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En todos sitios cuecen habas. Re: Re: De tercer mundo no, de países desarrollados, donde la barbarie ocupa un buen lugar.
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Hace tiempo en Flatbush, un barrio de Brooklyn, Nueva York, . a Abner Louima, un haitiano de 30 años, le hicieron lo mismo que a la burranca en una comisaría de la pestañí gringa. Los torturadores vestidos de azul le metieron el palo de un desastacador de la taza del retrete en el recto, lo que le perforó el intestino, le laceró la vejiga y le causó otras heridas graves.
Louima describió lo que pasó después: "Dos agentes me metieron en la patrulla y fuimos a la esquina de la Glenwood con la Nostrand. Allí había otra patrulla. Me patearon y me golpearon con sus radios. Me gritaban: `Ni siquiera saben inglés. Te voy a enseñar a respetar a la policía'. Ninguno de los agentes tenía su chapa de identificación. Otra vez me metieron en la patrulla y fuimos a la esquina de la Glenwood con la Bedford. Allá, con otros dos agentes, me pegaron otra vez. Esta vez en la pierna".
Esta salvaje lección no terminó con la paliza de por lo menos seis agentes. Cuando llegaron a la delegación, se lo entregaron al agente John Volpe, quien se encargó de Louima. Volpe había estado en el sitio donde habían detenido al haitiano y acusó a Louima de haberle pegado pegarle. Les dijo a los demás agentes: "Es mío". Le bajó los pantalones para registrarlo frente a los demás agentes. Louima recordó: "Yo gritaba una y otra vez: '¿Por qué? ¿Por qué?'. Todos los agentes me oyeron, pero no dijeron nada".
Luego Volpe y otro agente lo llevaron al baño y cerraron la puerta. Uno le dijo: "Los niggers tienen que aprender a respetar a la policía". Otro lo amenazó: "Si gritas o haces algún ruido, te mato".
Louima describió cómo lo torturaron: "Uno me sujetó y el otro me metió el palo por detrás. Lo sacó y me lo metió en la boca, rompiéndome varios dientes. Me dijo: `Es tu mierda, nigger'".
Louima lanzó gritos de dolor. La delegación estaba llena de agentes, pero Louima dijo: "No dijeron nada. Nadie me ayudó".
Louima sufrió graves heridas internas. Pero en vez de llevarlo inmediatamente al hospital, lo metieron en una celda, donde siguió sangrando. Los paramédicos dicen que solo recibieron una llamada de la delegación 70, por un caso de "baja prioridad" y "laceraciones menores".
Por fin, a las 8 de la mañana (tres horas después de su llegada a la delegación) se lo llevaron al hospital Coney Island, donde lo pusieron en la unidad de trauma. Ahora tiene un catéter y una bolsa de colostomía para evacuar. Tardó mucho tiempo en recuperarse.
» En todos sitios cuecen habas. Re: Re: De tercer mundo no, de países desarrollados, donde la barbarie ocupa un buen lugar. « - GACHUMAN - 5/11/2009 01:43