JUAN CARLOS ESTEBAN     http://www.elexiliodegardel.org/gard.jpg Fecha  12/11/2005 23:32 
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COMENTARIO SOBRE LAS CRÍTICAS VERTIDAS EN "Gardel El Oriental" SOBRE EL LIBRO DE TORRE Y FENOGLIO “INVESTIGACIÓN CRIMINALISTA SOBRE C. GARDEL” (Edición Dos y Una – Año 2005)

Deseo ahorrarles el contratiempo a mis respetables amigos, los autores del citado libro, de sentirse agraviados por la liviandad con que han sido tratados.

Los estudios científicos suelen ser abordados, sin llegar a comprenderlos, por quiénes no pueden o no quieren entender el sacrificio y el tiempo que lleva la investigación seria e imparcial.

Pero bueno, en el caso Gardel, también se entrelazan preconceptos, intereses espurios, patrioterismo y pequeñez intelectual.

Por fortuna la investigación histórica, desapasionada y rigurosa, encarada por Morena, Collier, Barsky, Torre, Aballe y otros, va sacando a la superficie los elementos residuales que sobreviven a los fabulistas originales, cuyas obras ya no se leen o, han quedado en el olvido.

Sin embargo, dos conceptos podemos rescatar del análisis que pasamos a comentar y que constituyen avances sobre la “leyenda”:

1º) El joven detenido en 1904 en Florencio Varela bajo el apellido Gardes y Carlos Gardel son una misma persona.
2º) La rúbrica en el testamento pertenece a Carlos Gardel.

Pero… entremos en materia.

a) En primer término se habla de los “enigmas” sobre C. Gardel. ¿Qué cosa hay que “resolver definitivamente” de no ser “presunciones”, “indicios de convicción” y los “se dice” que pueblan el olimpo de las famosas “tesis” orientales?.
b) Me imagino que el análisis comparativo de Gardel con Clelio Oliva se debe referir al célebre estudio “antropológico” que dejó en ridículo al diario “El País” de Montevideo, el 24 de Junio del 2002, y cuya “conclusión”, - ahora me entero -, es que “todos nos parecemos a alguien; más cuando queremos buscarnos parecidos”.
c) Como los atemoriza el examen de ADN comienzan a abrir el paraguas, por las dudas, y rescatan del olvido, los “misterios” del cadáver de Gardel para que, si ello se concreta, exitosamente, sean los restos de otro muerto y Santas Pascuas.
A propósito, todavía estamos esperando el requerimiento sobre el ADN propuesto por el diputado oriental, Agapo Palomeque y, otro posterior, hasta ahora “cajoneado”, del diputado Heber, en abril del 2003.
d) Se toman de la honesta afirmación de Torre, en el sentido que hay una sola muestra para cotejar del remanido 7, en el testamento y tratan de licuar y relativizar sus conclusiones.
Pero, lamentablemente para ellos, el famoso 7 se repitió, con el mismo trazo alargado, como una constante en su caligrafía, ya veinte años antes. Efectivamente, aparece el 7 de julio, 27 de agosto y 17 de septiembre de 1913, en ocasión de las anotaciones de la famosa libreta de Gardes en su gira en Bs. Aires.(1)
e) Bayardo no dijo que las huellas dactilares y la firma de 1904 correspondan a Gardel. Simplemente habló de una presunción…(2)
A diferencia de Torre y Fenoglio, el célebre fantasista, no hizo ningún estudio científico sobre las líneas papilares y la signatura.
Es más, sin el menor escrúpulo por el adolescente todavía imberbe, detenido en Florencio Varela, se lo pretendió sustituir por un presunto homónimo oriental – barbado él – con 21 ó 23 años según la fecha de nacimiento que aventuran en las “tesis”.
El inefable Bayardo lo presenta “jugando al equívoco (?) y a la confusión con “Charles” pero equivocándose”…
Mientras tanto, no reparan que a la Policía le asignan un triste papel como que se comió el garrón, anotando “gato por liebre”.(2)
f) Se compromete a R. Ostuni – a regañadientes y con pésimo talante, me imagino – con el cuento del balazo en la pierna.
Por lo tanto se mofan e ignoran el Parte Médico, suministrado a los medios, por el hospital Ramos Mejía en 1915 y, las declaraciones del Profesor Ricardo Donovan que, en una clase de Patología Quirúrgica, confirmó la herida en el pulmón, sin orificio de salida (Leoplan 21/8/63).
Según la leyenda, la “herida en la pierna” se la habría producido el “Coronel”Escayola cuando Gardel, – en este caso el “duplicado” – sin precisar la fecha, le fue a pedir plata, terminando en el hospital “Maciel”de Tacuarembó… Hasta aquí si nos atenemos a la fábula que inventó Bayardo, naturalmente, desprovista de pruebas.(3)
g) Se cuestiona que fuera tipógrafo – figura como tal, en el registro policial y lo atestiguan E. Capot, su madre, el Padre Baratta y el propio Gardel en Montevideo – “cuando sólo cursó esa materia 2 meses”. No es así. En realidad estudio Imprenta durante tres meses. Luego trabajó como tal en la imprenta Cuneo, ubicada en Córdoba y Florida y cuyo nombre, - recuerda Capot -, era “Au bon marché”. (Por favor suministrar pruebas de que allí se imprimía el “Heraldo” de Tacuarembó – seguramente expuesto a los azares de una problemática travesía.) ¡Ya no nos conforman las afirmaciones, sin respaldo documental, denominadas con solemnidad “indicios de convicción”.
El 29 de septiembre de 1933 Gardel declaró al “Diario” de Montevideo que “paraba letras”. Según los analistas del libro del Dr. Torre. Pero se “olvidaron” de completar la declaración. Gardel prosigue la frase: “…, oficio aprendido en un curso de artesanos, en un Colegio Saleciano”.(4)
Ya sabemos a cuál se refiere y en qué año y edad cursó esa materia (1901 con 11 años)5 ¿o, sería el mozalbete de 21 años que emergió en Tacuarembó?
h) Cuando se produjo la detención de Gardes/Gardel en Florencio. Varela, el menor “declaró que tenía 14 años”. No es verdad. Es la Policía la que lo registra con 14 años de edad, “aparente”. (En realidad, es posible que la policía también confunda la edad por el tiempo transcurrido de residencia en el país lo cual no tiene suficiente entidad para entrar en polémica).
Pero, aunque así fuera, no dejó de decir la verdad. Le faltaban 3 meses para terminar de completar sus 14 años ¿O el crítico presume que nacemos con un año, en lugar de cero año?
El 12 de diciembre Gardel comenzaba sus 15 años. En septiembre, cuando es detenido, estaba transcurriendo o completando los 14 años. ¡Es un cálculo elemental de matemáticas!
Para ir cerrando los comentarios críticos que merece el libro en cuestión debe señalarse que en el Formulario Policial no “figura que fue retirado por su padre.
La lectura de la parte impresa del Formulario revela que tiene cuatro casilleros, a saber:

1 DISPOSICION; 2 QUE AUTORIZA; 3 RESOLUCION; 4 OBSERVACIONES.

Estas casillas fueron llenados de la siguiente manera: 1, 2 Señor jefe; 3. Entregar a su Sr. Padre, y la fecha en que se ordena su libertad (17.9.1904).
En el casillero final: Observaciones, no hay ninguna firma que aventure alguna especulación acerca de quien lo retiró; tampoco es correcto confundir “entregado” cuando media una “Resolución” que dice: “entregar”, que se debe entender como una mera fórmula administrativa.
i) Veamos el caso de la cicatriz en la oreja, que tanto desvela a los cronistas orientales.
Según los devotos de las “tesis” uruguayas el tema “añade misterio”, pero sólo para los que quieren alimentarlo.
1) En el formulario Policial consta que la oreja tiene el lóbulo adulterado (abreviado). En la parte derecha “cicatrices” consta: cicatriz (abrev.) parotidea derecha.
2) El 30 de enero de 1913, la madre de Gardes/Gardel denuncia ante la Policía Federal la ausencia de su hijo, francés de 22 años – todavía no se había evaporado – y, entre otros datos, consigna su nombre real y señala una cicatriz cortante en la oreja derecha.
3) El 28 de febrero de 1985, en el periódico “Tiempo Argentino”, el Sr. Miguel Arcieri, peluquero, que atendía a Gardel, ya famoso, declaró: “El único detalle que podemos decir era una seña particular. La tenía sobre la oreja derecha. Tenía una cicatriz en el lóbulo que le venía de chico, algún corte en alguna caída”.
4) El 24/6/85 el fotógrafo J. M. Silva confirma que a Gardel le retocaba los defectos e imperfecciones, a través del “Iluminado” aplicado a la zona afectada. (Entrevista del Diario “La República”, de Montevideo por el Sr. Ramón Médica, donde se aprecian dos fotos del perfil derecho de Gardel – una con sombrero – donde se observa, nítidamente el “iluminado” sobre la zona de la oreja). 6
5) De modo que hay una continuidad histórica desde 1904 y 1913, en la fijación de una característica que une al jovencito de aquella época, con el cantor devenido “uruguayo”, que ratifica la identidad unívoca de un sólo protagonista.
j) En cuanto a la opinión del Dr. Torre, referida a la posible inclusión del número 7 después de la redacción del Testamento; ésta circunstancia no abroga ni enerva su legitimidad.
Sin embargo, se cree ver – “aunque desconoce sus implicancias” – que de “una sola vez” significa que, obligatoriamente, debe ser redactado de corrido, sin pausas, ni vacilaciones.
No obstante el artículo del Código Civil Argentino Nº 3639 expresa que debe ser “escrito todo entero, fechado y firmado por la mano misma del testador”. Nada más.
Todo entero no quiere decir que la fecha no pueda ser postergada para otro día. Significa que no puede ser sustituida la mano del testador, que no es lo mismo.
El testamento ológrafo, es un acto privado, sin testigos y escribanos que oficien de Marco Porcio Caton. Sí así lo decide el testador, sólo interviene, en solitario, su propia voluntad (Art. 3649 del ya citado Código)).
Si nuestros críticos no tuvieran tanto desapego por el estudio y la consulta, podrían leer el comentario incluido en el Código Civil de los Dres. M. Salerno y C. Lagomarsino Ed. Claridad - Año 1993 - Pág. 845.
Al pie del artículo de referencia (Nº 3639) se aclara que “el que hace un testamento ológrafo puede meditarlo todos los días, leerlo, estudiarlo fácilmente, y rehacerlo cuando quiere y sin que nadie sepa si ha testado o no. Es su obra personal y exclusiva”.
Sugiero, además, que se lea - para evitar papelones - el artículo Nº 3647: que dice: “El testador no está obligado a redactar su testamento de una sola vez, ni bajo la misma fecha. Si escribe sus disposiciones en épocas diferentes, puede datar y firmar, cada una de ellas, separadamente o poner a todas, la fecha y la firma, el día en que termine su testamento”. Por lo tanto, los comentarios están demás.

Eso sí, después de todo, se le otorga un premio consuelo a nuestro amigo Torre. “El libro – se sentencia – tiene una gran virtud; es imparcial”.

Menos mal. De lo poco que queda en pie al final de “Los comentarios”, al comisario se le concede una dispensa. ¡Por muy poco pudo salvar la ropa!.

Pero a no fiarse.

Sabemos que nuestros críticos, son incorregibles, como atisbaba Jorge Luis Borges en ciertos personajes. En realidad son unos inveterados cultores del sofisma y el retruécano.

Sospecho que, como contumaces aficionados, eligen el mejor papel que les cuadra. Sentencian: ¡A cada solución una duda; a cada certeza, un recelo! Se retroalimentan de una retórica de nunca acabar.

En efecto, un crítico embozado al que en ese sitio, de vez en cuando se le concede un nombre y un espacio para que formule sus apotegmas, se despacha: “no veo cual es la utilidad de este trabajo” espeta por pura premonición y sin leerlo. Y, a continuación se entusiasma: “Por lo que Ud. comenta – pronostica – es un libro que no despeja ninguna de las dudas que se vienen sustentando desde hace años”.

¿Qué le habrán comentado?

¿Es qué, por fin, le habrán descubierto las “cuatro patas al gato”, en cuya búsqueda han consumido sus mejores afanes y empeños?

¡No! Ya lo imaginamos. Seguramente le habrán confiado que no pudieron encontrar, pese a su infatigable pesquisa “ningún indicio de convicción”, que tanto regocija a los amigos del “Observador” de Montevideo.

Lamento que el encomiable y valioso aporte científico de los expertos Torre y Fenoglio, encuentre una audiencia tan sorda, mal predispuesta y tendenciosa.

Pero este “Corso e Ricorsi” no tiene fin. Esperamos, una vez más, fatigados y resignados que nos aburran con el cuento de “la buena pipa”
Cordialmente
Juan C. Esteban

Buenos Aires, 8 de noviembre de 2005

1 Libreta en poder del coleccionista A. Olivieri.
2 R. Ostuni: “Repatriación de Gardel” pág. 97 Ed. C. de Tango
2 R. Ostuni: “Repatriación de Gardel” pág. 97 Ed. C. de Tango
3 N. Bayardo, “C. Gardel a la luz de la Historia” pág. 57
4 Susana Cabrera: “Los Secretos del Coronel”pág. 154. 1998.
5 Ingresó el 2 de abril de 1901. Imprenta: Febrero, Marzo, y Abril. Libro Mayor de Artesanos Folio 470. Datos Personales: Folio 338 Nº de orden 4160. Aclaración, tipografía: sinon. Imprenta, arte de imprimir y lugar donde se imprime. Era lícito que si estudió y trabajó en una imprenta usara en esa época el sinónimo: “tipógrafo” en una de sus acepciones. Fran. Tipographe, imprimeur. Ingl. Printer. Espasa-Calpe Tomo VII pág. 587.
6 J.A.Varese: “Memorias de José M. Silva”. Notas. Págs. 86 y 88 Ed. Alfaguara. 1997.

NOTA: El encomillado corresponde al texto del comentario aparecido en el citado sitio de Internet.






                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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  • » GARDES - GARDEL : PULVERIZANDO CRÍTICAS « - JUAN CARLOS ESTEBAN - 12/11/2005 23:32


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