irichc     Fecha  16/07/2007 19:50 
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Volver al foro Responder la verdadera moral es superior a la naturaleza   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Es natural, por mero instinto de conservación y pulsión egoísta, amar a nuestros semejantes. En ellos vemos a nuestros aliados y colaboradores, a nuestros iguales, a quienes no debemos temer por ser su fuerza similar a la nuestra y a quienes debemos amar en tanto que juntos formamos una misma comunidad de intereses.

La práctica es salutífera, pero su raíz es viciosa. Porque si sólo amamos a lo que se nos parece, derivaremos la moral social del amor propio, sujeto a contingencias psicológicas, reacio a las leyes. Y si sólo somos amigos de quienes pueden favorecernos, convertiremos la amistad en un sinónimo de debilidad. Los más fuertes serán necesariamente insociables, estando destinados a integrarse aristocráticamente en la humanidad mediante su subyugación, como creía Nietzsche cuando concibió a su superhombre.

Nietzsche es la "reductio ad absurdum" del derecho natural. Porque, aunque no se nos mande odiar a nuestros amigos, precepto verdaderamente contrario a la naturaleza, el poderoso en grado sumo no requerirá de ellos y, o bien los dejará de lado, o bien pasará por encima de sus cabezas. Lo que equivale al odio.

Tenemos, pues, que odiar al amigo es inadmisible, pero que amarlo en tanto que tal también es vicioso. ¿Cabe un tercero? Sí, amar al enemigo. Es la escapatoria superior que nos ofrece el Evangelio para fundar la ética. Cualquier otra consideración es nociva y lleva en sí la semilla del error y del desorden.

El derecho natural dice: conserva tu vida, aunque tengas que hacer el mal; el derecho divino establece: no hagas el mal, aunque tengas que morir. Pero el derecho divino no nos inclina a perder la vida, no se opone a la premisa del derecho natural, "conserva tu vida", sino que la circunscribe en una esfera mayor: la de la vida eterna.

Con el matrimonio sucede algo parecido. El derecho natural dice: en el matrimonio actúa según tu conveniencia, aunque luego te separes; el derecho divino establece: no te separes, aunque ello atente contra tu conveniencia. No se está en contra de perseguir la propia conveniencia, sino de atentar contra la conveniencia común. De nuevo, se remite a una esfera más amplia para lograr la armonía.


Justicia Geométrica:

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