Host: host29.200-43-35.telecom.net.ar
IP: 200.43.35.29
Sistema: Windows 98
Disculpame
Publicidad
Disculpame que no te escriba. De ahora en más, debemos recurrir al más seguro método de encontrarnos en alguna oscura esquina de la ciudad, en una cita pactada mediante códigos secretos, con las solapas del abrigo levantadas, las manos en los bolsillos y el sombrero requintado para que nos tape lo más posible nuestros rostros cómplices. Conversaremos sin mirarnos. Haciendo como que no nos conocemos. De costado y tapando mi boca con la mano, te diré que te quiero. Girando la cabeza y mirando hacia otro lado, me contestarás: "Yo también". Y sin tocarnos ni acariciar nuestros rostros con ninguna mirada ardiente, nos separaremos hundiéndonos en las sombras de la noche fría y solitaria. Es que estamos sospechados de un delito nuevo e inconfesable. Sospechados de violar una ley imprescindible (la 19.798). Estamos sospechados de estar comunicados... Hace ya rato que la TV, la radio y los diarios (las revistas no porque el casamiento de Camilla y Carlos no les dejan espacio), anuncian los terribles castigos que implica el comunicarse en forma privada y secreta mediante sistemas que, hasta ayer, fueron inviolables. Nos pondrán a disposición de la justicia, nos acusarán de mantener conversaciones sediciosas. Analizarán al más mínimo detalle las frases dichas. A la palabra "quiero" le adjudicarán seguramente connotaciones de "deseo" que, como bien sabés, es un sentimiento altamente peligroso. Tampoco les escribiré más a los chicos, ni a Edgardo, ni al Pelado, ni a la Mari. A ellos rara vez les digo que los quiero, pero muchas veces me animo a mandarles alguna opinión sobre algo, alguna frase confortante sobre temas o problemas que les preocupan (o que me preocupan a mi) y que luego guardo, a escondidas, en mi memoria selladas con el más absoluto secreto. Loco de mi. Me expongo a una condena terrible. A que me torturen hasta hacerme confesar la información escondida y, a todas vistas, subversiva. - Ahá!! - dirá el juez - Así que su primogénito desea cambiar de trabajo?... Y quién lo autorizó a pensar así?... Seis meses de ostracismo... Será justicia... - Por eso no voy a escribir más. A nadie. Nada. Me voy a quedar muy atento, mirando la pantalla que tengo delante, esperando que me diga (después del "corte") lo que tengo que hacer. Mientras tanto, si me ves por la calle, ni se te ocurra saludarme, tené cuidado y mirá para otro lado... El Hermano Grande vigila... A todos... A vos también...