Mensaje enviado por:
Ainee
a_fire_inside_roolz@hotmail.com
24/03/2006 23:44
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-Liam... -con voz cansada llame a mi gato, el unico compañero de mis noches solitarias. Sin embargo no aparecio, y pensando que quizas habría salido a vagabundear por ahi, dejé la ventana abierta y apagué la luz, dispuesta a dormir. Camine a ciegas hasta la cama, sacudí la frazada, desparramando los papeles por toda la habitación, y me deslicé entre las sábanas heladas. Estaba por dormirme cuando senti un ligero peso sobre mi vientre. Pensando que sería Liam que habría vuelto de sus correrias nocturnas, sacudí la sábana. -Vamos, baja de la cama... -murmuré con tono somnoliento. -De verdad quieres que baje? -me respondió una voz grave desde la oscuridad. Aterrada, prendí el velador para encontrarme frente a la criatura mas hermosa que había visto en mi vida. Era un hombre... o eso aparentaba... de aproximadamente veinte años. Su cabello rubio y largo se derramaba sobre sus hombros, y sus ojos grises relucían como gemas. -¿Quien.. quien eres? -le pregunté, sentándome en la cama y retrocediendo ligeramente. -Mi nombre es Joan -contestó, levantándose y haciendo una reverencia. Estaba vestido con un traje negro de corte impecable que le sentaba perfecto- He estado observandote... -Observandome? ¿que eres, alguna clase de acosador pervertido? Por toda respuesta, Joan soltó una risotada y se sentó a mi lado en la cama. Si cualquier otra persona hubiese hecho eso, yo hubiera huido, pero había algo en sus ojos que me lo impedía. -No, cariño -me susurró mientras acariciaba con dulzura mi cabello aun húmedo-. No soy un acosador, solo me he enamorado de ti. -Siento que te conozco desde hace mucho tiempo -le dije, apartándome levemente- ¿quien eres en realidad? -No creo que me conozcas cariño -me respondió sonriendo- pero creo que puedo hacer que desees hacerlo... Con un suave movimiento se inclinó sobre mí y me besó. De su boca fluyó un torrente de sangre que tuve que tragar para no ahogarme. En cuanto lo hice, una descarga recorrió mi cuerpo y eliminó todo deseo de resistirme que pudiera haber albergado. Joan se apartó y me sonrió con dulzura. -Asi esta mejor, ¿verdad, pequeña? Con ademanes lentos pero seguros se quitó toda la ropa, revelandose ante mi como un dios, su blanco y lampiño cuerpo semejando una magnífica estatua de marmol. Me arrodillé en la cama y acaricié su frío y duro cuerpo. -Que eres...? -susurré, extasiada. -Eso ya no importa, cariño -respondió, acercándose a mi-. Lo unico que importa es que te deseo... tu me deseas..? -Si, si te deseo! -exclamé. Con delicadeza me quitó el camisón y me empujó hasta tenderme en la cama. Mientras acariciaba mi cuerpo con sus frias manos me besó apasionadamente, pasandome más de su sangre y sepultándome bajo oleadas de placer. -Mi pequeña... -murmuró, apoyando los labios contra mi cuello. Sentí el pinchazo de sus colmillos al mismo tiempo que sus dedos comenzaban a jugar con mi sexo, con movimientos rítmicos y cada vez más rápida y enérgicamente. Arquee mi espalda, pegando mi cuerpo al suyo, sintiendo como mi sangre huía de mi cuerpo, hundiendome en una vorágine de placer y dolor, en un oscuro océano donde me ahogaba irremediablemente. Un prolongado gemido brotó de mis labios, y mi cuerpo se tensó cuando finalmente alcancé la cúspide del éxtasis. Separándose de mi, Joan volvió a besar mis labios, tras lo que se levantó de la cama y se vistió con movimientos pausados. -El amanecer se acerca, cariño... -murmuró- he de irme. Pero no te preocupes, volveremos a vernos... quizas más pronto de lo que crees.... Luego, con movimientos ágiles y rápidos salió de mi habitación por la ventana abierta, dejándome tendida sobre mi cama, ya anhelando un nuevo encuentro. |
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