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 SEPULTURERO     Fecha  11/03/2007 10:10 
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El éxodo del Mariel, 25 años después:

Cerca de doscientos exiliados viven aún en Perú agradeciendo o maldiciendo la suerte de salir de Cuba.

El efecto mariposa: antecedentes

Corre el año 1979: la Embajada de Perú en La Habana, situada en el residencial barrio de Miramar, ostenta la pastoril fachada de eso que llaman un país amigo. Un duro día de agosto, el policía de tránsito cubano Ángel Gálvez dejó su motocicleta en la vereda, saltó la alambrada del jardín y pidió asilo. El episodio se mantuvo en reserva y no empañó mayormente las relaciones entre ambos países.

Pero el 17 de enero, una camioneta con 12 familiares, amigos y hasta una suegra que nadie quería tener lejos, atravesó "las puertas del paraíso". Como la cosa tenía pinta de anárquico desparpajo, entrar en la embajada se fue convirtiendo en un deporte regional: el 28 de marzo penetró al jardín un ómnibus con su conductor y dos muchachos.

Enseguida la cuenta llegó a 19 personas. Y tres días después se registró el episodio que en Cuba llamarían el despelote total: una guagua de la misma línea volvió a derribar el portón a las cinco de la tarde del 1 de abril, pasando entre dos centinelas de la "Policía Revolucionaria". Ambos hicieron fuego sobre el vehículo e hirieron a dos de sus seis ocupantes. Pero lo más grave: un policía mató al otro.

El gobierno cubano exigió la devolución de quienes iban en el bus para procesarlos, pero el gobierno peruano se negó por razones políticas y abrió las puertas de su embajada para conceder asilo político a quien quisiera irse de la Isla. Ante esta situación, el gobierno cubano decidió tomar como represalia el retiro permanente de la protección a la Embajada de Perú, y fue cuando miles de cubanos, cada uno con diferentes motivos, ingresaron con sus hijos a cuestas, sin un pan debajo del brazo, con la esperanza de rehacer sus vidas.

Crónica de cuatro vidas calladas

Pachacamac es un lugar muy pobre, esto no es nuevo. Es tener que sentarse en un bus destartalado durante una hora para ir estudiando las variaciones del paisaje, mientras uno se aleja de Lima. Pachacamac no parece un sitio peligroso: es un sitio peligroso. Una suerte de detrito metafísico por su forma de laberinto, su irrespirable olor a fritanga, traspasado por la mirada veladamente hostil de sus pobladores.

Entre Villa El Salvador y Pachacamac hay un paradero en el que vociferan los cobradores de micro: "¡Cubanos baja!", que traducido al castellano quiere decir: "Parada de la colonia cubana". Al llegar a la manzana habitada por estos caribeños de los Andes, inmediatamente salen mulatos importados de cualquier barrio de la Habana Vieja, con los ojos curiosos e insolentes porque un extraño se ha atrevido a entrar en sus dominios. Después de merodear por la manzana "J" de la Avenida Republicana e informarnos con los bodegueros, conocimos a cuatro exiliados que no son santos, pero tampoco la escoria que muchos piensan.

Pablo, Mercedes, Luis y Raúl, hace 25 años decidieron irse definitivamente de la Isla. Estaban entre aquellos miles que decidieron cambiar un cielo azul sin esperanza por la ilusión de encontrar algo bajo el cielo gris de Lima. Llegaron hace más de dos décadas y algunos no tienen más distracción que el trabajo, ni más descanso que la nostalgia.

Muchos comercializan droga y son delincuentes incorregibles. Hasta se dijo que el monstruo de Pachacamac (famoso violador limeño) salió de la colonia cubana. Pero a pesar de la mala fama que tienen, muchos sudan la gota gorda para mantenerse a flote reparando licuadoras viejas, jugando a adivinar el futuro con caracoles y vendiendo aguardiente o cerveza.

Pablo Santana Montoya: "Aquí soy un paria"



* Pablo Santana Montoya, alias "El Conde"

Tiene 61 años y parece que la sonrisa se le ha secado. En el barrio es conocido como El Conde, pero no tiene un feudo, sino un pequeño negocio de reparar cocinas de kerosene. Conserva su gentileza detrás de una mirada deprimida y nostálgica. Tiene en la pared afiches de Pedro Infante y Jorge Negrete, además de hierbas secas para la buena suerte.

Le encanta cantar rancheras con su desafinada guitarra, pero la situación económica hace ocho años que lo obliga a reparar cocinas, picaportes, llaves, o lo que sea. Mientras su esposa peruana lo llama para almorzar, nos cuenta detrás de los barrotes de su taller improvisado, que era anticastrista, pero que ahora al proceso ni lo combate ni lo critica.

Tiene los ojos sombríos y tristes, y lamenta haber venido a Perú: "Aquí soy un paria. Me arrepiento porque yo en Cuba era administrador de una pizzería. Cuando recién llegué, la nostalgia me mataba".

Nos cuenta que en aquel entonces, estaba en la casa de un vecino tomándose un cafecito y fumando un tabaco, cuando le dijeron: "la gente se está metiendo en la Embajada del Perú", y no lo pensó dos veces. Al momento de tomarle una foto, se entusiasma tímidamente como si ya nadie se percatara de su existencia. Pero un instante después, empuña su guitarra, y la voz susurrante con la que contaba su historia se transforma en la de un charro mexicano dando una serenata a todo el vecindario.

Luis Peralta Rivero: "Los cubanos son una cagada"

Una rencorosa cicatriz le cruza el pómulo derecho de su rostro negro. En Cuba era zapatero y aquí cayó con un pie en la cárcel de Lurigancho, "porque le di un balazo a un paisano en el '89. Y estuve ahí 19 meses". Pero asegura que todos los peruanos lo respetan, a diferencia de sus compatriotas, que le han dado muchos problemas, por eso los detesta.

"No me dejan trabajar, lo único que me dan son problemas. Los cubanos fumones me han jodido bastante, tanto que ahora me están investigando por venta de drogas. Por eso no los quiero ver ni en pintura, porque son una cagada". Llegó al Parque Zonal Túpac Amaru un 3 de junio de 1980, cuando tenía 42 años y la esperanza de sacar a su familia de Cuba.

Luego fue ubicado por las Naciones Unidas en Pachacamac, y hoy le queda la resignación de vivir solo en su local, donde vende cerveza y aguardiente desde hace nueve años. Empezó vendiendo cigarros, hasta que fue armando su bodega de piso de tierra y paredes descascaradas. Ahora su único pasatiempo es trabajar día y noche para que el negocio salga adelante. Mientras coloca un cassette de salsa en su radio antigua, enfatiza: "Nunca me arrepiento de mis decisiones, a lo hecho, pecho". Y luego concluye con una frase tan actual para los cubanos: "La vida hay que lucharla, no es fácil".

Raúl Montesinos: "Uno sale para llenar ese vacío"

Llegó con 21 años, cuando era flaco y alargado como la forma de la Isla. Ahora los anticuchos de corazón de res y la cerveza le han llenado la barriga que ostenta como un trofeo, una prueba redonda y viviente de que valió la pena haber venido. Es mecánico de carros y algo saca de vivir engrasado bajo las llantas, pues sus hijos que han nacido en Perú ya han podido conocer La Habana.

Con una sonrisa fresca dice que ya echó raíces y tiene críos. Tiene cuatro hijos, le encanta la cocina, y con la boca hecha agua porque ya es la hora del almuerzo, al estilo de un chef de barrio bajo, nos cuenta cómo se prepara el arroz congrí y el cerdo. "Si no tienes plata, estás cagado. En la vida del ser humano siempre hay un vacío y uno sale para llenar ese vacío. Pero te encuentras con una dura realidad".

Como haciéndole honor a aquel verso de Vallejo: cuando algo se va, algo se queda, Raúl repite: "La vida no es fácil aquí afuera". Recuerda que entró de casualidad a la embajada con un amigo, entre un trago y otro, como quien hace una travesura que ya dura más de veinte años: "A veces los caminos se te abren, otras no".

Mercedes Álvarez: "No me tomes fotos, porque si eres de 'Papá', me jodes"

Habla a gritos, como si su interlocutor estuviera a tres cuadras: "No es fácil, chico. Mira, yo ando apurada porque la lavadora es alquilada y el hombre viene a cada rato a pedírmela o, si no, me cobra más. Esto aquí no es peor que en Cuba, sólo que hay que adaptarse. La diferencia es que allá estás en lo tuyo, con tu gente".

Mercedes salió con 21 años, junto a su marido chofer y tres hijos bebés. Estuvo 59 días en el patio de la embajada cocinando en una lata de leche con trapos que cortaba de su camisa y pantalones, para poder hacerle un caldito con agua y un poco de arroz a su bebé de nueve meses.

"Al final estábamos casi en taparrabos". Pero la cosa no cambió mucho cuando estuvo cuatro años viviendo en una carpa en el parque Túpac Amaru. Hoy tiene siete hijos, tres nietos y las diez uñas de los pies pintadas de rojo. En Cuba estudió para auxiliar de enfermera, pero ahora hace consultas con caracoles y santos afrocubanos para curar los males del alma.

Mercedes pertenece a la escuálida Unión de Cubanos Exiliados en Perú, conformada por 56 personas, quienes en la juramentación de Toledo manifestaron su desacuerdo con el gobierno de Fidel Castro. Nos dice: "Cuando uno da un paso pa' lante no puede dar uno pa' atrás. Arrepentirse, para qué. Aquí hay bastantes que se han malogrado y son drogadictos. La situación es difícil, por eso es que entran en cosas ilegales".

Ese domingo llena sus ollas con lo que hubiera preparado en Cuba en un día de bonanza: arroz con frijoles negros, carne de cerdo y plátanos verdes fritos. Por un momento apaga su voz gritona y su lavadora destartalada, y dice melancólica: "Aquello está tan jodido, que nosotros nos sentimos bien en cualquier parte".

¿No hay otros paraísos que los paraísos perdidos?

Inicialmente, a través del puerto cubano de Mariel, partieron 9.000 de los que ingresaron en la embajada, con destino a Miami en pequeñas embarcaciones. Alrededor de 850 restantes fueron llegando a Lima durante 1980, para ubicarse provisionalmente en carpas en el parque zonal Túpac Amaru.

De los que llegaron a Lima, casi el 90% siguieron curso migratorio con destino a EE UU y otros países de América Latina, en el transcurso de quince años (1980-1995). Actualmente, se encuentran en Lima cerca de 200 cubanos exiliados, ubicados en distintas zonas populares como Comas, Villa El Salvador y Pachacamac. En este último reducto vive casi el 1% de los cubanos de los más de 10.000 que ingresaron a la embajada peruana en 1980.

Su barrio se encuentra en un sector ubicado en la Avenida Republicana, manzana "J", Lote 31, en la zona de Pachacamac que colinda con Villa El Salvador. En este paraje llano y difícil hicimos este reportaje el pasado año: allí viven aproximadamente 100 cubanos en malas condiciones económicas. En vista de lo sucedido en 1980, el gobierno peruano ha decidido no otorgar visas a los cubanos, salvo casos excepcionales.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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 keith sanchez     E-Mail Admin: Borrar mensaje Fecha  2/02/2008 21:00      Responder a este mensaje Volver al foro
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Re: "Los cubanos del Perú"
Buenas tardes:
Que memorias que soledad fueron esos dias en la embajada del peru. Yo estuve en la embajada del peru, vesido de pionero. Tuve la suerte que vine directo a Miami. Que tiempos esos. Sali de Cuba acabado de cumplir mis 15 anos, y ahora tengo 44 anos. Mi nombre era Rolando Sanchez y ahora me llamo Keith J. Sanchez, me cambie el nombre solo para tener algo de mi abuelo paterno. Creo que era cosa de muchacho joven y sin experiencia. Ahora soy un profesional entrando a mi postgrado y pronto a mi doctorado en sicologia. Que tiempos aquellos, que experiencia y dolor que paso todo aquel ser humano, aquella mujer, aquel hombre aquel nino. Y todo por tener un poco de libertad. Mi pensamiento y mi corazon estan con mis hermanos del Peru. Mi hermanos que desde lejos los respeto y pronto estaremos en una Cuba libre para todos.


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 Hilda Valenzuela     E-Mail Admin: Borrar mensaje Fecha  7/02/2008 04:27      Responder a este mensaje Volver al foro
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Re: "Los cubanos del Perú"
Hola
Yo estuve en la embajada desde abril 4 hasta Mayo 28. Tenia 14 anos. vivo en los Estados Unidos y es la primera vez que contacto a la embajada Me gustaria saber si alguien conoce al senor javier Gomez quien tambien estuvo en la embajada.
Se lo agradeceria mucho.
Hilda


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 Rosa     Admin: Borrar mensaje Fecha  11/03/2007 10:11      Responder a este mensaje Volver al foro
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Historias de cubanos olvidados en el Perú
Historias de Cubanos Olvidados en el Perú. Parte VI
Por:Jay Martinez

EVANGELIO: Tal Vez Fue Un Error Venir Aqui...

Evangelio Francisco Blanco Vardés, llegó al Perú en 1980 con el grupo de 10 mil personas que pidieron asilo político a la embajada peruana en Cuba. Ya han pasado 25 años y Evangelio aún recuerda los momentos en que dejó toda una vida en la isla, para comenzar otra en un lugar que sólo conoció por libros que contaban historias de incas y conquistas.

Tiene 70 años, pero parece de menos tal vez 50 o 60. Su desconfianza en las personas se muestra con las repuestas rápidas y concretas que siempre da incluyendo su leve balbuceo al hablar, defecto que se extiende de forma intensa, llegando hasta el delirio, cuando narra sobre su casa perdida en Pachacamac o de la familia que nunca llegó a formar en el Perú.

En Cuba

Yo crecí en La Habana, con la música de la Sonora Matancera. Desde el inicio pasé necesidades pero nos arreglabamos en mi casa para poder comer. En la Habana fui obrero, hacía todo tipo de trabajo, era albañil, gasfitero y pintor.

Allá la comida es basada en las menestras: fréjoles, pallares o lentejas y lo acompañas con plátanos y algo de arroz; de bebida , sin duda, el ron. Uno en La Habana no deja de probar el ron y los puros, eso es inevitable.

Bueno, te cuento que fui a la embajada el 4 de abril del ochenta, día en que Fidel decretó que la Embajada del Perú no tendría custodia. Y mira, Cuando llegué ya había cerca de mil personas, todo era un caos no se podía ni respirar. En un momento pensé regresar a mi casa pero no se por qué no lo hice. Aún recuerdo como nos peleábamos por la comida, agarramos un cuarto como baño, ya te imaginarias el olor, pero igual nos quedamos. Yo ya había perdido mi vínculo laboral, era obrero, y no sabía que hacer porque Fidel formó sindicatos y si tu, hermano, no estabas en uno de ellos difícilmente conseguías trabajo.

En Lima

Mira, si quieres te cuento como llegue aquí. Yo tenía 46 años en es época, ahora tengo 70 o sea que ya voy cumplir 25 en el Perú. Pero bueno, te contaré, bajamos del aeropuerto. El primer día dormimos allí, después nos llevaron al distrito de San Luis, en el parque Túpac Amaru, ahí permanecimos un buen tiempo hasta que el gobierno del presidente Belaunde nos donó el terreno en Pachacamac. Estuve viviendo ahí pero hace un año que lo dejé por una problema judicial que tiene la casa . Hasta ahora la vida no ha sido fácil. Y mira, aún recuerdo cuando salíamos a vender ropa por las calles y mercados, cuando recibíamos comida de la gente o cuando la mujer con la que estuve me dijo que ya no me quería. A ella la comprendo, porque no es fácil amar a alguien que no te ofrece muchas cosas para formar una familia.

Y mírame ahora, estoy en el ACJ, ya llevo 15 años limpiando carros. La gente ya me conoce me ayudan con lo que pueden. Pero todo cambia cuando regreso a dormir, hago lo posible para pagar el cuarto en el que vivo, en La Victoria, me cuesta 300 soles. Yo de esto, saco 200 mensuales y los otros cien me lo da la Comisión Católica Cristiana de Migraciones, si quieres puedes ir allá, queda aquí cerca, allí te pueden dar información sobre nosotros. Y mira, a veces se extraña la isla, no te puedo mentir, hasta ahora no se que ha pasado con mis padres si están vivos o no, también pienso que fue un error venir aquí pero de nada sirve regresar cuando no se es libre, esa es la gran diferencia. Aunque la verdad estoy aquí es por locura, me dijeron para venir al Perú y aquí me tienes. Además la gente es muy buena, te ayudan con lo que pueden y eso se agradece.

Hasta ahora, la diferencia entre un peruano y un cubano no la encuentro cada uno es como quiere ser o como ha sido formado, eso ya forma parte de uno mismo. La amistad, también, al principio una persona es tu amigo porque comparten cosas pero una vez que discuten la amistad se pierde, eso de la amistad es relativo hoy pueden estar juntos pero mañana no sabes lo que puede pasar.

Evangelio deja por un momento el trapo sucio, su herramienta de trabajo, y camina mirando a lo lejos, apoyado en el tronco de un árbol cercano, un botella de gaseosa, bebe un poco y luego coge una bolsa, donde trae su pertenencias, la abre mira lo que hay dentro: un polo, una chalina y un periódico y lo vuelve a cerrar. Se seca el sudor de la frente con el brazo y va de retorno al auto que dejó a mitad de trabajo. Es la una de la tarde y faltan aún diez horas para que finalice su labor. Lo dejé limpiando un Toyota del 90 y le dije sólo una palabra de despedida. Suerte.

INES: CUBA SE PARECE A MIRAFLORES

Inés Reyes Hernández tenía 16 años cuando llegó al Perú los recuerdos de Cuba ya no formar parte tanto de su vida, es más, hasta creó que es tan peruana como cualquier otra. Siempre con la mirada en el suelo tratando de pensar las respuesta que me va dando. Aún, mantiene su dejo caribeño, reemplaza la L por la R lo que causa bromas entre sus amigos. Y lo que sigue es lo que me contó sobre su venida al Perú

"Yo me metí a la embajada el 2 de junio del año ochenta, con mi padre, mi madre y mi hermano. Mi hermano y mi madre ya murieron yo vivo aquí con mis cuatro hijos, que son peruanos" me cuenta Inés haciendo un esfuerzo por recordar sus primeros días en Lima.

Ella vive en Villa El Salvador, en la zona de Pachacamac, desde el año 1983. "desde que llegamos aquí la gente nos ha tratado muy bien, te diré. Pero, hubo un tiempo en que la gente nos veía como lo peor. Fueron algunos hechos de delincuencia, que siempre hay en todas partes del mundo, y nos tildaron de lo peor. Esa es la velda-verdad-" dice Inés en un momento de la entrevista.

Inés me dijo que Fidel Castro ordenó abrir la cárceles en el año 1980, tiempo después del incidente con la embajada peruana, los delincuentes más peligrosos lograron escapar hacia Estados Unidos por el Puerto de Mariel y crearon el caos en ese país y de paso la gente se llevó un mal concepto de los cubanos. "Pero, al Perú no llegó ese tipo de gente. Además, en Cuba nos dijeron que el Perú iba a ser un puente hacia Estados Unidos. Y ya vez, seguimos aquí" para Inés el incidente en el puerto de Mariel hizo que se le negaran las visas hacia los Estados Unidos.

En la actualidad, muchas personas siguen pensando que al venir aquí, a Pachacamac, se exponen a cualquier acto de delincuencia. Durante la tarde que permanecí en este lugar no observe ningún acto de vandalismo.

" Cuba es bien diferente al Perú se parece más al distrito de Miraflores, a su malecón, es bien limpio, sus playas son más bonitas, su arena es blanca y las calles son más angostas. Tu caminas por cualquier lugar y puedes encontrar palmeras y el cielo siempre es azul, esos es lo que extraño de Cuba. Sus Playas" Inés suelta una sonrisa de su rostro, la primera de la tarde, sentada en un rincón al frene de su hogar.

"Yo dejé un amor en La Habana era una joven que se estaba preparando para ser médico. Pero ya pasé esa etapa. Ahora mi vida está en el Perú ya me acostumbre a vivir aquí , si vuelvo a Cuba es sólo para pasear". Los ojos de Inés se humedecen, la voz se entrecorta ella no puede negarlo, aunque quisiera, extraña más que a nadie su Cuba de antaño.
arriba

¡Cuidado con lo que escuchas!
Según Inés si algún peruano desea viajar a Cuba es necesario que esté atento a las palabras que escucha para que después no salga sorprendido y se ahorren una discusión o un mal entendido. ¡Atentos a esta lista!

Bomba: corazón
Cachadita: pasar el cigarrillo a un amigo
Cartucho: bolsa de papel
Comemierda: tonto
Chivo: bicicleta
Jodedor: mujeriego
Jalao: borracho
Papaya: órgano sexual femenino
Pincho: alambre
Pajilla: trapo para limpiar
Pájaro: homosexual
Palo: trago de ron
_________________
Lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo


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