Eudaimon     Fecha  1/08/2007 15:25 
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Volver al foro Responder Re: la verdadera moral es superior a la naturaleza   Admin: Borrar 	mensaje
 
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>amigo es por definición el amado.
>Por tanto amar al amigo en tanto que amigo no solo no es
> vicioso, sino que es absolutamente necesario, como lo es
> dibujar una cosa redonda cuando se dibuja un círculo.
>

Me parece que es Llull quien tiene una obra que se titula "Libro de amigo y amado". Traigo a Llull como testigo de que la diferencia entre amigo y amado es respetablemente antigua en lenguas patrias. Pero la distinición tiene su origen, claro está, en los griegos y sus erastés y erómenos.

Así, pues, el amado es el que se deja amar y el amigo es el que ama, sin que por eso sea también necesariamante amado, de la misma manera que no es necesariamente amado un padre o un hermano.

Los razonamientos basados en etimologías son peligrosos. Otra cosa es que uno esté predispuesto a amar más naturalmente a un padre, un hermano o a aquel que ya nos ama, es decir, al amigo, y que, por tanto, amarlos no sea algo que suponga un mérito especial, dado que hasta los gentiles lo hacen (¿y qué mérito tiene lo que hacen los gentiles?).


> 2º Que no hay que entender que el amor al enemigo se le debe
> en tanto que enemigo, sino en tanto que hombre e hijo de Dios.
>

Si, finalmente, hubiera sido verdad que "amigo" significaba etimológivcmante "amado", ¿qué significaría, etimológicamente también, "enemigo"? Pues seguramente "no amado".

La lógica rechina entocnes aquí con la etimología. Si nos ordenan amar a los no amados, automáticamente dejan de ser no amados y se convierten en amados, o sea, amigos.

O sea, llevando la deducción un paso más, los cristianos, puestos que aman a todo el mundo (eso dicen ellos al menos; al menos los que yo me he encontrado) no tienen enemigos. Y si no tienen enemigos, ¿para qué el precepto de que amen a los enemigos?

Sí, ya sé, la réplica es muy fácil, está en la Didaché: Si el cristiano ama a sus enemigos (actuales), dejará de tener enemigos. Eso posría ser verdad si el "enemigo" tuviera la misma idea del "amor" que el cristiano. Cosa que, lamentablemente, parece que no se da. El cristiano típico no sule preguntar ¿"Qué hago para amarte?" sino que dice "Hago esto porque te amo". Seguro que me dispensarás de que te detalle lo que yo entiendo por "esto", pero tiene que ver con el desprecio de lo material (ahí entra la dignidad humana) y la salvación del alma.

Es decir, la jugada maestra, la del sombreo, es la siguiente: Te haga lo que te haga, yo no te considero un enemigo, sino que te amo.

Bien por las definiciones ad hoc.

Deducción : Hay amores que matan.

Salud.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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