O_Brecht     Fecha  30/12/2004 16:51 
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Admin: Borrar mensaje La "patria" y la palabra
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La "patria" y la palabra.

Qué lúcido Manuel Rivas : “a los gallegos, aparte de trabajar, les gusta hacer también otras cosas : mirar cómo trabajan los demás”. Hoy paseaba por la plaza principal del pueblo, y no pude evitar esbozar una simpática sonrisa al observar el peculiar panorama : una pareja de jubilados, mesándose la barbilla pensativos y haciendo gestos con las manos, mientras los pobres peones se llenaban las manos de polvo cortando las baldosas de las aceras. Esta estampa, realmente, es algo muy típico en Galicia. Uno puede pasar al lado de una construcción, y tiene todas las probabilidades de encontrarse a tres o cuatro jubilados disertando sobre cual debería ser la masa a utilizar, el tipo de ladrillo, el ritmo de trabajo… etc. Desde siempre, en este país, no hemos sabido más que trabajar y emigrar, decía Xosé Manuel Beiras, que si lo hacíamos era porque eramos demasiado orgullosos para vivir de limosnas, caracterizando así al “volkgeist” gallego como un “volkgeist” orgulloso e independiente. Cuanto lamento no poder estar de acuerdo con esta opinión de Beiras, no creo en el “espíritu del pueblo”, me parece una generalización peligrosa, en caso de estar caracterizados por tal “volkgeist orgulloso e independiente”, bien podríamos haber sido lo suficientemente orgullosos para no sufrir la miseria en silencio. Y no lo fuimos. Nos marchamos sin un duro a buscar fortuna, nos marchamos en silencio, y ya se sabe que, en las historias de emigración de todos los países, hay historias individuales optimistas – las historias de los que lograron salir adelante- como también hay lo contrario. Lo que se ha hecho en este país, es una especie de alegre “folklorización” de la emigración gallega, se ha creado el arquetipo del gallego valiente y emprendedor que salió de la nada para regresar con traje de señorito, de la parte oscura, triste y angustiosa de tal emigración, nunca se ha hablado. Supongo que porque la memoria –incluso la colectiva- es selectiva y necesita olvidar lo que duele.

Todos sabemos que cuando se emigra, es el imperio de la necesidad, el instinto de supervivencia, lo que prevalece. Convertir un fenómeno social como el de la emigración, en una declaración de principios del “volkgeist gallego” es, como mínimo, un argumento teñido de hipócrita orgullo nacional; cuando Sebastiao Salgado fotografíaba los éxodos másivos en África y Latinoamérica, su objetivo no devolvía rostros de orgullo, sino rostros de fe temerosa en el futuro. Eso es, en buena medida, lo que se siente cuando se emigra; dudo mucho que el pueblo gallego, por ser tal, sintiese la emigración de otra manera. Soy hijo de emigrantes, ya de muy chico he visto las lágrimas de mi madre, en nuestra pequeña casa de Suiza, esperando por un marido –mi padre- que acababa el servicio militar obligatorio en España. He vivido la emigración, aunque no bajo el peso de la responsabilidad de un padre o de una madre, la viví con la inocencia de un niño, la tremenda felicidad de mi infancia se la debo sólo, tan solo, al esfuerzo y a la necesaria valentía de mis padres. Creo que mi aversión a ciertos conceptos del nacionalismo, lo interiorizé en mi estancia en Suiza, allí estuve obligado a chapurrear Alemán y algo de Italiano, convivíamos Franceses, Alemanes, Yugoeslavos, Argentinos e Italianos. En ningún momento mis padres consideraron un trauma el no poder socializarme en gallego, como tampoco fue para ellos un trauma el que me socializase en gallego al volver a la península. Cuando hablo con mi padre, más de una vez opina que la etapa más feliz de su vida la ha pasado precisamente allí, en ese pequeño barrio y en esa pequeña casa de Suiza, alejados del irracional ritmo de vida actual en los centros urbanos… y de su filosofía de la competitividad, en la tranquila soledad de un pueblo, a pocos metros del Río Rhin, escuchando la cansina caída de las hojas de otoño, la intermitente brisa de un pueblo de media montaña. Mi padre amaba esa tierra, ese país pequeño y acogedor, no por ser Suízo, Gallego, Vasco o Francés, y mucho menos por ser un país “competitivo” o “respetado”, lo amaba porque su vida en él era digna; en esta península nos pierde el “nombre”, no queremos darnos cuenta de que… lo que hace que un individuo sienta orgullo por su país, no es su nombre, no es la lengua en que sus instituciones lo han socializado, como tampoco el “pasado histórico”, las “raíces”, o los “grandes hombres” conservados en algún panteón de patriotas ilustres : ¿de qué me serviría todo esto, de qué podrían servirme tales consuelos?. La patria, la lengua, los “grandes hombres” de la patria, son algo contingente; tan pronto podría haber sido Finlandés como Gallego, tan pronto podría hablar Polaco como Gallego, tan pronto podría sentir admiración por Castelao como por Dostoievsky; por encima de nominalismos concretos, están los ideales que los “nombres” representan : no se ama a una patria por ser Gallega o Polaca, se la ama por ser todo lo contrario a lo que muchos patrias, hoy, fomentan : ocultismo, propaganda, mentira, exclusión y estratificación social, miedo, belicismo, imperialismo, incultura, consumismo, precariedad laboral, nihilismo o machismo. Poder decir, en cualquier lengua, en gallego o castellano, que eso N0 es lo que quiero para mi patria, es el fin sagrado de la palabra, no me identifica la palabra, por ser gallega, Vasca o Francesa, me identifica lo que la palabra, en sí misma, me intente transmitir. Cierto es que en Galicia, de seguir así, no quedarán gallego-hablantes, cierto es que se debe pedir un trato preferencial para fomentar su uso desde las instituciones. Entiendo y respeto que haya quien se identifique con una lengua, pero yo, aún siendo gallego, no hago del lenguaje mi único punto de encuentro con la comunidad humana. Lo siento.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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