José Pedro Aresi    pppearesi@gmail.com Fecha  25/09/2008 17:27 
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Volver al foro Responder La escolaridad montivedeana de Gardel: Un fraude más   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Sobre la base de diversas consideraciones volcadas en páginas especializadas por el historiador Juan Carlos Esteban, a veces con mi colaboración y en los más de los casos no, podemos afirmar que la historia de la escuela de la calle Durazno de Montevideo, pergeñada por la señora Martina Iñiguez, es como en el año 2004, solamente un sueño frustrado de su existencia o la ilusión de imponer una razón que no existe.

Su pretensión de encontrar una manera de inducir el nacimiento de Gardel en la República Oriental del Uruguay, la lleva por atajos que se pierden en la nada.

Toda vez que se le ha demostrado su error, reaccionó volcando improperios y frases desmedidas sobre quienes así actuaron.

Los vertió en comentarios abarrotados de palabras o mejor expresado: en un cúmulo arrogante de frases vertidas vertiginosamente y con marcada tendencia a repetir y confundir las cosas.

Siempre sus conclusiones se basaron y se basan aún hoy, en interpretaciones absurdas; simples suposiciones que se transmiten al papel en un tiempo de verbo condicional, no obstante lo cual se le pretende dar a esos dichos, el ilusorio carácter de prueba fundada. Todo esto enmarcado en un lenguaje dirigido a invisibles “señores” (sic) que parecerían ser espectadores de la grotesca escena.

Todos saben que en los últimos años se desarrolló una corriente de reivindicación histórica, desde la Argentina, Francia, el mismo Uruguay y otros países sudamericanos, que puso en serios aprietos, la fábula oportunamente creada por Avlis, Bayardo y Paysée, cuya fragilidad la hace insostenible.

A estos personajes, debemos sumar a la señora Iñiguez y así conformar la base existencial del cuento de La Buena Pipa, que se esgrime para ganar espacios, prolongar un debate que ya tiene PUNTO FINAL y mantener latente el interés, ya no por una verdad histórica, sino por una manera de explotar económicamente, la vieja situación creada.

La historia de la escuelita montevideana abortó tan pronto se decidió poner los ojos sobre ella y no se necesito mucho para hacerlo. Todo fue muy fácil. Solamente bastó aplicar la razón, para explicar la sin razón.


Desde el punto legal y conceptual primario, es imposible aceptar lo dicho por la señora respecto al sistema educativo imperante en el Uruguay, que impedía mostrar algún documento que certificara ala concurrencia de Carlos a la ya mencionada escuela de la calle Durazno.

Para ello baste señalar que “En 1830 Uruguay estrenaba su Constitución. A partir de allí todo su sistema Jurídico, de fuerte acento democrático, hace de la IDENTIFICACIÓN personal uno de sus pilares, en todos los actos civiles de la vida.(Código Civil)*** Por lo tanto se torna impensable que se pueda excluir de ella al ciclo lectivo - nominatividad del alumnado - dado lo dilatado en el tiempo que ocupa dicho ciclo.”

Es decir que no se puede considerar, seriamente, como una "investigación histórica" un simulacro de descubrimiento, a partir de una fotografía , cuyas conclusiones, ni siquiera alcanzan la categoría de ciencia ficción y que entraña un agravio y un desprecio absoluto por la sabia y completa legislación en materia de Educación en Uruguay .

Y ya que hablamos de la fotografía es importante señalar, así al pasar, que se mintió respecto a su fecha, ya que no se trata de una toma de 1893, con lo cual las consideraciones efectuadas en el pseudos estudio sobre la edad del alumno, se desvanecen totalmente.

Además, esa foto no presenta – respecto al plano que se muestra de la escuela - las coincidencias a que se refiere la autora. Esto ha quedado perfectamente comprobado, mediante el estudio matemático comparativo que sobre las medidas de ambos objetos, publicara Gardelweb bajo el título de:”LAS MATEMÁTICAS Y LOS FUNERALES DE LA "ESCUELITA", en el cual queda perfectamente expuesta la arbitrariedad con que se pretende "demostrar" la escolaridad de Gardel en Montevideo.

Cuando hace ya unos años el grupo de seguidores de Avlis comenzó a criticar muy suavemente sus trabajos, considerándolos errados, yo dije que ya buscarían otros argumentos y así fue como nació el tema de la escuelita, la comparación de fotos, etc., todo lo cual les fue destruido sin atenuantes, con pruebas irrefutables.

Sin embargo, entiendo que no todo ha terminado. Ya inventarán otras fantasías, escribirán libros plagados de palabras y conceptos condicionales dirigidos a “señores” imaginarios; demostrando la especial particularidad de hacerse los desentendidos y confundir el texto de lo que se escribe acerca de sus erróneas publicaciones.

¡Peor para ellos! Seguirán insultando y cocinándose en su
propia salsa.

José Pedro
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

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  • » La escolaridad montivedeana de Gardel: Un fraude más « - José Pedro Aresi - 25/09/2008 17:27


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