rafa    rgranero@vodafone.es Fecha  16/07/2004 14:22 
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Admin: Borrar mensaje Re: Verdad, redundancia y falsabilidad
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En lo tocante a Wittgenstein (junto con Leibniz, mi filósofo favorito), escribe éste en las Investigaciones (párrafo 80):

<< Yo digo: "Ahí hay una silla". ¿Qué pasa si me acerco, intento ir a cogerla y desaparece súbitamente de mi vista? - "Así pues, no era una silla sino alguna suerte de ilusión". - Pero en un par de segundos la vemos de nuevo y podemos agarrarla, etc. - Pero en un par de segundos la vemos de nuevo y podemos agarrarla, etc. - "Así pues, la silla estaba ahí, sin embargo, y su desaparición fue alguna suerte de ilusión". - Pero supón que después de un tiempo desaparece de nuevo -o parece desaparecer. ¿Qué debemos decir ahora? ¿Dispones de reglas para tales casos - que digan si aún entonces se puede llamar a algo "silla"?; ¿y debemos decir que realmente no asociamos ningún significado a esta palabra porque no estamos equipados con reglas para todas sus posibles aplicaciones? >>.

>> Existen muchos más ejemplos: la mítica espada Excalibur ¿Existe? ¿Tiene la palabra Excalibur un significado? La palabra amor ¿Tiene un significado en el sentido fuerte: realidad a la que unívocamente hace referencia? Está claro que Wittgenstein no fue ni positivista, de ahí el llamado “Segundo Wittgenstein”, ni empirista radical. De su primera obra sólo tomo su método de análisis, no su entero discurso. De la segunda no tomo la parte mística en el sentido que a la palabra “místico” se le suele dar. De hecho, ni el propio Wittgenstein utiliza el significado de “místico” que nosotros podríamos utilizar al referirnos a una Santa Teresa de Jesús o a un cierto “orientalismo”

"No estoy loco, estoy filosofando", podría decir el vienés. En efecto, no es un delirio, sino un alegato muy inteligente contra el mismo positivismo lógico al que Wittgenstein inspiró y representó en su juventud.

Me explico. El positivista afirma que una proposición con sentido debe designar "hechos". Pero ¿qué sucede si los "hechos" no se comportan como nosotros esperamos y "se hacen" de otra manera? ¿Cuántas veces debe verificarse algo para ser cierto? ¿Carecerá de sentido una proposición concerniente a la silla que parece aparecer y desaparecer?. Nos encontramos también ante una defensa implícita de la inteligibilidad parcial de lo místico - y no, como alguno podría interpretar, con un intento de mistificar la realidad.

>> “¿Cuántas veces debe verificarse algo para ser cierto?” Sí, este también es un tema que no tiene una solución fácil, excepto que se adopte un juicio de valor (no proposicional). Ante la proposición “todos los seres humanos son mortales”, deberíamos esperar a verificar que, efectivamente, todos (pasados, presentes y futuros) los seres humanos hayan muerto para decir que ha sido imposible falsar la proposición. Por suerte, los mismos filósofos del lenguaje han aceptado la limitación del lenguaje y han acordado (otro juicio de valor, que no proposición, puesto que no es falsable) que...

>> Efectivamente, si existe una silla que aparece y desaparece, deberemos indagar en que:
>> Tal vez estoy sometido a psicótropos
>> Tal vez yo sea un psicótico
>> Tal vez esté en un experimento de realidad virtual (¡toma, oximoron! Pero no por ello concepto inútil)
>> Tal vez esta ante una nueva materia tecnológica que se transmuta (consumiendo la energía necesaria) y se destransmuta...


>> Hay ciertas cosas de las cuales no podemos tener la total certeza:

>> que yo sea yo (mi identidad)
>> lo que digo que hice, vi, actué... (mis recuerdos)
>> lo que digo que veo (mis percepciones)
>> lo que un tercero dice que es (la percepción de un tercero)

>> que dude de que yo sea yo es obvio: la percepción del yo (a pesar de Descartes) es subjetiva.
>> que dude de mis recuerdos es obvio ¿Quién no se ha equivocado alguna vez al rememorar algo?
>> que dude de lo que veo es obvio, si no ¿De qué vivirían los prestidigitadores, los magos de los espectáculos, los timadores trileros?
>> y que dude de lo que un tercero dice es, también, obvio: “Disculpe ¿Cómo puedo ir al número NN la Calle XXXXXX?” “Siga Vd. recto, tuerza a la izquierda en el segundo cruce, luego a la derecha en el siguiente cruce y allí lo encontrará” “ muchas gracias” ...y más de una vez no hemos llegado ¿o no?

>> ¿Podemos deducir de todo esto algo? Sí, lo que todo el mundo sabe: que las apariencias engañan.

>> ¿Podemos quedarnos bloqueados ante estas dudas? Podemos, pero no debemos. Al contrario de lo que deducen los relativistas de esas afirmaciones, la falta de certeza no implica la falsedad básica de las proposiciones que podemos hacer. Lo que si debemos es dotarnos de un método (y aquí vuelvo a ser cartesiano) que objetivice (y junto con Descartes, tenemos a Kant, Galileo, Newton... como padres del método en el que se basa la física moderna –no la cuántica) nuestro subjetivismo. Y allá cada cual con el método de análisis que haga suyo.

>> Pero esto ya lo sabían los fenomenólogos, y no por ello, y de ello, podemos deducir que exista una realidad mágica-mística. Los fenomenólogos tampoco lo hacían. La herramienta que nos han dejado ha sido el método por el cual nos podemos desprender de toda idea preconcebida antes de iniciar la búsqueda del conocimiento del ser (sea este ser una idea, una piedra, un animal o yo mismo).

>> Ahora bien, que nuestro lenguaje no puede expresar todo, también es una realidad concreta e histórica. Que el lenguaje, por su propia estructura, nunca lo pueda expresar todo, es un axioma –que yo acepto- pero que no da pie a decir que, por ejemplo, se deduzca de ello que “dios” existe. Si digo <“dios” existe>, estoy aceptando que es una idea decible, expresable y, por lo tanto, sometida a las reglas del lenguaje. Deberé indicar que o bien es una proposición, y entonces deberé aceptar que sea sometida a la regla de la falsabilidad, o bien es un axioma (a lo que no tengo nada que oponer) del mismo rango que el “big bang”.

>> Si afirmo, como hacen ciertas religiones, que “dios”, como concepto, es inaprensible y lo sitúo fuera del cognos y del logos, entonces lo reduzco (como concepto) a axioma primordial (a lo que no tengo nada que oponer). Cualquier axioma sólo debería ser sometido a su capacidad para servirnos como herramienta para conocer la realidad: su “demostración” –como axioma- se basa no en que no genere ninguna contradicción –que sería lo exigible a una proposición para no ser falsa- si no que genera menos contradicciones que otro axioma que lo niegue.


II.

Sobre Russell, el propio Wittgenstein protesta en un texto que ya conoces (Observaciones sobre los fundamentos de la matemática):

<< Dices: "por lo tanto, P es verdadera e indemostrable". Esto quiere decir seguramente: "Por tanto, P". Por mí está bien, pero ¿con qué fin escribes esa 'afirmación'? (Es como si alguien, de ciertos principios sobre formas naturales y estilo arquitectónico, hubiera inferido que en la cima del monte Everest, donde nadie puede vivir, debería haber un palacete de estilo barroco). ¿Y cómo podrías hacerme plausible la verdad de la afirmación, ya que no puedes usarla para nada más que para esa monería? >>.

>> Ciertamente, Russell se separa del llamado segundo Wittgenstein. Y los dos vuelan a ciertas alturas teóricas que no alcanzo. Algo así como “Por tanto, P”, suena a corolario de una demostración, pero a la vez dice que es afirmada su indemostrabilidad... no sé que intenta decir, y, la verdad, el ejemplo me suena a cierta burla...

III.

No me ha quedado excesivamente claro cuál es tu respuesta a mi última pregunta.


>> ...una pregunta no es una proposición; una duda, tampoco; una afirmación, puede serlo (si es falsable, lo es, si no, no)...

Saludos.

Daniel.

>> Hasta más leer.

>> Rafa
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               


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