irichc     Fecha  30/06/2004 02:48 
Sistema: Windows XP

Admin: Borrar mensaje Descripción, imaginación, alma.
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1) La descripción de un fenómeno no responde a la pregunta de qué es ese fenómeno.

a) Si yo te describo un coche pieza por pieza, y tú no has visto jamás un coche, ni te han hablado de ese aparato, entonces no lograrás deducir para qué funciona. Semejantemente, a un médico o a un abogado no se les pide que describan, sino que interpreten.

b) Leibniz se planteó esta cuestión con respecto a la física. Afirmaba que podemos imaginarnos un objeto matemáticamente, mediante representaciones racionales, pero que su movimiento nos resulta racionalmente inimaginable, indeducible. Se trata de un anticipo de la tesis de Hume contra la causalidad.

c) Puede alegarse que al describir algo también necesitamos una explicación. Ahora bien, eso no es necesariamente cierto si parto de la base de que aquel que pregunta ya conoce el objeto. Por ejemplo, mi perra me reconoce, ergo mi perra entiende las descripciones, aunque sea de un modo alingüístico. Pero es evidente que, a pesar de ello, mi perra no tiene idea de lo que es una explicación.


2) Insistiendo en lo mismo, la descripción geométrica de un estado de cosas A no nos explica cómo se sucede, a partir de éste, un estado de cosas B.

a) Podemos explicarlo a posteriori, si lo racionalizamos, pero algo así no tiene nada de geométrico. Luego, presupone un ímpetu, una razón metafísica. La geometría no sabe lo que es el tiempo (ver la Ética de Spinoza, planteada "sub specie aeterni").

b) La relación, pues, es algo que no surge de la mera descripción objetiva, válida para todos, sino que exige cierto perspectivismo monádico.

c) De un modo casi imperceptible hemos pasado de hablar de la insuficiencia de las descripciones para el entendimiento a la necesidad de presuponer un alma que entiende y que mueve la materia más allá de la mera necesidad lógica o geométrica.

d) Pero, ¿qué significa "entender" en términos lógicos? Nadie lo sabe. Nadie entiende lo que quiere decir "entender". La propia etimología de la palabra ("in-tendere") expresa una tendencia, un fin libre. Por consiguiente, la imaginación es una potencia del alma, no una función lógica. Sin ser ilógica, tampoco se reduce a la lógica.


3) Las descripciones se componen de nombres y adjetivos, básicamente. Un verbo no describe nada, al menos no en sentido geométrico.

a) Y aquí topamos con una de las críticas de Hegel a Spinoza. El autor de la Ética postulaba, valiéndose del método genético de las definiciones, que el círculo girando sobre sí mismo se convierte en esfera. Hegel le replica que para que el círculo gire hace falta presuponer algo que no sea el círculo ni la esfera, es decir, algo fuera del objeto de la definición.

b) Estas carencias del lenguaje nos muestran que no todo puede reducirse a descripciones. Y que, en consecuencia, hay realidades no aparentes, no estáticas, indescriptibles, que integran nuestra vida cotidiana sin que apenas las percibamos.

Saludos.

Daniel.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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