te callas delante de tus superiores y valoras el dinero como un instrumento necesario para ti, te dejas conmover por la desgracia, derramando lágrimas tan pronto como se te ha comunicado la muerte de tu esposa o de algún amigo y miras por tu fama, indignándote cuando oyes que hablan mal de ti? ¿Por qué tienes un jardín mejor cuidado que lo que aconseja su uso? ¿Por qué no comes con arreglo a las normas que prescribes a los demás? ¿Por qué tienes un mobiliario más brillante? ¿Por qué se bebe en tu mesa un vino más viejo que tu edad? ¿Por qué, pues, se arregla tu casa? ¿Por qué se plantan árboles que no han de dar otro fruto que la sombra? ¿Por qué lleva tu esposa en las orejas el valor de los bienes de una casa acaudalada? ¿Por qué se les exige a los jóvenes esclavos que se educan en tu casa que vayan elegantemente vestidos con túnicas preciosas? ¿Por qué se observa un cuidado tan exquisito para servir tu mesa (porque no se coloca la plata con aturdimiento y capricho, sino que se hace con pericia), y tienes siempre a tu disposición un maestro en el arte de partir las viandas que ofrecen dificultades?". Puedes añadir, si quieres, lo que sigue: "¿Por qué tienes posesiones al otro lado del mar? ¿Por qué han de ser muchas más de las que llegaste a conocer? Desgraciadamente para ti, o eres tan negligente que ni siquiera te has molestado en conocer el nombre de los pequeños esclavos, o tan fastuosamente vives, que posiblemente tengas muchos más de los que tu memoria sea capaz de recordar". Poco a poco te lo iré aclarando todo; tus reproches y las muchas cosas que de mí piensas procuraré refutarlas: de momento he de contestarte así. No soy sabio, y, para fomentar tu malevolencia, ni lo seré. "Lo único, pues, que ahora exijo de mí es, no que sea igual a los mejores, sino ser mejor que los malos; para mí es suficiente esto de arrancar diariamente alguno de mis vicios, o un poco tan sólo de cualquiera de ellos, y censurar mis errores. No he llegado todavía a la verdadera salud, y posiblemente no llegue tan pronto: estoy aplicando a mi gota unos calmantes, más bien que remedios, y muy contento de que me duela menos veces. Comparado, quizá, con la debilidad de vuestros pies, yo soy un gran corredor".

Séneca. Sobre la felicidad.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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