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Sistema: Windows NT
Re: Omraam Mikhael Aivanhov
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"El vanidoso, a diferencia del orgulloso que tiende a encerrarse en una soledad despectiva, se muestra en todas partes: necesita llamar la atención, ser buscado, invitado, fotografiado, glorificado. E incluso aunque se dé cuenta de que esta debilidad le cuesta caro (pérdida de tiempo y de dinero), le resulta muy difícil vencerla: su ansia de reconocimiento y de celebridad le supera una vez más y le induce a realizar toda clase de gastos inútiles e incluso perjudiciales. Entonces, ¿cuál es la solución? Es normal desear ser reconocido y célebre, pero es necesario dar otra orientación a esta necesidad: en lugar de querer ser famoso en la tierra, entre los humanos, buscar la gloria en el Cielo, entre los ángeles y los arcángeles. Aquel que reemplaza la gloria terrenal por la gloria divina, va por el camino de la salvación: ¡es su vanidad la que le conduce al Cielo! El día que comprenda que es al Cielo al que debe tratar de complacer, trabajando sobre sí mismo, entonces no sólo estará permitida la vanidad, sino que incluso será recomendable."