Müller     Fecha  24/11/2004 03:44 
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Admin: Borrar mensaje Diarios secretos de Ludwig Wittgenstein - Cuaderno segundo
Mensaje
30 de octubre de 1914
(A última hora de la tarde.) Acabo de recibir correo agradable. ¡Una amabilísima postal de Frege! Una de Trakl y Ficker. Mamá. Clara. La señora Klingenberg. Esto me ha alegrado mucho. Trabajado muchísimo. ————.
31 de octubre de 1914
A primera hora de la mañana de hoy, de nuevo hacía Cracovia. Trabajado todo el día. ¡He asaltado el problema en vano [?]! Pero prefiero dejar mí sangre ante esta fortaleza antes que volverme con las manos vacías. Una de las mayores dificultades está en conservar la fortaleza ya conquistada, hasta asentarse tranquilamente en ella. Y mientras no haya caído la ciudad resulta imposible asentarse con tranquilidad y para siempre en uno de los fuertes. ———— Esta noche me toca guardia y, por desgracia, estoy ya muy cansado a causa del intenso trabajo. Mi trabajo ¡sin resultados todavía! ¡Pero adelante! ————. Esta noche nos quedaremos en Szxhuzin. ————.
1 de noviembre de 1914
Por la mañana proseguimos hacia Cracovia. Trabajado durante el servicio de guardia hoy por la noche; también hoy muchísimo. Y todavía sin resultados. Pero no estoy desanimado, pues tengo siempre a la vista el problema principal. ————. Trakl se encuentra en el hospital militar de Cracovia y me ruega que vaya a visitarlo. ¡Cuánto me gustaría conocerlo! ¡Ojalá lo encuentre cuando vaya a Cracovia! Tal vez eso me reconfortaría mucho. ————.
2 de noviembre de 1914
Por la mañana temprano seguimos hacia Cracovia. Vuelvo a notar más la sensualidad. A última hora de la tarde de ayer hemos vuelto a quedarnos atascados en la arena. Hace un frío tremendo. Es realmente una suerte tenerse a sí mismo y poder siempre refugiarse en uno mismo. Trabajado mucho. ¡La gracia del trabajo! ¡————!
3 de noviembre de 1914
Por la mañana temprano seguímos hacía Cracovia. Oigo decir que los rusos han vuelto a avanzar y que se encuentran a 20 kilómetros de Opakowíz; nosotros nos encontramos a 10 kilómetros de allí. ————. ¿¡¿Qué ocurrirá ahora conmigo cuando llegue a Cracovia?!? Trabajado casi todo el día. ————. Es probable que zarpemos hoy por la noche. Oímos estampidos de cañones y vemos los fogonazos.
4 de noviembre de 1914
Noche tranquila. Por la mañana temprano proseguimos la navegación. Trabajado muchísimo. Mañana hemos de estar en Cracovia. Oigo que probablemente hayamos de esperar un asedio de Cracovia. En ese caso necesitaré mucha fuerza para conservar el espíritu. ————. No dependas del mundo exterior y así no necesitarás temer lo que en él ocurra. Esta noche servicio de guardia. Es más fácil ser independiente de las cosas que de las personas. ¡Pero también hay que poder lograr esto! ————.
5 de noviembre de 1914
Por la mañana temprano seguimos hacia Cracovia, adonde llegaremos, parece, muy a última hora de la tarde. Estoy muy impaciente por ver si encontraré a Trakl, Espero firmemente que así sea. Echo mucho de menos una persona con quien poder desahogarme un poco. También sin ella habrán de marchar las cosas. Pero es algo que me reconfortaría mucho. Todo el día he estado un poco cansado y con tendencia a la depresión. No es muchísimo lo que he trabajado. En Cracovia. Es ya demasiado tarde para ir a visitar hoy a Trakl. ————. Que el espíritu me dé fuerza. ————.
6 de noviembre de 1914
Por la mañana temprano a la ciudad, al hospital militar. Allí me enteré de que Trakl falleció hace pocos días. Esto me afectó muchísimo. ¡¡¡Qué triste, qué triste es esto!!! Inmediatamente escribí al respecto a Ficker. Hice compras, y luego, hacia las 6, de regreso al barco. No trabajado. El pobre Trakl. Hágase Tu voluntad. ————
7 de noviembre de 1914
Ayer a las nueve de la noche llegó de repente la orden de que fuese a realizar una tarea en otro barco, iluminar con el reflector. Así que fuera de la cama a iluminar hasta las tres y media de la madrugada. De resultas de esto me encuentro muy cansado. Por la tarde a la ciudad, de compras. El asedio de Cracovia se aguarda ahora con toda seguridad. Trataré de dejar mi barco, No trabajado. Echo de menos una persona decente, pues aquí estoy CERCADO de indecencia. Que el espíritu no me abandone y permanezca constante en mí.
8 de noviembre de 1914
No estoy de buen ánimo para trabajar. Leo mucho. Esta noche, servicio de guardia. Casi no trabajado nada. Estoy algo preocupado por mi porvenir,
9 de noviembre de 1914
Acabo de escuchar a hurtadillas una conversación entre nuestro comandante y otro oficial: qué voces tan ordinarias. En ellas resuena toda la maldad del mundo y de Cracovia. Mire a donde mire, ordinariez. Hasta donde alcanza mi vista, ¡¡¡NINGÚN corazón sensible!!! ———— Recibo una postal muy amable del tío Paul. Una postal como ésa debiera reanimarme y reconfortarme- ¡Pero en los últimos días tiendo a la depresión! ¡Nada me causa verdadera alegría, y vivo angustiado por el futuro! Pues ya no reposo en mí. Cada una de las indecencias de mi entorno —y siempre las hay— me hiere en lo más íntimo, y antes de que se cure una herida juega otra nueva! No me siento realmente libre ni siquiera cuando —como ahora, a última hora de la tarde— no estoy deprimido. Raras veces tengo ganas de trabajar, y cuando las tengo se me pasan enseguida, y ello porque no logro sentirme a gusto. Me siento dependiente del mundo y por ello tengo que temerlo también en los momentos en que no me ocurre nada malo. Me veo a mí mismo., al yo en el que pude reposar, como un lejano islote añorado que se ha apartado de mí. ————. Los rusos avanzan con rapidez hacía Cracovia. Toda la población civil habrá de abandonar la ciudad. ¡Muy mal aspecto me parece que toma nuestra causa! ¡¡¡Dios me asista!!! Trabajado un poco.
10 de noviembre de 1914
Otra vez trabajado más y con mejor ánimo. Hoy me he enterado de que a través de Suiza puedo escribir a Inglaterra. Mañana mismo escribiré a David y acaso a Russell. O tal vez hoy incluso, ————. Espero poder volver a trabajar mejor ahora. ¡ ¡————!!
11 de noviembre de 1914
Simpática carta de Fícker. Trabajado bastante. Hemos oído ya los estampidos de los cañones desde las fortificaciones, ————. He enviado una carta a David. ¡Cuánto pienso en él! ¿Pensará él en mí la mitad al menos? (?) Hoy, de mejor ánimo. ¡————!
12 de noviembre de 1914
¡¡¡Lo único, no perderse a sí mismo!!! ¡Recógete! Y trabaja, no para pasar el tiempo, sino con gozo, [—] ¡para vivir! ¡No hagas injusticias a nadie! ————. Se habla de un asedio de seis o siete meses. Todas las tiendas están cerradas y abren sólo por brevísimo tiempo. Cuanto más grave se hace la situación, más groseros se vuelven los suboficiales. Pues tienen la sensación de que ahora pueden dar rienda suelta impunemente a toda su ordinariez, ya que ahora los oficiales pierden la cabeza y no ejercen ningún control en el buen sentido. Cada palabra que ahora se oye es una grosería. Pues la decencia no merece ya la pena para nada, y por eso la gente renuncia también a la poquísima que acaso poseyera hasta ahora. Todo esto es muy triste. Por la tarde en la ciudad. Trabajado bastante, ¡pero sin una verdadera claridad de visión! ¿Podré seguir trabajando? (!) ¿Estará bajando el telón? Sería extraño, pues me encuentro metido de lleno en un problema, en un asedio, ————. ¡————!
13 de noviembre de 1914
Durante toda la mañana he estado esforzándome en vano en trabajar. No acaba de ajustarse una visión clara. Medito mucho sobre mí vida, y ésta es también una de las razones de que no pueda trabajar, ¿O es al revés? Ahora creo que aún no me aíslo lo suficiente de los demás en el barco. No puedo tratar con ellos, pues para eso me falta la consabida y necesaria ordinariez. Pero, y esto es totalmente inconcebible, no me resulta fácil ese aislamiento. No es que me sienta atraído lo más mínimo por ninguna de esas personas. ¡Pero es tan fuerte el hábito de hablar amigablemente con la gente! Hoy por la noche, servicio. Ahora voy siempre a un café a última hora de la tarde y bebo dos vasos de café, y el ambiente decente que allí hay me hace bien. ¡Trabajado poco! ¡————! ¡¡¡Que Dios me dé razón y fuerza!!!
14 de noviembre de 1914
Por la noche, en la guardia, elucubrado durante casi todo el tiempo sobre preceptos para mi vida, a fin de que llegue a ser medianamente soportable. Estoy profundamente deprimido, es decir, me falta cuando menos toda alegría de vivir. Y me causa daño cada una de las palabras dichas en voz alta que oigo. ¡¡Sin ninguna razón!! ———— También en el puesto de guardia he trabajado esta noche. ———— Como una gracia he de considerar incluso el que pueda estar sentado tranquilamente en mi camarote y tenga así. pese a todo, la oportunidad de recogerme un poco. ———— Trabajado poquísimo. Durante todo el día, muy cansado, como, por desgracia, ocurre ahora con frecuencia. Por la tarde remitió la fuerte depresión, pero estaba demasiado cansado para trabajar. A última hora de la tarde, como sude ocurrir, mejor. ¡————!
15 de noviembre de 1914
Ahora estoy leyendo los Ensayos de Emerson. Acaso ejerzan un influjo benéfico sobre mí. Trabajado bastante. ————.
Se acerca el invierno.
16 de noviembre de 1914
Ayer recibí una amable postal de
Ficker. Por cierto, se dice que la tripulación del barco se irá de aquí porque en invierno no es posible utilizar los barcos, ¿Qué sucederá en ese caso conmigo? Oímos violentos estampidos de cañones desde las fortificaciones. No trabajado mucho. A última hora de la tarde en la ciudad. Otra vez, ninguna claridad de visión. ¡¡¡Aunque es del todo evidente que me hallo tan cerca de la solución de las más hondas cuestiones que casi me doy de narices con ella!!! ¡Pero justo ahora mi espíritu está sencillamente ciego para verla! Tengo la sensación de hallarme junto a la puerta de la SOLUCIÓN, pero no consigo verla lo suficientemente claro como para poder abrirla. Esta es una sensación enormemente curiosa, que nunca había sentido con tanta claridad como ahora. ¡————! ¡————!
17 de noviembre de 1914
¡Qué difícil es no enfadarse con la gente! Qué difícil es aguantaría. Por la mañana he tenido que hacer una enorme cantidad de cosas y no he logrado trabajar. Siempre que en las tareas del servicio entro en contacto con esta gente de aquí me resulta tan horrorosa su ordinariez que la cólera amenaza con vencerme y explotar. Una y oirá vez me propongo soportar con calma las cosas y siempre quebranto ese propósito mío. Y ni siquiera yo mismo sé cómo sucede esto. Resulta tremendamente difícil trabajar con unas personas y al mismo tiempo no tener nada que ver con ellas. Una y otra vez es necesario dirigirles la palabra, preguntarles algo; ellas no responden o lo hacen de manera insuficiente. ¡Qué despilfarro de energía representa ya el soportar eso! Pero necesitas la respuesta; llega una orden poco clara, etc., etc. Y los nervios están ya, de todas maneras, rotos. Es difícil vivir así. si uno no sabe tomarse las cosas enteramente a la ligera. Por la tarde fui presa de una grave depresión. Gravita sobre mi pecho como una piedra. Cada obligación se transforma en una carga insoportable. A última hora de la tarde remitió mi malestar. Retornó a mi alma un poco de ánimo. Casi no he trabajado. Durante todo el día he estado sin humor alguno, cosa que ahora me sucede con frecuencia, ¡sólo a última hora de la tarde he recobrado suficiente calma interior! ¿Se deberá esto a que a esa hora me siento contento con la perspectiva de irme a dormir? ———— ¡¡¡Sí, la depresión de hoy ha sido terrible!!! ————.
18 de noviembre de 1914
Violentos estampidos desde las fortificaciones. Se dice que en los próximos días volveremos a navegar. Nuestro comandante se va de aquí y su puesto lo ocupará otra vez el alférez. Esto me alegra. Se escucha fuego de ametralladoras. Durante todo el día violentos estampidos de cañones desde las fortificaciones. ———— Trabajado bastante. De buen ánimo. Le doy vueltas al proyecto de hacer que me trasladen, pero no logro aclararme conmigo mismo al respecto. En mi trabajo he llegado a un punto muerto, ya que otra vez necesito, para avanzar, una ocurrencia importante. ————. ————.
19 de noviembre de 1914
Nieva. Con frecuencia me ocurre que por la mañana temprano me siento abatido. Toda la mañana trabajado para el barco. Se aguarda por la tarde la visita de un general. Por ello todo el mundo ya ahora nervioso. Trabajado algo a última hora de la tarde. Otra vez violentos combates en torno a Cracovia. ————.
Intenso cañoneo.
20 de noviembre de 1914
-. Trabajado algo. Esta noche guardia.
Por la tarde en el oculista, pues durante el servicio de guardia sufro por culpa de mis malos ojos. Habré de llevar gafas. Mi porvenir sigue completamente incierto. Tal vez mañana hable con nuestro comandante sobre qué va a ser de mí. ————.
21 de noviembre de 1914
Incesante cañoneo. Mucho frío. Estampidos casi ininterrumpidos desde las fortificaciones. Trabajado bastante. Pero aún soy incapaz de pronunciar la única palabra redentora. Doy vueltas a su alrededor, muy cerca, ¡¡pero aún no he podido agarrarla!! Sigo un poco preocupado por mi futuro, ¡pues no reposo del todo en mí!
22 de noviembre de 1914
¡Frío espantoso! Por el Vístula flota hielo. Continuos estampidos de artillería. Ninguna ocurrencia buena y muy cansado, por eso trabajado poco. No pronunciada la palabra redentora. Ayer, en una ocasión, la tuve completamente en la punta de la lengua. Pero luego volvió a escaparse. ———— Estoy de regular ánimo. Quiero ir pronto a dormir.
23 de noviembre de 1914
Estampidos incesantes. ————. Acabo de oír que ha llegado un telegrama: «Interrumpido el transporte fluvial.» Por tanto, pronto habrá de decidirse qué será de nosotros. ———— Ahora paso los días leyendo algo y trabajando, para lo cual, naturalmente, siempre estoy sentado en mi camarote; cada cuatro o cinco días, servicio de guardia; de vez en cuando, pelar patatas; acarrear carbón y cosas por el estilo. Excepto el servicio de guardia, no tengo tareas definidas (hace ya mes y medio que casi no se usa el reflector}. De ahí que en medio de la gente me sienta como un haragán y tampoco logre realmente estar tranquilo durante mi mucho tiempo libre, pues siento que debería trabajar para el barco, pero no sé en qué. Lo mejor para mí sería tener un trabajo regular, que pudiera ejecutar con facilidad y de un modo seguro. Pues lo peor es un trabajo al que uno no puede hacer frente. Hoy trataré de hablar con nuestro comandante sobre un eventual traslado. He hablado y puedo abrigar la esperanza de que seré trasladado de aquí. Trabajado bastante, pero todavía sin resultados. A última hora de la tarde en el baño.
24 de noviembre de 1914
¡Un frío espantoso! El Vístula se halla enteramente cubierto de témpanos flotantes. Hoy entraremos en puerto. ¡Si yo estuviera lejos de aquí! Reina aquí una agitación constante y nadie sabe qué es lo que tiene que hacer. Los suboficiales se vuelven cada vez mas ordinarios; uno contagia a otro y lo incita a groserías cada vez mayores. También hay, desde luego, excepciones. Esta noche, servicio de guardia. Ningún servicio de guardia. Trabajado mucho. Una y otra vez tengo en la punta de la lengua el conocimiento que me falta. Esto es bueno. Ficker me ha enviado hoy poesías del pobre Trakl, que yo considero geniales, sin entenderlas. Me hicieron bien. ¡Dios sea conmigo! ————.
25 de noviembre de 1914
Desde ayer por la tarde nos hallamos dentro del puerto. ¡Están cerrados los retretes del barco! Y es preciso ir corriendo lejos hasta una letrina medio abierta. Hace mucho frío. El régimen de vida se torna cada vez más insoportable. No trabajado mucho. ¡Lejos de aquí, es lo único! ————.
26 de noviembre de 1914
Cuando uno tiene la sensación de estar atascado en un problema no debe seguir meditando sobre él, de lo contrario se queda pegado a él. Sino que es preciso comenzar a pensar en un punto cualquiera. En un punto en el que uno pueda asentarse [ ? J con toda comodidad. ¡Lo único, no forzar las cosas! Todos los problemas duros deben disolverse por sí solos ante nosotros. Fuertes estampidos de los cañones. Haga lo que haga, los problemas se acumulan como nubarrones de tormenta. Y no me encuentro en condiciones de adoptar frente a ellos una posición que me satisfaga de modo duradero. Trabajado muchísimo, pero sin poder clarificar de algún modo la situación. Antes bien, sea cual sea el punto en el que me ponga a pensar, por todas partes tropiezo con cuestiones a las que soy incapaz de dar respuesta. Hoy tuve la sensación de que mi fecundidad se había acabado. El objeto entero de mis pensamientos parecía volver a perderse en la lejanía. Y, desde luego, han pasado ya mis tres-cuatro meses. Y, por desgracia, ¡sin un resultado verdaderamente grande! ¡Pero ya veremos! Ahora se dice que entraremos en los cuarteles de invierno, y, si eso ocurre, tal vez tenga que dormir con toda la tropa; ¡lo que Dios no permita! ———— En cualquier caso, no quisiera perder mi presencia de ánimo. ¡Dios sea conmigo!
27 de noviembre de 1914
Hoy, guardia.
28 de noviembre de 1914
Trabajado muchísimo ayer. Desde ayer al mediodía hasta hoy al mediodía, con otras siete personas en el cuarto de guardia y en el puesto de guardia. Hoy me he sentido especialmente desdichado. Procuro conseguir por todos los medios mi traslado. Creo que, en el ambiente de estas personas groseras y ordinarias, a las que no refrena peligro alguno, NECESARIAMENTE sucumbiré de un modo miserable, a no ser que me ocurra un milagro que me dé mucha más fuerza y sabiduría de las que ahora tengo. ¡Sí, para que yo pudiera sobrevivir a ello tendría que ocurrirme un milagro! Estoy angustiado por mi futuro. Trabajado poco. ¡Un milagro! Un milagro. ————.
29 de noviembre de 1914
Trabajado bastante. -
30 de noviembre de 1914
Por la mañana temprano, a la Comandancia del Cuerpo de Ejército. Hablado con mi comandante acerca de mí: si soy trasladado, tendré que volver al cuartel. En el caso de que entremos en los cuarteles de invierno, él se encargará de que yo consiga una habitación para mí solo. Ahora bien, en los próximos días deberá usarse de nuevo el reflector, y por ello habré de permanecer aquí. ————-Ahora, a última hora de la tarde, en que regreso de la ciudad, hay aquí un gran alboroto, porque un barco ha de zarpar de aquí. Y se habla de que el reflector va con él. ————. Esto me resultaría muy desagradable. Así es como pueden quedar desbaratados en cualquier instante nuestros planes, y yo necesito tener otro apoyo para poder, pese a todo, vivir. ———— Hoy por la tarde he estado en el cuartel y he hablado con un artificiero sobre si no sería posible que yo pasase a la sección de aerostática. Me dijo que sobre esto debería yo hablar con un artificiero de esa sección, un tal Wicek. Espero poder hacerlo. ————. No trabajado mucho, pero no sin estímulo. De nuevo algo sensual, ¡Vivir sólo para el propio espíritu y dejar todo en manos de Dios! ————.
1 de diciembre de 1914
Bueno, ¡ya estamos en diciembre! Y sigue sin hablarse de paz. Hoy por la noche violentos estampidos de los cañones, se oían los silbidos de los proyectiles. ———— Ayer a última hora de la tarde zarpó un barco Vístula abajo, y cada día ha de hacer guardia en el río una tripulación distinta; mañana, por ejemplo, ¡nosotros! ¡¿Cómo me irá?! ¡Con estos camaradas y estos mandos! ————. Por la tarde he ido a buscar al tal Wicek, el artificiero; no lo he encontrado. Me han remitido a la sección de artillería del cuartel general. Seguramente iré allí pasado mañana, después de la guardia. Trabajado muy poco. Ocurra lo que ocurra, ¡que el espíritu me proteja!
2 de diciembre de 1914
Hoy al mediodía entramos de guardia: gracias a Dios viene con nosotros nuestro comandante, así es que al menos habrá allí otra persona decente. Por la noche, terribles estampidos desde las fortificaciones. Y recomienzan ahora, a las ocho de la mañana. Esta noche tendremos que dormir al aire libre. Seguramente no lograré trabajar. No olvidarse de Dios, es lo único. ————,
3 de diciembre de 1914
No trabajado nada; pero vivido mucho. Pero ahora estoy demasiado cansado para anotarlo.
4 de diciembre de 1914
Anteayer durante la guardia no ocurrió nada especial, excepto que en una ocasión, mientras iba corriendo, me caí al suelo y todavía hoy me veo obligado a cojear. Desde todas partes estampidos violentísimos de los cañones, disparos de fusilería, incendios, etc. Ayer a última hora de la tarde, a la comandancia de la Plaza, para mi asunto. Un teniente, al oír que yo había hecho estudios universitarios de matemáticas, dijo que fuera a trabajar con él (a una fábrica). Parece ser muy simpático. Me mostré de acuerdo con su propuesta y hoy se ha firmado la orden de que deje este barco. Tengo muchas esperanzas. ————. Estampidos de cañones en las proximidades, muy cerca. Por la tarde en la ciudad. Trabajado poco. Durante todo el día me he sentido algo cansado, pues también la última noche dormí poquísimo. ¡Temprano a la cama! ————.
5 de diciembre de 1914
Mañana o pasado mañana me iré de aquí. Aún no está decidido dónde me alojaré. En ningún caso quiero depender de cosas como ésa. No trabajado mucho; sin embargo, no estoy parado. ¡Pienso mucho en el querido David! ¡Que Dios lo proteja! ¡Y a mí! ————.
6 de diciembre de 1914
Por la noche los cañones disparaban desde muy cerca, hasta el punto de que el barco temblaba. Trabajado mucho y con resultados. Todavía no sé cuándo me iré del barco. Mañana vuelve a tocarle guardia a este barco, y, si no me trasladan mañana, también yo habré de ir, lo que me resulta muy desagradable, ya que mi pierna no está aún curada de la caída. Llueve, y resulta terriblemente difícil andar por los caminos embarrados de aquí. ¡Que el espíritu me proteja!
7 de diciembre de 1914
Mi pierna ha empeorado. Seguramente no iré de guardia. En lo referente a mi traslado, aún no ha llegado ninguna orden. Fuertes estampidos cerca de aquí. ————. Acabo de enterarme de que mañana me marcharé del barco. En razón del estado de mi pie no puedo entrar de guardia. No trabajado mucho. Hablado con nuestro comandante; ha estado muy simpático. Estoy cansado, Todo en manos de Dios. ————.
8 de diciembre de 1914
Por la mañana he pasado visita médica por culpa de mi pie: distorsión muscular. No trabajado mucho. Comprado el tomo octavo de Nietzsche y leído en él. Me ha impresionado mucho su hostilidad contra el cristianismo. Pues también sus escritos contienen algo de verdad. Cierto es que el cristianismo representa la única vía segura hacia la felicidad. Pero ¡¿qué pasaría si alguien desdeñase esa felicidad?! ¿No sería mejor perecer, desdichado, en una lucha sin esperanzas contra el mundo exterior? Pero una vida así carece de sentido. Pero ¿por qué no llevar una vida carente de sentido? ¿Es eso indigno? ¿Cómo cuadra eso con el punto de vista estrictamente solipsista? ¿Qué he de hacer entonces para que no se me pierda mi vida? He de ser siempre consciente de él —siempre consciente del espíritu. ————.
9 de diciembre de 1914
Por la mañana he estado en la Comandancia del Cuerpo de Ejército y he recogido mi cartilla del rancho. No trabajado. Vivido muchísimo, pero demasiado cansado para anotarlo. ————.
10 de diciembre de 1914
Ayer por la tarde acudí a la oficina a ver a mi nuevo jefe. Hube de estar aguardándolo mucho rato. Por fin llegó y enseguida me encomendó una tarea. Tuve que confeccionar una lista de las sierras de motor de un cuartel de aquí. A la vez me invitó a que acudiese a su alojamiento a las ocho de la tarde; según me dijo, estaría allí un capitán al que había hablado de mí y que deseaba verme. Acudí a su alojamiento y encontré allí a cuatro oficiales, con los que estuve cenando. El capitán es un hombre de una infinita simpatía (también todos los demás fueron de una amabilidad enorme). Estuvimos charlando hasta las diez y media y nos despedimos con extraordinaria cordialidad. ————. Hoy por la mañana temprano buscado y encontrado alojamiento. Desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde en la oficina, luego he traído mis cosas desde el barco aquí, a mi nuevo alojamiento: una habitación muy bonita, no pequeña. Desde hace cuatro meses ¡¡por primera vez solo en una verdadera habitación!! Disfruto este lujo. No he logrado trabajar. Pero ahora me irán bien las cosas; me encuentro muy cansado, pues he corrido mucho de un sitio para otro. ¡Qué gran gracia poder volver a dormir en una cama! Qué gran gracia efectiva [?]. ————. ————.
11 de diciembre de 1914
Por la mañana en la oficina escribiendo. No he logrado trabajar. El día entero en la oficina. El teniente extraordinariamente amable. No he logrado trabajar.
12 de diciembre de 1914
Trabajado un poco. El día entero en la oficina, pero no tuve mucho que hacer. Espero trabajar más mañana. Tomado un baño.
13 de diciembre de 1914
El día entero, oficina. Mis pensamientos están tullidos. Me duelen los músculos de la pierna y es como si también cojease mí cerebro. Sin embargo, trabajado algo. ¡Todavía sin respuesta de David! ¿Habrá recibido mi carta? ¡¿Concebirá él la guerra de una manera más personal que yo?! ———— ¡Con tal de que esté vivo el espíritu! El es el puerto seguro, protegido, apartado del desolado, infinito, gris mar de los acontecimientos. ————.
14 de diciembre de 1914
El día entero, oficina. No trabajado. ¡Pero pronto mejorarán las cosas! Amable envío de la Jolles. ————.
15 de diciembre de 1914
El día entero, oficina. Trabajado algo. Pero mis pensamientos son como los que se tienen cuando se viaja en tren o en barco, donde también se piensa torpemente.
16 de diciembre de 1914
El día entero, oficina. ¡He oído que es probable que pronto nos traslademos a Lodz! Trabajado algo, pero sin verdadero ánimo.
17 de diciembre de 1914
D.E.0. (día entero oficina). No trabajado. Muchos fastidios. —— Muy poco tiempo libre. ————.
18 de diciembre de 1914
Lo habitual. No trabajado.
19 de diciembre de 1914
Trabajado un poco. ————.
20 de diciembre de 1914
Trabajado un poco. Casi hasta las cinco de la tarde en la oficina, luego en la ciudad. La agradable sensación de una ligera corriente fría que se desliza espaldas abajo cuando, estando de buen ánimo, cobramos consciencia de nuestra soledad. ————.
21 de diciembre de 1914
¡¡Carta de David!! La he besado. Contesté enseguida. Trabajado un poco. ————.
No trabajado. Hasta las seis en la oficina.
22 de diciembre de 1914 ———. Trabajado poquísimo. A última hora de la tarde tomado un baño.
24 de diciembre de 1914
Hoy, con gran sorpresa mía, he sido ascendido a «funcionario militar» —sin estrellas —. ————. No trabajado. ————.
25 de diciembre de 1914
A mediodía almorzado en la mesa de oficiales. Trabajado algo.
26 de diciembre de 1914
Casi no trabajado. Además he conocido a un joven que en Lemberg estudiaba en la universidad y que aquí es ahora chofer. A última hora de la tarde con él en el Café y charlado agradablemente.
27 de diciembre de 1914
Hasta las nueve y media de la noche, oficina. No trabajado. He sido nombrado ayudante del teniente Gürth. ————
28 de diciembre de 1914
Hasta las diez de la noche, oficina. No trabajado. MUCHÍSIMO que hacer. ————.
29 de diciembre de 1914
Trabajado un poquito. Por lo demás, mucho que hacer. A última hora de la tarde, baño.
30 de diciembre de 1914 No trabajado. Lo único, no perderse a sí mismo. ————.
2 de enero de 1915
Anteayer por la tarde me enteré de repente de que tenía que salir inmediatamente para Viena con mi comandante. Ayer por la mañana temprano llegamos aquí a Viena. Comprensible e inmensa sorpresa y alegría de mamá, etc. Ayer no trabajado nada, sino dedicado sencillamente a mi familia. Hoy por la mañana, compras. Ahora, a mediodía, estoy aguardando a Gürth, con el cual tengo que resolver asuntos oficiales. Sólo quiero anotar que mi estado moral es ahora mucho más bajo que, por ejemplo, en Pascua.
3 de enero de 1915
Ayer por la tarde en Klosterneuburg con Gürth. Después, con mamá en casa.
6 de enero de 1915
Viena. Mañana, viaje de regreso. Hace tres días y anteayer, en casa de Labor. Ayer, en Wiener Neustadt con Gürth; a la vuelta, en Módling, almorzado con un tal capitán Roth, que me cayó infinitamente antipático. Por ello, nada más acabada la comida me volví solo a Viena en tren.
10 de enero de 1915
Llegado a Cracovia hoy, entrada la noche. ¡Estoy cansado! He pasado muchas horas muy gratas con Gürth. Tengo mucha curiosidad por saber cómo será mi vida en el futuro. ————,
11 de enero de 1915
¡Recibida postal de Frege! Trabajado un poco.
12 de enero de 1915
Trabajado algo.
13 de enero de 1915
Trabajado algo. Aún no trabajo con mucho animo. Mis pensamientos están cansados. No veo las cosas con frescor, sino de manera rutinaria, sin vida. Es como si se hubiera apagado una llama y yo tuviera que estar aguardando a que por sí sola comenzase otra vez a arder. Pero mi espíritu está vivo. Pienso... ————.
14 de enero de 1915
Trabajado un poco. Aún no bien. Pienso con mucha frecuencia en David y anhelo una carta suya.
15 de enero de 1915
Trabajado algo, con más animo. A última hora de la tarde tomado un baño.
16 de enero de 1915
Trabajado más, y con animo. Ahora son muy pocas las cosas que tengo que hacer para el Destacamento,, lo cual me resulta muy agradable. Ninguna noticia aún de David. En las últimas semanas más sensual. ————.
17 de enero de 1915
He vuelto a trabajar.
18 de enero de 1915
Casi no trabajado. Me sentía enteramente exhausto y sin ningún animo. Pero esto cambiará sin duda. ————.
19 de enero de 1915
Trabajado muy poco. En este aspecto, completamente muerto. ¡¡¡Lo único, no forzarse a sí mismo a nada!!! ¡¡¿Cuándo recibiré noticias de David?!! ————.
20 de enero de 1915
No trabajado. Pero esta calma es como el sueño reparador.
21 de enero de 1915
Trabajado algo. Enviado carta a David. Fui con ella directamente al censor de la oficina central de Correos de aquí, el cual es un hombre muy simpático.
22 de enero de 1915
Trabajado
23 de enero de 1915
Trabajado algo. Ahora tengo dificultades por culpa de mi situación poco clara. ¡Lo único, vencerse a sí mismo! ————.
24 de enero de 1915
Trabajado algo.
25 de enero de 1915
¡Carta de Keynes! No muy amable. En los últimos días muy sensual. ———— Trabajado sin resultados. Me encuentro completamente a oscuras sobre cómo proseguirá mi trabajo. Sólo por un milagro puede tener éxito. Sólo si DESDE FUERA DE MI me es quitado de delante de los ojos el velo. Tengo que entregarme completamente a mi destino. Lo que esté dispuesto acerca de mí, eso ocurrirá. Vivo en manos del destino. (Lo único, no achicarse.) Y así no puedo achicarme. ————.
26 de enero de 1915
Recibido una amable postal de Arne. Trabajado algo, pero sin resultados.
27 de enero de 1915
No trabajado. A última hora de la tarde en el Café con muchos oficiales. Los más de ellos se comportaron como cerdos. Yo mismo bebí un poquitín más de lo que suelo.
28 de enero de 1915
No trabajado, lo cual es muy sano para mí — es decir, para el trabajo. Muy sensual, lo que es extraño, puesto que ahora no me muevo poco. No duermo bien.
29 de enero de 1915
Casi no trabajado.
30 de enero de 1915
No trabajado. He tenido que soportar muchos nervios por culpa de mi situación externa, y en este asunto es probable que pronto dé un paso decisivo. ————.
31 de enero de 1915
No trabajado.
1 de febrero de 1915
No trabajado; al mediodía almorzado en la mesa de oficiales del capitán Scholz, donde el ambiente ha sido muy grato. ————.
2 de febrero de 1915
Trabajado un poquito.
3 de febrero de 1915
No trabajado. Sin ideas. Ahora debo encargarme de la supervisión de nuestra herrería. ¿Cómo lo haré? ¡Que el espíritu me asista! Las cosas se pondrán muy difíciles. Pero, ¡ánimo! ————. ————.
5 de febrero de 1915
No trabajado. Ahora paso mucho tiempo en la herrería. ————.
6 de febrero de 1915
Amable carta de David (del 14 de enero).
8 de febrero de 1915
No trabajado.
7 de febrero de 1915
Recibido de Ficker una obra póstuma de Trakl. Probablemente muy buena. ————. Sensual. No tengo ahora motivación alguna para mi trabajo. ————. ————.
9 de febrero de 1915
No trabajado.
10 de febrero de 1915
No trabajado. Simpática carta de Ficker. Una dedicatoria de Rilke. ¡¡}Si pudiera volver a trabajar!!! Todo lo demás se arreglaría. [¿¿Cuándo volverá a ocurrírseme algo??! ¡Todo ello está en manos de Dios! ¡Desea y espera, eso es lo único! Así no perderás el tiempo. ————. ————.
12 de febrero de 1915
No trabajado. —— Ahora estoy de uñas con uno de los oficiales -el cadete Adam-. Es posible que se llegue a un duelo entre nosotros. Por tal motivo, continúa llevando siempre una vida buena y de acuerdo con tu conciencia, ¡el espíritu sea conmigo! ¡Ahora y por siempre! ¡————!
13 de febrero de 1915
No trabajado. El espíritu sea conmigo.
15 de febrero de 1915
Trabajado algo ayer. Ahora no pasa un solo día en que no piense al menos una vez en la lógica, aunque sólo sea de forma fugaz, y esto es una buena señal. ¡Tengo atisbos de un sinfín de cosas posibles! ————. Ayer a última hora de la tarde en casa del capitán Scholz, donde se tocó música (hasta la medianoche). Ambiente gratísimo.
17 de febrero de 1915
Ayer y hoy trabajado algo. MÍ situación en el Destacamento es ahora completamente insatisfactoria; ahora tendrá que ocurrir algo. ————. Me veo obligado a enfadarme mucho y a reñir y a dilapidar mi fuerza interior. Estoy otra vez muy sensual y me masturbo casi a diario. Así no es posible seguir. ————. ————. ————,
18 de febrero de 1915
Casi no trabajado. Meditado mucho sobre mi situación. Tengo curiosidad sobre mi futuro en todos los aspectos. ———— .
19 de febrero de 1915
Nuevas contrariedades en la fábrica. Larga conversación con mi comandante, pero que no ha conducido realmente a nada. Casi no trabajado. Estas contrariedades me impiden pensar. Esto tiene que cambiar.
20 de febrero de 1915
Pensamientos cobardes, titubeos miedosos, temores angustiados, quejas femeniles no cambian la miseria, ¡no te hacen libre! No trabajado. Pensado mucho. ———— ,
21 de febrero de 1915
No trabajado. De mejor ánimo. Sensual. ¡¡¡Si pudiera volver a trabajar!!! ¡ ———— ! ———— .
22 de febrero de 1915
No trabajado. Por la noche he tenido una enorme cantidad de sueños, muy vivos, pero no malos. Muchas contrariedades con la tropa. Disgustos y nerviosismo, incluso ante [ — ], etc., etc. ———— . ———— .
23 de febrero de 1915
No trabajado. Aún no se han solucionado mis dificultades.
26 de febrero de 1915
No trabajado. ¿¡¿Volveré alguna vez a trabajar?!? Animo sombrío. Sin noticias de David. Estoy completamente abandonado. Pienso en el suicidio. ¡¿¿Volveré alguna vez a trabajar??! ————.
27 de febrero de 1915
No trabajado. Animo sombrío. Muy sensual. Me siento aislado. La meta de mi trabajo me parece haberse alejado más que nunca, ¡a una distancia imposible de divisar! Me falta el coraje que abriga esperanzas y está seguro de la victoria. Siento como si ya nunca más hubiera de hacer un gran descubrimiento. Hacía ya mucho tiempo que no estaba, como ahora, abandonado de todos los buenos espíritus. ¡¡Lo único, no te pierdas a ti mismo!! ————. ————.
28 de febrero de 1915/1 de marzo de 1915
No trabajado. ¡Sin noticias de David! De un ánimo indeciso e inestable.
2 de marzo de 1915/3 de marzo de 1915
No trabajado. Ayer a última hora de la tarde un momentáneo rayo de luz. Sin noticias de David. ———— A última hora de la tarde ambiente muy grato en casa de Scholz. Por lo demás, en general, de un ánimo sombrío.
4 de marzo de 1915
No trabajado. Estoy moralmente abatido, pero me doy cuenta de la enorme dificultad de mi situación. Y hasta ahora sigo completamente a oscuras sobre el modo de corregirla. ————.
5 de marzo de 1915
Hoy he hablado con Gürth sobre mi indigna situación. Ninguna decisión todavía. Tal vez me vaya al frente como soldado de infantería. — — —.
6 de mano de 1915
= = =. Mí situación sigue indecisa. Mi ánimo, muy inestable.
7 de marzo de 1915
La situación, igual. Incómodo. Sigo completamente a oscuras sobre el cambio apropiado. ¡Ahora vuelve a caer una gran helada! ¡Inoportunísima! No me siento bien. Psíquicamente estoy, por así decirlo, bajo de tensión, muy bajo de tensión. ¿¿Qué hacer contra esto?? Están devorándome unas circunstancias repugnantes. Toda la vida exterior, con toda su vulgaridad, se abalanza sobre mí. E interiormente estoy lleno de odio y no consigo dejar que penetre en mí el espíritu. Dios es el amor. ———— Soy como un hornillo consumido, lleno de escorias y suciedad. ————. ————. ————.
8 de marzo de 1915
¡Situación sin decidir! ¡Sin cambios! Depresiones. ——, ——.
9 de marzo de 1915
¡Situación sin decidir! -. Animo alerta, pero malo.
10 de marzo de 1915
MUY sensual. Espíritu indeciso, intranquilo.
11 de marzo de 1915
No trabajado. Situación sin cambios. Nada más que contrariedades.
12 de marzo de 1915
No trabajado. Pensado mucho. Situación, sin decidir todavía.
13 de marzo de 1915
Situación, igual. Estoy completamente indeciso.
14 de marzo de 1915
¡Situación, sin cambios! No trabajado. Depresiones. La presión en el pecho. ————.
15 de marzo de 1915
Encontré a un «reservista de un año» a quien conocía y con él comenté mis asuntos, y mañana volveré a seguir hablando sobre ellos. Así que ahora he tomado mis notas. Y sigo sin trabajar. ¡¡¿¿Volveré alguna vez a trabajar??!!
16 de marzo de 1915
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18 de marzo de 1915
¡Ayer, amable carta de David! Me he mudado a la fábrica. Contestado a David. Muy sensual.
19 de marzo de 1915
Hoy he hablado con Gürth sobre mi porvenir. Sin resultado satisfactorio. Muy sensual.
21 de marzo de 1915
Pienso en trasladarme a los «Cazadores del Emperador», pues también Ficker está allí. No me siento bien del todo. No trabajado. Continuo malestar. ————.
22 de marzo de 1915
Malestar. A última hora de la tarde, mejor.
23 de marzo de 1915
Muy sensual.
24 de marzo de 1915
-. ¡No trabajado! ¡¡¿¿Volveré alguna vez a trabajar??!!
27 de marzo de 1915
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29 de marzo de 1915
¡Estoy harto! ¡Rodeado de ordinariez! ¡Qué cansado estoy!
31 de marzo de 1915
Animo inestable.
4 de abril de 1915/5 de abril de 1915
Animo inestable.
15 de abril de 1915
¡Ya no me viene a la cabeza nada nuevo! (Gürth ha sido trasladado fuera de aquí.) Soy incapaz de pensar en nada nuevo. Y seguramente tampoco es eso lo que importa en absoluto.
16 de abril de 1915
Muy sensual. Me masturbo a diario. Hace ya mucho tiempo que no tengo noticias de David. Trabajo. ————. ————.
17 de abril de 1915
Trabajo.
18 de abril de 1915
¡Muy resfriado!
22 de abril de 1915
Ahora deberé encargarme de la supervisión general del taller entero. Nuevas contrariedades.
24 de abril de 1915
Trabajo.
26 de abril de 1915
Trabajo. Lo demás de mi actividad me deja muy insatisfecho.
27 de abril de 1915
¡Trabajo! ¡¡¡Ahora tengo que desperdiciar mi tiempo en la fábrica!!! ————.
28 de abril de 1915
¡Vuelvo a trabajar!
29 de abril de 1915
Trabajo. Lo demás me va mal. No te dejes influir por las personas ordinarias.
30 de abril de 1915
¡Amable carta de David!
1 de mayo de 1915
¡La gracia del trabajo! —
5 de mayo de 1915/7 de mayo de 1915
¡Aún no me han dado el nombramiento! Una y otra vez, contrariedades por culpa de mi posición poco clara. Si esto sigue así, trataré de irme de aquí.
8 de mayo de 1915/10 de mayo de 1915
¡MUCHO nerviosismo! ¡¡¡¡He estado en un tris de LLORAR!!!! ¡Me siento como roto y enfermo! Rodeado de ordinariez.
11 de mayo de 1915
No trabajado.
22 de mayo de 1915
¡Amable carta de Russell!
24 de mayo de 1915
Hoy he conocido al viejo lógico Dzewicki, del cual me hablaba Russell en su carta. Un viejo simpático.
25 de mayo de 1915/8 de junio de 1915
Nuevas dificultades por culpa de mi ascenso. Es probable que me vaya de aquí. Con frecuencia muy deprimido por la ordinariez de mi entorno, que se aprovecha de mí de la forma más desvergonzada
22 de junio de 1915
¡Trabajo muchísimo!. ¡A pesar del repulsivo entorno!                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                


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