Sesma     Fecha  28/04/2004 20:31 
Sistema: Windows XP

Admin: Borrar mensaje Existentia (3): poema geométrico
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Un punto (de consciencia refleja) surge –como milagro– en la inmensidad del «Plano». Este punto es el primer vértice, la potencialidad de la primera arista y el origen o principio de una identidad regular: el cubo.

El punto se proyecta y extiende dando lugar a la primera arista, que deviene y culmina en un nuevo vértice; sin embargo, el vértice original o fundacional y este nexo (arista) que los comunica en el instante, a modo de cuerda proyectiva, desaparecen como pretérito, se desvanecen como estela de la voluntad.

A su vez, este nuevo vértice se extiende a otro vértice y éste a otro…, así sucesivamente. De modo que si aceleramos este proceso se hará perceptible la prefijada forma y límite del cubo, como un parpadeo (afirmativo~negativo) de su ser.

El vértice presente lleva dentro de sí la responsabilidad de toda la estructura, dado que en su posibilidad aguardan las aristas y vértices restantes que configuran su identidad regular. La temporalidad le concede su particular historia, y cada vértice, a pesar de no salir nunca del límite o barrera de su forma regular como cubo, varía cada vez debido al continuo desplazamiento y consiguiente alteración de las coordenadas espacio-temporales dentro del «Plano». Así tenemos como resultado la dinámica de un cubo que se está haciendo y deshaciendo continuamente, y en el que sus vértices se hallan comprendidos entre dos insoslayables referencias o jalones temporales, pasado y futuro, que se resumen y destruyen en un continuo tiempo-presente.

El vértice presente siente la diferencia respecto a sus vértices anteriores aunque éstos hayan desaparecido. Efectivamente: ¡lo siente! (tiempo presente) Porque esta percepción o sensación se apoya en la memoria y resultado que es el vértice presente «en» su identidad como cubo. Apoyado en esta memoria se proyecta y construye virtualmente su futuro. Por este motivo, cuando se fija la atención en el vértice presente como continua «trascendencia» sobre el «Plano», asoma el Espíritu; y al observar más allá de su actualidad y agitación, y comprender su condición dinámica como cubo, asoma el Alma.2

Así pues, la «trascendencia inmanente» de los vértices sobre el «Plano», su manifestación, su existencia, se revela precisamente como una continua re~afirmación del ser, es decir, de su «ser~en~el~Plano».


Un abrazo.


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1. El intento analítico por detener uno de estos vértices se equipara al «principio de indeterminación» de las partículas, de Heisenberg.

2. El Alma sería análoga al cantus firmus sobre el cual se despliega y desarrolla la polifonía del Espíritu, reflejada en la agitación y el devenir.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               


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  • » Existentia (3): poema geométrico « - Sesma - 28/04/2004 20:31



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