irichc     Fecha  11/12/2004 04:57 
Sistema: Windows XP

Admin: Borrar mensaje La Teodicea da respuesta a tus objeciones. Lo realmente imposible es que nosotros existamos: la creación está por encima de la lógica estricta. (n/m)
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>He de reconocer que el título de este texto es algo exagerado, pues lo único que voy a demostrar es que no existe un ser omnipotente, omnisciente y todo bondad, mientras que nada diré acerca de la posible existencia de dioses incapaces, malvados o idiotas.
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>Hay cosas que son más difíciles de probar que otras. Por ejemplo, probar que hay ovejas cuya lana es naturalmente negra es muy sencillo, pues basta encontrar al menos una. Sin embargo, probar que no hay ovejas cuya lana sea naturalmente verde es tremendamente difícil, porque para ello deberíamos revisar todas las ovejas del mundo y estar seguros de que no nos hemos dejado ninguna.
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>Afortunadamente, en algunos casos disponemos de una alternativa, y es demostrar la imposibilidad logica o empírica del objeto en cuestión: podría ser que un estudio de los genes de las ovejas nos permitiese asegurar que ninguna combinación de alelos puede dar lugar a lana verde. Si esto fuese así, habríamos demostrado la inexistencia de ovejas verdes sin necesidad de pasar revista a todos los rebaños del mundo.
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>Desgraciadamente, esto no siempre es posible. Pongamos por caso que queremos probar la inexistencia de los unicornios. Es cierto que se sospecha que la leyenda del unicornio proviene de la mala interpretación por parte de los griegos de ciertos bajorrelieves persas en los que un toro, visto de perfil, parecía tener un solo cuerno. Pero también es verdad que la idea de un cuadrúpedo parecido al caballo con una protuberancia córnea en la cabeza no presenta en sí ninguna dificultad, al menos hasta donde yo sé, por lo que demostrar que no existen o no han existido nunca unicornios puede ser una tarea imposible (como dirían los abogados, se trata de una prueba "diabólica").
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>Pues bien, y volviendo al caso que nos ocupa, que recuerdo es la no existencia de un ser omnisciente, omnipotente y todo bondad, resulta que demostrar su imposibilidad lógica es muy sencillo. Veámoslo:
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>Si es omnisciente, sabe lo que pasa en el mundo (entre otras cosas, guerras, hambre, torturas, desastres naturales, dolor...). Si es todo bondad, no querrá que gente inocente sufra. Si es omnipotente, no permitirá que ocurra. Pero lo cierto es hay las guerras, y hambre, y torturas, y desastres naturales y, por tanto, gente inocente que sufre y, sin embargo, ningún ser sobrenatural lo impide. Conclusión: alguna de las hipótesis de partida no se cumple, de modo que el dios en el que habitualmente se piensa cuando se dice "Dios" no existe, pues o no es todopoderoso, o no es omnisciente o no es todo bondad.
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>Sé que muchas personas se verán ofendidas tanto por la conclusión como por la insultante sencillez del argumento, pero yo les rogaría que fuesen honestos con ellos mismos y se esforzasen por entenderlo. Si no es correcto, que todo es posible, no hay problema. Pero si es correcto, no tomarlo en consideración sería dejarse llevar por la irracionalidad y los prejuicios.
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>El tema de la divinidad evidentemente no se acaba aquí. Se puede poner en cuestión el argumento. Se puede defender otro tipo de divinidad. Se puede renegar de la lógica. Se puede pensar que lo divino escapa de las capacidades cognoscitivas del cerebro humano, como defienden los agnósticos. Se puede uno dedicar al entretenido ejercicio intelectual consistente en desmontar las pretendidas demostraciones de la existencia de dios que circulan por ahí desde hace siglos. Incluso se puede pasar sobre el asunto sin darle mayor importancia por considerarlo una especulación intelectual ociosa.
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>Se pueden decir muchas cosas. Pero lo que no tiene sentido es que uno se considere a sí mismo racional y sin embargo acepte una superstición heredada cuya imposibilidad lógica es demostrable. No se vive igual creyendo en Dios que no creyendo, lo cual nos obliga a tomar una decisión, aunque esta sea provisional (como lo es todo, por otra parte).
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>El que esta decisión sea racional o no depende únicamente de la voluntad de cada uno. Ahora bien: si nos concedemos el derecho a ser irracionales, al mismo tiempo se lo estamos concediento a los demás, por lo que nuestra elección lo es en realidad entre un mundo de racionalidad o uno de irracionalidad. Creo que merece la pena pensar en las consecuencias.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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