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WALTER SALAZAR
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20/11/2007 01:23
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Barbarito
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20/11/2007 10:14
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Re: "EL DANZÓN" |
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A l@s amables consultantes que preguntan por un video donde se vea COMO SE BAILA EL DANZÓN, siento decirles que en esta humilde sección no tenemos esta posibilidad. Quizá alguno de nuestros colaboradores o lectores habituales conozcan ese video y pudiesen insertarlo en alguno de los posts del foro de "El Solar cubano". Disculpen y gracias por su atención.
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Barbarito
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23/04/2007 18:37
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"El baile nacional de Cuba: El Danzón" |
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El Baile Nacional de Cuba: EL DANZÓN Me sorprende que todavía en el siglo XXI haya personas que se precien de expertas de la cultura cubana y desconozcan que el Baile Nacional de Cuba es el Danzón. Por supuesto, no es culpa de ellos totalmente, si no de nosotros los que escribimos sobre nuestra música que hablamos de todo menos de eso.
Por ejemplo, el Dr. Cristóbal Díaz Ayala en su libro Del Areyto a la Nueva Trova nos dice al respecto: «Pero lo importante es que Cuba había encontrado su baile nacional, como Austria lo encontró con el Vals y Argentina con el Tango. El cubano puede vacilar en reconocer o confundir otros géneros musicales, pero el Danzón es inconfundible; llegó para quedarse».
La Dra. Elena Pérez Sanjurjo en Historia de la Música Cubana (repitiendo lo escrito por Alejo Carpentier en La Música en Cuba) manifiesta: «Se puede asegurar que el Danzón creó un género nacionalista, a pesar de que en su desarrollo se usa abundantemente el ritmo cinquillo, que tiene una procedencia indiscutiblemente africana».
Frank Llopis en Historia de la Música Bailable Cubana, publicada en Contacto Magazine escribió: «Volviendo al Danzón Las Alturas de Simpson, el maestro Failde logró expresar en música todo un proceso de interacción, ya que en el Danzón están todos los elementos más representativos de nuestra cultura: las raíces españolas y africanas, así como otros elementos estilísticos europeos».
Por otro lado Madeleine Rodríguez Pernas publicó para Cubarte, 2004, El Danzón: De Simpson a estas Alturas: «José Urfé añadió al género giros e influencias provenientes del son, en tanto Antonio María Romeu -conocido en el mundo artístico bajo el sobrenombre de El mago de las teclas- lo elevó a la categoría de Baile Nacional de Cuba». Por lo que me doy cuenta, la mayoría de los investigadores, escritores y musicólogos lo tienen como algo obvio, de ahí que no especifiquen ni el por qué ni cuándo comenzó este baile a representar la nacionalidad cubana.El Danzón es el Baile Nacional de Cuba no sólo por ser mulato (africano- español) ya que con casi todos los bailes creados en nuestro país se partió de esta fuente básica: la melodía española- europea y el ritmo africano. Es el Baile Nacional porque nació en plena efervescencia independentista, de ahí que fue despreciado por el Gorrión (español) y aplaudido por los Bijiritas (cubanos). Además, se impuso, muy a pesar de la discriminación y prevaleció en el gusto de la población durante décadas.
Como ocurrió primero en las Guarachas, posteriormente en el Punto Guajiro, los Sones, y Coros de Clave, lo mismo que en las Rumbas y sus variantes Guaguancó, y especialmente las Chambelonas, en el Danzón se reflejaron los sucesos políticos de la nación, sus títulos dan muestra de lo que simbolizaba la colonización española y deseos de emancipación, como el titulado “Guerra”; “Los Merengazos”; y “El Combate” compuesto este último en 1885 por Raimundo Valenzuela, que mostraba abiertamente su apoyo a la lucha armada por la soberanía de Cuba y fue un gran colaborador en todos los sentidos.
Otro danzón patriótico fue el titulado “La Leonora”, que lo estrenó su autora, la pianista Beatriz Acosta en una velada de exiliados cubanos en New York, organizada el 26 de diciembre de 1887 en ocasión de que José Martí, nuestro Apóstol de la Independencia, recibía la visita de su mamá Doña Leonor Pérez, por dos meses.
El Padre del Danzón, Don Miguel Failde, creó además otras piezas del mismo género, pero el más representativo para la causa de la independencia fue el danzón “Cuba Libre”.
Y así se continuó interpretando con sus pegajosas melodías después de la república en 1902, piezas de este tipo relacionadas con todos los acontecimientos de Cuba y el mundo, como los ejecutados durante la Primera Guerra Mundial “La toma de Varsovia” y “Aliados y Alemanes”; lo mismo el sacado por la aparición de “El Cometa Halley”, que se decía que iba acabar con la tierra; o el dedicado a la epidemia que azotó nuestro país en la década del veinte llamado “El dengue”; o a la misma llegada del “Siglo XX” como dice el título del que compuso Antonio María Romeu “El Mago de las Teclas”.
En el Diccionario de la Música Cubana, Helio Orovio anota sobre el Danzón: «Género bailable, derivado de la danza criolla. Su nombre viene, por aumentativo de danza, de un baile de figuras colectivo, formado por parejas provistas de arcos y tramos de flores, muy usual en la segunda mitad del siglo XIX. Miguel Failde fue el creador del primer danzón, Las Alturas de Simpson, estrenado el 1ro. de enero de 1879, en el Liceo de Matanzas. Más lento, cadencioso y variado que la contradanza o danza. Se escribe en compás dos por cuatro».
Sigue ilustrando sobre el danzón y su evolución pero no explica nada por el cual es considerado el Baile Nacional, por lo que recurro a Natalio Galán y su fabuloso libro Cuba y sus Sones, y tengo que remontarme unos años atrás de su creación, para aprender que antes del Danzón representar nuestro Baile Nacional, lo fue la Danza Cubana, lo que apenas se le reconoce, por las mismas razones racistas, de segregación y por ser considerada por la metrópoli una danza beligerante, ya que se tocaba y bailaba durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878) por todo aquel que simpatizara con la causa de la libertad de nuestro país. De ahí que escritores de renombre, como el mismo Alejo Carpentier en La Música en Cuba, la mencione, y alude a la Contradanza cubana como la antecesora, cuando sabemos como dice el mismo Galán, que «Danzón es aumentativo de algo..., y ese algo, más cercano, es Danza que con una treintena de años en sus espaldas le engendra y muestra con orgullo». Se refería a la marginada Danza Cubana.
Fue esa discriminada Danza Cubana el primer baile que representó la identidad nacional de nuestro país, antes de que Miguel Failde creara el Danzón y la desplazara por siempre.
Desde que el artista inglés Walter Goodman se estableció en Santiago de Cuba en 1864, acompañando a su colega español Joaquín Cuadras, clasificó a la Danza como «Nacional Cubana» aclarando que «es la música patriótica de Cuba», pero eso ya lo sabían todos los nativos, no así era reconocida por los colonialistas, que a lo sumo cuando la escuchaban le llamaban Contradanza Española y algunas excepciones le nombraban Danza Habanera.
Es que la Contradanza era la tradición en el mundo civilizado desde que los ingleses dieron a conocer su Country Dance a Francia en el 1700, que para su sorpresa, cuando se apoderaron en 1759 de la isla Guadalupe en Las Antillas Menores posesión francesa desde 1635, se encontraron a sus residentes que ya la estaban cultivando.
Es en ese siglo XVIII, al morir el rey de España Carlos II, hereda la corona su sobrino-nieto Felipe de Anjou, que se convierte en Felipe V, nacido en Versalles, que llegó a Madrid desde el 18 de febrero de 1701 y no caducó hasta que falleció en 1746, era el nieto de María Teresa de Austria y su esposo el rey de Francia Luis XIV, por lo que llevó a España y sus colonias las costumbres de la corte francesa, entre ellas el baile Minuet y Contradanza. De ahí que cuando los ingleses toman La Habana en 1762 se encuentran su Contradanza afrancesada y africanizada por el aporte de los criollos de Cuba. Es que eran los mismos músicos que tocaban para la aristocracia los que participaban en bailes populares. En estos once meses de ingleses adueñados de la capital de Cuba siguió prevaleciendo la tradición bailable a la francesa.
Pero no fue hasta treinta años después que esa contradanza a lo francés evoluciona para convertirse en cubana, desde que de 1793 a 1803 comienzan a establecerse en toda la provincia oriental los primeros refugiados de Haití, los amos franceses con los esclavos que le seguían, ellos trajeron entre su cultura el ritmo Cinquillo de origen netamente africano, el cual veremos desde esos años usado en casi todas las danzas populares que se crean en Cuba y en la música de muchos países del Nuevo Mundo, además nos trajeron la danza Cocuyé y la Tumba Francesa. El cinquillo, según anota Helio Orovio es «un grupo de notas sincopadas que forman un ritmo regular. Este grupo alterna con otro, no sincopado, y en conjunto forman la célula rítmica que caracteriza la música cubana; al grupo sincopado debemos llamarlo compás fuerte y débil al que le sigue».
Es por eso que el Minuet francés sobrevivió, ya lo habían conocido en Cuba a principio en el siglo XVIII, cuando el rey de Francia Luis XIV mandó sus escuadras para ayudar a proteger las tierras de su nieto Felipe V, rey de España, en la trágica Guerra de Sucesión que duró desde 1702 a 1715. Lo afirmamos por la mención que hace el periódico El Regañón en 1800. Cuando evolucionó y se cubanizó fue llamado Minuet Congó o Congó, que desaparece en la primera década del siglo XIX.
En la década del treinta de ese mismo siglo existe en Madrid una férrea competencia entre Contradanza española y la Contradanza cubana, al imponerse esta última en la corte madrileña. Y comenzaron a escucharse en Cuba las contradanzas de Manuel Saumell Robredo (1817-1870), el creador de la tendencia nacionalista en la música cubana y precursor del nacionalismo continental. Solamente entre 1875 a 1880 escribió unas 51 contradanzas, siempre distintas unas de otras, con personalidad definida, sentando las bases de casi todos los ritmos que le siguieron. Por ejemplo, en El Somatén, usa por primera vez el ritmo cinquillo, popular en las contradanzas de la provincia de Oriente; de su pieza Matilde proviene la Guajira; de Celestina, la concepción de la Clave; en Nené, sale la base de la Criolla; en sus contradanzas que no fueron escritas para bailar como Lamentos de Amor y Recuerdos Tristes, da forma a la canción cubana; y entre las últimas contradanzas que compuso recibió gran influencia de Ignacio Cervantes (1817-1905), el más prolífico autor de Danzas Cubanas.
Por su parte Cervantes a los 10 años de edad compuso su primera contradanza dedicada a su mamá que se conoció posteriormente con el nombre de Soledad, aunque fue un músico prolífico de formación francesa, su cubanidad lo llevó a dedicarse a cultivar Danzas, así desde 1875 a 1895 compuso más de cuarenta Danzas (lamentablemente muchas se perdieron). Fue obligado a salir al destierro, como relata Alejo Carpentier en La Música en Cuba: «Desde 1868, los cubanos, en la manigua, luchaban por su independencia. Mientras ciertos compositores de poco temple se hincaban ante las autoridades españolas, entregándoles contradanzas escritas a la gloria de los voluntarios, Cervantes permanecía extrañadamente mudo. En 1875, fue llamado urgentemente por el Capitán General, que se preciaba de admirarlo: -Ignacio Cervantes... Tenemos la certeza, ahora de que el dinero que usted recauda en sus conciertos pasa a manos de los insurrectos. ¡Lárguese antes de me vea obligado a encarcelarlo!... ¿A dónde se marcha usted?... -A Los Estados Unidos- contestó el músico-. Es el país más próximo a Cuba, y allí podré seguir haciendo lo que aquí hacía». De ahí nació su Danza «Adiós Cuba».
En su exilio, a pesar de sus problemas económicos ofrecía recitales para la guerra emancipadora, era su mejor arma contra el yugo español. De ahí en adelante las Danzas fueron las primeras piezas que exponían internacionalmente una cubanidad desconocida hasta ese momento. Por lo que si Saumell es el padre del nacionalismo musical, fue Cervantes el que ofrece el acento cubano con sus danzas que llegaron a considerarse el Baile Nacional de Cuba durante el período de la Guerra de los Diez Años.
Pero eso le costó caro a nuestra Danza, ya que en los periódicos de la época dominados por la corona española jamás se le menciona, o se le confunde intencionalmente con las contradanzas, aún sabiendo que esta última era un baile colectivo y la danza se convirtió en baile de una sola pareja, sin necesidad del bastonero que regulaba la duración de los bailes.
Como veremos, Cuba tuvo un nacionalismo musical y un Baile Nacional, tuvo bandera, himno y escudo, mucho antes de ser una nación libre.
A la Danza, le costó ser reconocida en su época como Baile Nacional de Cuba, y muy rápido el Danzón la desplaza, contando con la suerte de que sólo veinte años después de su creación, cesa el dominio español en nuestro país.
Podemos resumir el nacimiento del Danzón, remontándonos a sus antecedentes, desde que se escuchó en Cuba por primera vez la Contradanza con características francesas, especialmente durante la Guerra de Sucesión Española de 1702-1715, que llegan las primeras escuadras de Francia a nuestro país. En 1741, compartió con la Alemanda Habanera los salones de baile junto al Minuet francés que sobrevivió al contacto africano, no así el Minuet Español. En 1764 ya se define como Contradanza Habanera y se diferencia de la española.
Después de la revolución de Toussaint Louverture en Haití (llamada en esa época como Saint-Domingue) en 1791 nos llega el ritmo Cinquillo que se introduce en casi todos los nuevos ritmos cubanos y del continente que se crean a partir de ese momento. Escuchamos posteriormente en las Contradanzas Cubanas el ritmo del Tango africano que acompañará a la Danza y a la Habanera, aportando a la cultura de Cuba y de otros países latinoamericanos la base de un ritmo vital.
En el año 1820, se baila la Cuadrilla, que era una tanda de danzas contrastadas, donde se utiliza el Vals en el cedazo de la misma, anticipando la llegada de la Danza. La Contradanza iba desapareciendo sustituida por Cuadrillas, Rigodón y Lanceros.
Ya para 1836 se observan las primeras Danzas Cubanas confundidas con las Contradanzas criollas. Más tarde esta Contradanza se convierte en Habanera. Esa Danza se segrega de la contradanza partiendo del Cedazo, ayudando a su desarrollo la forma de bailar la Contradanza que resultaba rutinaria por las figuras elaboradas.
1840 es un año muy importante para multiplicar los bailes cubanos, se bailan los Vals preferentemente en 6/8, se conoce en el extranjero la Habanera, pero sigue confundida por muchos –al igual que pasa con la Danza--, con la Contradanza. Es cuando se define a la danza rápida con el nombre de Danza Criolla y a la lenta se llegará a conocer como Habanera. Es la Habanera la que incorpora a su baile tan lento el famoso «paso del ladrillito» que es marcar en el reducido espacio de una losa del piso, sin salirse los cuatro pies de las parejas enlazadas, de ahí que apenas se puedan mover las piernas al contonear los cuerpos.
Entre 1850 a 1870 la Danza Cubana llega a su plena efervescencia, conservando de la contradanza el Cedazo y la Cadena y acompañándole el Rondó.
En 1860 ya la danza en Cuba dispone de pasos característicos como la Sopimpa, la Caída, el Revuelo, la Parada y se descuida la Cadena. Esa Parada, Descanso o Paseo, que vemos también en el Danzón, la atribuyeron muchos historiadores al calor de la isla, pero en la Allemande de 1600 ya se hacía. Según Natalio Galán perteneció a una danza del renacimiento francés, pero también el Bolero Español, descrito por el musicólogo Dionisio Preciado en su «Folklore Español», encerraba un descanso y esa forma tuvo vigencia en Cuba desde 1792, se le conoció como «desplante» o «bien parado». En realidad puede ser como le llama Galán un «respiro» o un «Conversatorio Obligado», también es el momento de refrescar y coquetear. Por el año 1869 al Descanso le llaman Cadena, después le nombrarán Paseo y en la década de 1940, cuando el Danzón volvió a estar en boga, le nombraron Cedazo.
Para 1887 vence el Danzón a la Danza y le suplanta como Baile Nacional durante la guerra de 1895. Pero en esos primeros años era muy semejante a la Danza con sus figuras Cedazo y Cadena, heredando principalmente, como dijera Cirilo Villaverde (el autor de la obra cumbre de la literatura cubana) el carácter erótico del abrazo romántico que estuvo involucrado en nuestra Danza desde la década de 1830.
A mediados del siglo XIX los bailes que se llevaban a efecto en las academias habaneras eran muy prolongados porque se tocaban varias danzas sin interrupción (como ocurre desde la década de 1980 que inventaron los D. J. los mix). En aquellos años eran orquestas en vivo, y los músicos ejecutantes para evitar la monotonía y que alguno se quedara dormido establecieron diferenciar «los aires». Explica Galán que «en aquella tanda de Danzas se creaba el contraste, la sugerencia de una nueva forma, establecida por los bailadores al hacer su cadena en la introducción de cada Danza, y sin que se dieran cuenta iban engarzando una lógica coreográfica como pareja abrazada». Cuando llega el Danzón, su coreografía dependió de esta independencia que el cedazo ofreció a la Danza «sin establecer trabazón de continuidad con figuras enlazadas (...) fue a través de la Danza, ahora cediendo al Danzón sus conquistas que éste pudo entregarse al delirio de su forma» por lo tanto «el danzón le debe a la Danza su pareja abrazada y la tanda de secciones bailables», pero también, agrego yo, le debe que le permitiera ocupar el lugar de Baile Nacional de Cuba.
Si los anticubanos trataron de tapar la Danza, como agrega Galán, «al Danzón nadie le pudo interrumpir su cinquillo, secciones contrastadas, instrumentación, tan diáfana como la conciencia de la cubanidad que se había definido en el Pacto del Zanjón». Que no les quepa duda que el Danzón es nuestro baile más representativo, ya que ha sido desde sus inicios un símbolo de la unificación cubana.
El Danzón tuvo momentos de decadencia como cuando el Son oriental invade La Habana en la década de 1920, de ahí que Aniceto Díaz (1887-1964) lo pretenda revivir en 1929 con su Danzonete, que sólo se popularizó su primera pieza «Rompiendo la Rutina», sin embargo, el Danzón continuó su historia, y se internacionalizó y en Veracruz, México, encontró un territorio donde lo siguieron cultivando y bailando más que en la actualidad de Cuba, que se tiene como una pieza de museo, y en el mejor de los casos como una pieza de nuestro folklore, sin dejar de representar por su trayectoria y bien merecido renombre, el Baile Nacional de Cuba.
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ADAMOU Elali
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23/07/2009 10:05
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Sistema: Linux
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Barbarito
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27/04/2007 10:12
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Sistema: Windows XP
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"El Danzón: Un medicamento que se baila" |
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Danzón cubano: un "medicamento" que se baila Por ANDREA RODRIGUEZ
Luisa Herrera vistió sus mejores galas para ir a bailar danzón: un largo vestido negro brillante acompañado de un elegante abanico para refrescar su suave piel de 60 años, y además se recogió el amulatado cabello por todo lo alto. Al lado, su pareja de salón, el septuagenario Felipe Vázquez, no se quedó atrás con la fina guayabera resplandeciente sobre el pantalón oscuro y los zapatos lustrosos.
"Bailar este ritmo requiere de la mejor presencia, mostrar lo más bello", comentó a la AP con timidez Herrera, quien participó en la competencia del Festival Internacional del Danzón, organizado cada año en la isla y que convoca a los más apasionados danzarines de este género de Cuba, México y Venezuela, entre otros países.
Ellos compartieron una mesa instalada junto a la pista en los jardines de una señorial casa habanera convertida en centro de recreación, con otro dúo impecable, doña Angela Arocha y Luis Terry, él, un cubano de pura cepa y sombrero.
A su alrededor un centenar de parejas exhalaban perfumes y los brillos de las lentejuelas de sus ropas iluminaban la noche.
"Es un baile expresivo; ahora no se difunde mucho, pero antes era un buen momento para noviar", manifestó con desafiante picardía Terry, unos segundos antes de que la orquesta arrancara con sus sabrosos acordes y ellos se lanzaran al ruedo despaciosamente.
Aunque siempre produjo atracción el sabor de su música -inicialmente instrumental y posteriormente se le incorporó la voz- el danzón no siempre fue bien visto en la sociedad.
Durante los primeros años del siglo XX a poco de nacer en la cubanísima Matanzas, muchas familias "decentes" prohibían a las jóvenes este ritmo que las despegaba de las "chaperonas" y las arrojaba a los brazos de sus enamorados, quienes además aprovechaban esos minutos de intimidad para probar algún cortejo o concretar una cita posterior.
Su singular sabor cautivó incluso al gran compositor de músca clásica y de cine estadounidense, Aaron Copland (1900-1990), que hizo famoso a mediados de los 40 su "Danzón Cubano".
Más de un siglo después, este género se niega a morir y para ello se buscan incluso nuevos adeptos entre los jóvenes de la isla y hasta atraer a los cultores de otras latitudes.
"Me fascina, me encanta... y no podía yo faltar aquí", dijo la mexicana Gilda Ramírez de Velazco, quien mostró sus cualidades en el salón de competencias del Festival sin importar que los estilos en la vecina nación fuesen algo diferentes a los de los locales.
Todos, anfitriones o extranjeros, consideraron el danzón como una suerte de ceremonia: mostrarse distinguidamente, expresarse con cortesía, que la postura sea recta, los pasos coordinados y sin excesivos contoneos. Una vez aplicada la técnica cada cual le imprimió su carácter.
"El danzón es un medicamento", bromeó sin pudor el investigador musical Luis Hernández al destacar la extraordinaria vitalidad de los danzarines que con décadas sobre las costillas giran, caminan y se mueven con agilidad durante horas.
Pero la preocupación real de los expertos son las perspectivas de futuro. "Si las actuales generaciones no la asumen como propia muere la tradición. Hay que mantenerla actualizada, el danzón es esencialmente elegante pero si es necesario, puede bailarse con pitusa (jean)", expresó Hernández.
Hernández estuvo dispuesto a aportar su granito de arena y el 1 de abril abrió una "tertulia danzonera" en el municipio capitalino de Marianao, que se reúne una vez al mes y además de fomentar el baile lo enseñará a los jóvenes de la zona.
El propio Festival tiene incluso un apartado especial para jóvenes y niños.
"La competencia y el coloquio teórico (que lo acompaña cada año) se hace como una forma de revalorización, de demostración de la vivencia o la vigencia que sigue manteniendo el danzón", explicó Juan García, coreógrafo y presidente del jurado.
Nacido de los ritmos europeos y afroamericanos, el género adquirió ciudadanía cubana en 1879, cuando Miguel Failde compuso "Las alturas de Simpson" -el primer danzón que se conoce- en homenaje a un barrio de la ciudad de Matanzas. Hoy es oficialmente el baile nacional de Cuba.
Desde aquellos tiempos hasta estos, nuevas mezclas incluso con otros géneros como el cha, cha, cha y hasta el reguetón le dieron aliento para resurgir como el Ave Fénix de las cenizas tropicales.
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