Herodoto     Fecha  9/12/2005 16:15 
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Admin: Borrar mensaje Análisis y crítica del anarcoliberalismo
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1. Análisis


Definido (ver http://boards4.melodysoft.com/app?ID=alAgora&msg=4183&DOC=31 ) liberalismo como doctrina política que ante un conflicto de valores da una mayor preponderancia a la libertad, y como liberalismo radical a la doctrina liberal que da a la libertad un valor irresistible frente a cualesquiera otros valores. Señalado tambien que el liberalismo radical es como doctrina poco fecunda, debido esto a que de su mera definición resulta difícil que puedan desarrollarse una gran variedad de sistemas. No obstante hay una de sus ramas que está teniendo cada vez un mayor desarrollo y número de seguidores, pareciéndome probable que tal tendencia continue: el anarcoliberalismo. Éste sería un liberalismo radical que asume además la inalienabilidad de la propiedad privada y que el Estado siempre supondrá una barrera a la libertad individual. Podemos pues definir anarcoliberalismo como ideología que descansa en los siguientes presupuestos:

-La libertad de los individuos es un valor supremo
-La propiedad privada es inalienable
-El Estado no debe de existir

Una de las características más destacables de este sistema es su simplicidad. Difícilmente se puede encontrar una ideología política que descanse en un menor número de postulados. Conscientes de ello sus seguidores tratan de simplificarlo aun más. De este modo, se intenta fundamentar la no existencia del Estado en que en cualquier caso éste siempre chocará contra la libertad de los individuos. Sin embargo es imposible demostrar esto, pues por un lado no hay contradicción lógica entre la existencia de un Estado y la inalienabilidad de la libertad, y por otro lado todo análisis se basará en formas de Estado preexistentes, lo que, siendo éste una entidad dinámica que se desarrolla a lo largo de la historia, es evidentemente insuficiente. Es pues imposible basar el tercer presupuesto en el primero, y si bien el primero puede dar al tercero cierta justificación, no puede excluirlo. (Podría en todo caso sustituirse el tercer presupuesto por El estado limita necesariamente la libertad de los individuos; el resultado sería equivalente, aunque formalmente resulta desagradable)

Más compleja es la relación entre los dos primeros. Aquí los anarcoliberales se enfrentan a la posibilidad de un conflicto de valores. Si pudiera darse el caso de que la propiedad privada suponga una barrera a la libertad, el sistema se volvería contradictorio en su misma base y la simplicidad se volvería inmediatamente contra él mismo. Es pues necesario acotar perfectamente el significado de ambos términos.

La propiedad privada se interpreta de un modo amplio, abarcando la propia identidad física, de modo que de la inalienabilidad de la propiedad se desprendería el derecho de una persona a que no se ejerza la fuerza sobre ella. En el extremo, algunos defensores de este sistema llegan hasta el punto de considerar por ejemplo la mutilación como una figura jurídicamente equivalente al robo.
La libertad, por el contrario, es interpretada de un modo restrictivo. Se asume, explícitamente o no, que ésta consiste en que cada individuo pueda actuar a su antojo.
Este modo de entender la libertad sería el enlace entre ambos presupuestos, pues si una persona tiene derecho a que no se ejerza fuerza alguna sobre ella, entonces nada podría limitar su antojo. La libertad podría ser entonces consecuencia del derecho inalienable a la propiedad privada siempre que interpretemos ambos términos del modo que aquí se ha hecho.

(Hay que hacer aquí una matización. Es de esperar que algunos individuos se extralimiten en el ejercicio de la libertad, violentando la propiedad ajena. Es este caso surge el derecho de legítima defensa por el cual el individuo violentado tiene derecho a ejercer la violencia para restituir su status anterior. Este derecho no solo sería necesario para tal restitución, sino que también sería útil como ejemplarizante. Este sería el equivalente anarcoliberal de la máxima “la libertad de cada uno acaba donde empieza la de los demás”)

¿Caben otras formas de entender la libertad y la propiedad privada dentro del anarcoliberalismo?

Si tratamos de ampliar el ámbito de la libertad como algo más allá del libre antojo del individuo, necesariamente el ejercicio de tal libertad implicará a segundas personas violentando entonces su ejercicio de la libertad. Por ejemplo, si un individuo pretende que el ejercicio de su libertad le da derecho a tener el mismo acceso a la cultura que otros, de algún modo será necesario garantizar tal derecho, y ello implicaría a su vez el derecho a ejercitar la fuerza sobre quienes, por las circunstancias que sean, tengan más facilidades para acceder a la cultura.

Si, por el contrario, entendemos propiedad privada del modo usual, es evidente que tal derecho queda desligado del ejercicio de la libertad (como demuestra la existencia de regímenes tiránicos que sin embargo respetan la propiedad de los individuos). Esto supondría añadir complejidad al esquema sin obtener ninguna contrapartida, por lo que rechazamos tal postura por inutil.

Podemos pues concluir que el anarcoliberalismo puede ser basado en dos únicas premisas: la inalienabilidad de la propiedad privada y la no existencia del Estado, aunque siempre teniendo en cuenta las definiciones de propiedad privada y libertad establecidas anteriormente.



2. Crítica


La única manera en que puede ser compatible la total libertad con el máximo respeto a la propiedad privada es restringir el concepto de libertad del modo en que se ha hecho en el análisis, pero esto supone una degradación del concepto de libertad. La libertad sin conocimiento y tolerancia no es autentica libertad, sino mera ilusión. Valga aquí un ejemplo. Supongamos una sociedad anarcoliberal en la que predomine una religión absolutamente. Todos los miembros de dicha sociedad profesan dicha religión y cualquier desviación de la ortodoxia es vista como un atentado a la verdad y condena al individuo al ostracismo. Un individuo de esa sociedad tiene en teoría libertad religiosa para profesar la misma religión u otra, incluso declararse ateo. Ahora bien ¿Tiene en la práctica libertad para ello?. Pongamos por contra la sociedad española de la que hoy disfrutamos. En ella la propiedad privada no es algo absolutamente inalienable ni la libertad (al modo anarcoliberalista) completamente irresistible. Sin embargo, para el ejemplo que nos ocupa, la mayor parte de los individuos tienen acceso a multitud de religiones y cierta capacidad para comparar unas con otras. El abrazar una de ellas no suele estar mal visto por los miembros de la otra. En esta sociedad los individuos tienen una mayor libertad efectiva para optar por una postura religiosa u otra

Se me puede reprochar que el ejemplo que he puesto de la hipotética sociedad anarcoliberal religiosa es una caricatura. A esto respondería yo diciendo que la libertad no es un concepto binario, que se tiene o no se tiene, sino que admite graduaciones. He puesto un ejemplo en que la libertad efectiva sería prácticamente nula y otro en el que ésta es bastante alta. Entre uno y otro caso caben infinidad de sociedades imaginables

Lo dicho anteriormente para la libertad religiosa es válido igualmente para cualquier otro ámbito en que se ejercite la libertad: la elección de estudios, la elección de trabajo, la elección entre tortilla o hamburguesa,...

Por tales consideraciones, sostengo que el anarcoliberalismo, aun a pesar de partir como premisa principal de la libertad individual como valor supremo, no es autentico liberalismo, sino pseudoliberalismo. Únicamente mediante degeneración del concepto de libertad y, por tanto, del concepto de liberalismo, puede ser considerada tal doctrina como genuinamente liberal. Nos encontramos de este modo con la paradoja de que el es para algunos el liberalismo verdadero no es sin embargo verdadero liberalismo, paradoja más aparente que real.

Quisiera para acabar hacer hincapié en un problema al que esta doctrina pseudoliberal debe afrontar para poder ser considerada seria. En todas las sociedades modernas corresponde al Estado fundamentar el derecho. Cuando esto se hace cumpliendo ciertos requisitos (básicamente respeto a la formalidad e igualdad jurídica) se habla de Estados de Derecho. Ahora bien, No puede haber Estado de Derecho sin Estado y es entonces necesario buscar otra fundamentación. ¿Cómo puede el anarcoliberalismo suplir al Estado en este punto sin violar sus propias premisas?                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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