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Borrar Mensaje LADYHORUS   

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Fecha  30/06/2009 05:14
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MARCADA

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Las alas de la noche habían recorrido la ciudad.El silencio, apenas roto por algún coche, cubría cada rincón.Las luces de neón de los escaparates iluminaban lo que la fría noche, quería ocultar y la soledad se había adueñado de las aceras.
Era el lugar perfecto para perderse, para no regresar nunca y para no ser encontrado.
Me encantaba ese momento de la noche en el que sólo las estrellas y la luna iluminaban mi camino,nunca me dió miedo pasear a altas horas de la noche, donde nadie pudiera verme ni encontrarme, donde poder huir hasta de mis propios pensamientos, donde poder escapar del ruido que aturdía mis sentidos y no me dejaba pensar.
Es el momento perfecto para el escritor que busca entre sus recuerdos, algo sobre lo que poder llenar las páginas en blanco, y eso buscaba,algo sobre lo que escribir y poder cumplir el nuevo encargo de mi editor, exigente hasta la saciedad, como si mi mente fuera una mísera naranja a la que se debía exprimir mes tras mes.
Estos paseos furtivos en la noche, me habían ayudado muchas veces a coger al vuelo el hilo de alguna historia que las hadas dejaban volar por si alguien los cazaba, pero esa noche las hadas se tomaron un descanso y no dejaron ningun retazo, ni frase suelta tan siquiera que me ayudara a inspirarme.
Creo que pensaron que me habían dado tanto que ahora debía buscarlo por mí mismo.
cansado de andar me senté en un banco del parque, con la mente en blanco, en estado semivegetativo,si pensar no me ayudaba, lo mejor era dejar que las ideas sugieran solas,siempre acompañado por mi libreta y mi pluma favorita, por si alguna frase me venía a la mente; me dejé caer en el banco mirando el cielo estrellado.
La Luna brillaba rutilante impregnandolo todo con su luz dorada,era una luna llena, redonda y cercana,tan cercana y distante al mismo tiempo, que hipnotizaba.y así me sentía hipnotizado, hechizado,vacío, muerto...
Mi vida se había convertido en un laberinto del que no encontraba la salida, desde que mi mujer se marchó, mis días se vaciaron de contenido, nunca antes me había dado cuenta de que era ella quien llenaba de luz mis días, unos días que ahora pasaba delante del ordenador intentando escribir algo que mereciera la pena publicar,hasta que mi editor apiadandose de mí, y despues de meses sin poder escribir nada que mereciera la pena, me buscó una pequeña columna en un periódico para que escribiera artículos que me permitieran poder comer, pero que creo que nadie lee, hasta que algún día, me dice, me vuelva la inspiración y publiquemos el libro que me encumbrará, ja! creo que confia más en mi que yo mismo...
-Buenas noches-
sobresaltado miré junto a mí y en el banco sentada a mi lado había una mujer.
-Perdona si te he asustadado- dijo con una leve sonrisa, que apenas pude ver entre la ondulada cabellera que cubría su rosto.
-No- respondí huraño.
Y ninguno de los dos dijo nada más.La verdad es que no sentí su llegada, ni tan siquiera la había escuchado aunque pude ver que llevaba unos tacones altos,de soslayo la miré mientas ella con su cabeza vuelta hacia el otro lado miraba la solitaria calle que cruzaba el parque.
Sus ropas parecían nuevas, aunque con cierto toque de otra época, no podría decir que fuean viejas, no, pero sí anticuadas para una mujer joven como parecía, por el tono de su voz.
Sus manos,reposaban abandonadamente sobre su regazo, y parecían más palidas de lo que realmente cabría esperar, cosa que achaqué a la luz de la luna que brillaba intensamente en el cielo.
-Bonita noche ¿verdad?-dijo ella casi en un susurro- hace una noche perfecta para pasear,me gustan las noches cálidas, con el frío de mi alma ya tengo bastante, me gusta sentir el aire cálido en la piel- continuó diciendo ella sin esperar respuesta por mi parte.
-Una noche perfecta- dijo de nuevo -para encontrar la inspiración ¿verdad?
-¿la isnpiración?-pregunté con cierta inquietud, parecía como si me hubiera leido la mente.
-Bueno, si es eso lo que se está buscando-volvió a decir y noté cierto tono de tristeza en su voz.
No contesté y ella no volvió a hablar, hasta pasado un rato, que me pareció una eternidad.
-Hace tiempo que te obsevo pero nunca he querido intervenir en tus paseos nocturnos-dijo ella volviendo levemente la cara hacia mí.Su rostro seguía oculto por un largo mechón de su pelo, que ondulante le caía hasta los hombros.
Sus labios brillaban de un rojo intenso aunque su piel me seguía resultando demasiado pálida.
Su brazo, oculto bajo un fino encaje de color negro, rozó levemente mi brazo y noté un escalofrío que me recorrió la espalda,demasiado pálida, demasiado fría.
-Nunca te he visto antes-contesté aturdido por su presencia.
-Lo sé- contestó bajando la cabeza-no era el momento.
-El momento para qué-pregunté preocupado más por su reacción que por su respuesta.
-Para conocernos,necesito contarte algo, pero necesitaba que estubieras preparado para escucharlo,o quizás necesitaba estarlo yo.
Aquella conversación absurda ya me estaba consando y creo que ella lo notó. Apartó el mechón de pelo que cubría su rostro y me miró drectamente a los ojos.
Aquellos ojos... me eran familiares,pero era imposible que tuvieran ese color, y su rostro... no podía ser, ella, ella estaba muerta, mi mujer... hacía cuatro años que la habían dado por desaparecida cuando encontraron su coche destrozado en la cuneta y ahora la tenía delante de mí como si no hubiera pasado ni un sólo día desde el accidente.
-¿Elena?- dije con apenas un hilo de voz, la garganta seca, el corazón latiend en mi pecho fuertemente, me dolía,pero más me dolía su sielncio.
-¡Elena! ¿eres tú?-fué lo único que pude articular antes de que una lágrima se me escapara mientras mis labios temblaban queriendo hablar pero sin que una sóla palabra saliera de mi garganta.
-Sí, soy Elena, pero no la que tú conociste,la que tú amaste y la que olvidaste.
-¿olvidarte?- dije desbordado ya por el llanto -eso nunca Elena, nunca he podido olvidarte, ni podría hacerlo¿por qué dices eso? ¿donde has estado? todos creimos que tú, que estabas...-intenté coger su mano, pero la apartó, no pude terminar la frase, un nudo en la garganta no me dejaba respirar.
-Para tí hace ya mucho tiempo que estaba muerta, aunque la verdad, es que ya esta muerta cuando te conocí. Me refugié en tí para despertar de un sueño, pero no pude, estaba vacía, aunque ese vacío se llenó durante un tiempo con el nacimiento de nuestro hijo,pero al morir él, ya nada me unía a tí.siento haberte mentido. Te amaba,de verdad, pero había una fuerza superior a la que estaba atada,desde mucho antes de conocerte a tí.-
No entendía nada, me hablaba pero yo ya no podía escucharla, no entendía nada de lo que me estaba diciendo,hice ademán de levantarme, pero me agarró por la muñeca con tanta fuerza que me me cortó la circulación,atónito la miré a los ojos, ese color,esa palidez en la piel y...ese frío tan intenso que traspasaba...no puedes ser.
¡no!, debo haberme quedado dormido y estoy soñando...ella está muerta, no puede estar hablandome ahora, es imposible.
-Puedo y lo estoy haciendo- dijo en un tono pausado pero con una fuerza que nunca antes había conocido en la que había sido mi mujer duerante seis años -Siéntate Paul-dijo aflojando la mano que sujetaba mi muñeca- sólo quiero hablar contigo. Quiero compensarte, necesito hacerlo, y creo que ya ha llegado el momento, nunca quise hacerte daño,pero nunca fui enteramente tuya, mi vida ya estaba marcada por un destino distinto al tuyo desde mucho antes de conocerte,aunque lo mantuve en secreto porque no pensé que se hiciera realidad.
Cuando más perdida estaba, te conocí y creí enamorarme de tí, lo hice, pero no por entero,mi corazón estaba dividido,y después nuestro hijo...todo fué tan rápido-
Su voz se iba apagando con cada frase que decía hasta quedar casi en un susurro, y su rostro fue llenándose de lágrimas con cada palabra... unas lágrimas de un color imposible,creí que me estaba volviendo loco, pero sus lágrimas,sus lágrimas eran de un intenso color rojo, que teñían su pálida piel de un falso rosado.
-¿Qué es todo esto? Elena, ¿qué estás contándome?-apenas podía hablar y esas tontas palabras salian de mi boca como si me las hubieran prestado.
-Sé que es dificil de entender, pero te lo explicaré todo, te contaré todo para que puedas escribirlo y tendrás la historia que necesitas para publicar,te lo debo, espero poder compensarte al menos con eso, y podré entonces marcharme sin esta culpa que no me permite ser feliz junto a mi verdadero amor.
-¿verdadero amor? no entiendo nada,no sé por que apareces ahora y me dices estas cosas ¿dóde has estado?
¿estás enferma? no importa, lo solucionremos, juntos lo arreglaremos y podremos...-
-No Paul, ya no hay un juntos. Sólo he venido a darte una parte de mi vida que desconoces y que mereces saber, pero cuando te la cuente debes desterrarme para siempre de tu corazón y olvidarme-
No podía mirarla y escuchar lo que me estaba diciendo, me dejé caer de nuevo en el banco atónito, más perdido de lo que estaba al llegar allí aquella noche.
Puso su mano sobre la mía y el frío me invadió de nuevo, frío de muerte pero suave como un beso,la miré esperando alguna respuesta que me hiciera entender, pero ella no dijo nada, su rostro, rojo por el llanto de sangre, me pareció más hermoso que nunca, quise besarla, pero se alejó lo sufisiente como para que no pudieran alcanzarla mis labios,pero sin apartarse de mí.-Elena yo, te amo...-dije como un tonto que se hubiera enamorado de una diosa, porque eso es lo que parecía, una diosa fría como el marmol, pero de ardiente mirada que traspasaba cada poro de mi piel, la deseaba más que nunca, como nunca tal vez, no me importaba nada ni nadie en ese momento, más que perderme en sus presiosos ojos, que un día fueron verdes y que ahora me miraban con un tono violeta imposible.
-Esta bien-dijo ella en un tono tan cortante que me hizo caer de golpe en la realidad. -Mañana iré a verte a tu casa a esta misma hora, y te aclararé todo, ahora tengo que marcharme-
y mirando hacia un rincón oscuro del parque me soltó la mano que se quedó inerte y vacía sin su suave y frío contacto. Y mirándome me nuevo esbozó una leve sonrisa que me heló el alma impregnandola de la soledad que había creido olvidar cuando ella se marchó.Se levantó del banco y yo hice lo mismo tratando de retenerla a mi lado...estaba tan fría...
-No, no puedes dejarme así, quédate, cúéntamelo todo,necesito saber, Estela por favor,no puedes...-rogaba como un idiota y no me importaba no la podía dejar marchar,pero ante de que me diera cuenta una sombra rodeó su cuerpo llevándosela lejos de allí igual que había llegado, en silencio,lejos de mí, dejándome como un idiota arrodillado en el suelo llorando como un niño pequeño perdido,vacío, roto...                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                







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